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  • Saúl Canelo Álvarez concedió su última entrevista a Sports Illustrated, ofreciendo acceso exclusivo dentro de un agitado día de entrenamiento.
By Greg Bishop
September 12, 2017

SAN DIEGO - Un día en el campamento de Canelo Álvarez comienza justo antes del atardecer, en un estacionamiento de gravilla ubicado aproximadamente a 25 millas al norte de aquí. Son las 5:20 de la mañana del 31 de julio, casi seis semanas antes de que Álvarez se cruce con el invicto campeón de peso mediano Gennady “GGG” Golovkin en Las Vegas.

Una camioneta gris con empleados de Golden Boy Promotions mantiene el motor encendido en el estacionamiento, esperando a que Álvarez comience su trote de la mañana. Uno de ellos maneja el control de un dron cámara.

5:48 a.m.: Un camarógrafo sale de la camioneta y va a la calle. Una camioneta Escalade negra pasa lentamente con el señalero encendido. Ahí pasa Álvarez, ya moviéndose a un ritmo intenso.

Ninguno de los transeúntes que caminan por la zona parecen darse cuenta de lo que están viendo. No saben que están viendo a uno de los mejores boxeadores del mundo y a uno de los atletas mexicanos más populares entrenar para la pelea más importante de su vida. Todo lo que ellos saben es que él está obstruyéndoles el camino al trabajo. Un carro hace sonar su bocina. Luego lo hace otro. Y un tercero. Álvarez sigue corriendo , mientras el equipo de Golden Boy avanza en zig zags a través del tráfico, deteniéndose para filmarlo donde pueden, y controlando el dron que vuela por encima de ellos.

Álvarez pasa campos de manzanos, árboles de lima y al menos una docena de ranchos con carteles de “prohibido el ingreso”. No se ve ni un poco cansado.

6:39 a.m.: Su carrera se ha terminado. Vuelve a su casa de alquiler, para descansar y comer.

La última vez que el público vio a Álvarez fue dentro de un ring de boxeo, luego de su dominante victoria ante Julio César Chávez Jr. en una pelea que se suponía no sería competitiva y que finalmente hizo justicia a lo que prometía. Ahí fue cuando Álvarez recibió a Golovkin sobre el ring y le dijo que la siguiente pelea sería contra él. Cuando quedó claro que la mejor pelea que puede organizarse en el mundo del boxeo finalmente iba a suceder tras dos años de desafíos que fueron y vinieron, la tensión en el ring creció a un nivel que la pelea que recién había terminado allí no pudo alcanzar.

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Durante años, Álvarez ha sido presentado como el próximo gran campeón mexicano de boxeo. Pero a pesar de ser impresionante (con victorias ante Shane Mosley, Erislandy Lara, James Kirkland, Miguel Cotto y Amir Khan; y con solo una derrota ante Floyd Mayweather Jr. en 2013) su currículum aún no tiene una de esas victorias que marcan una carrera, como lo sería si logra derrotar a Golovkin. Además, tiene solo 27 años. Si le gana, Álvarez podría reinar dentro del boxeo por los próximos diez años. No es que Álvarez fuera a decir algo de esto. Él es tan reservado como Mayweather es estridente. No dice nada al entrar a su casa, cuando apenas dedica un gesto de saludo a quienes están dentro de ella.

Mediodía: El gimnasio donde Álvarez entrena está ubicado al norte de San Diego. Está inserto dentro de un parque de oficinas, cerca de una cafetería y de otros variados espacios corporativos. El vidrio en la puerta de entrada está oscurecido. El gimnasio podría ser un set de Game of Thrones. No tiene nombre.

Con la pelea ante Golovkin a seis semanas, Álvarez tiene una agenda ocupada este lunes. Está ofreciendo lo que asegura es su última entrevista antes de la pelea con Sports Illustrated. También está siendo parte de una sesión de fotos para Hennessy. Además, tiene que entrenar.

Cajas de Henny están apiladas en la parte trasera del gimnasio, lo que sorprende a los visitantes dentro del nuevo espacio: un centro de entrenamiento de boxeo que no huele tan mal. Posters de Álvarez haciendo daño a sus oponentes cuelgan de los muros. Imágenes que dicen critica mi record si quieres, aún sido 49-1-1 con 34 knockouts, siéntete libre de probar tu suerte dentro del ring.

Uno de sus entrenadores, Eddy Reynoso, conversa entre dos bolsas de entrenamiento cercanas a la entrada del gimnasio. Dice que Álvarez es un peleador diferente de aquel al que Mayweather hizo ver tan lento en 2013. Dice que Álvarez ha aprendido de la experiencia, como lo evidencian los cuatro knockouts en siete peleas que ha tenido desde entonces. “No hay que olvidarse de que este va a ser su año número 14 en el profesionalismo”, dice Reynoso en español, a un intérprete. “Tiene un largo tiempo peleando. Con gran calidad”.

1:21 p.m.: El equipo de Álvarez revisa la sesión de fotos con la gente de Hennessy. Todos están rodeados del logo de Álvarez, una C y una A entrecruzadas. El padre de Eddy, el entrenador José (Chepo) Reynoso, se para sobre una esquina del ring. Álvarez aún tiene que llegar, pero aún así, es el centro de todas las conversaciones.

Chepo describe su proceso de escritura. No, no es un error: cuando no entrena a Álvarez o no está castigando a otros boxeadores, escribe canciones, la mayor parte baladas, que cantará para pasar el tiempo. Dice que ha escrito más de 50 melodías completas, dos sobre Álvarez el boxeador. Una se llama “La historia de Canelo” y la otra “Los nuevos reyes”. (Aquí es donde un escritor pondría una letra de muestra, pero nada pudo encontrarse en internet).

“El boxeo necesita una pelea como esta”, dice Chepo. Lo que quiere decir es que el boxeo necesita una pelea con dos boxeadores de elite, no una como Mayweather contra la estrella de UFC Conor McGregor, que tendrá lugar el 26 de agosto en el mismo estadio en el que sucederá Canelo - GGG. Su pelea promete toda la acción, junto con sangre y quizás incluso un knockout, y sin nada del espectáculo que persigue a Mayweather-McGregor como una nube especialmente atractiva desde lo monetario. “Esta pelea va a devolverle la credibilidad al deporte”, dice Chepo.

Y continúa: “Esta es una nueva era, pero no cualquier nueva era: esta es la era de Canelo”.

2:25 p.m.: Álvarez llega en una Mercedes G-Wagon negra, que aparca justo frente a la puerta del gimnasio. ¿Qué campeón debe molestarse con conseguir un espacio para estacionar? Chepo se va de la esquina del ring y Álvarez se sienta con un sharpie dorado en su mano derecha. Lo usará para firmar botella tras botella de cognac.

Los fotógrafos se mueven alrededor, con sus luces de flash haciendo ráfagas todo el tiempo, mientras Álvarez responde preguntas. Dice que su pelea es “la pelea que el boxeo necesita” y una que “devolverá al boxeo a donde pertenece”. Dice que suele mirar los mejores momentos de Sugar Ray Leonard, los cuales le fueron grabados en un CD por parte de su equipo. Piensa que pelea como solía hacerlo Leonard -de forma inteligente, moviéndose hacia adelante pero valorando aún más el contragolpe. Dice que su pelea contra Golovkin recordará a los desafíos de Leonard en el peso welter contra Marvin HAgler y Roberto Duran. Clásicos.

Álvarez dice que espera pelear hasta los 35 años, por lo menos. Si eso pasa, habrá pasado más de 20 años dentro de los rings de boxeo, entrenando para peleas, pasando las horas de la noche escuchando a Chepo cantar. “Veremos cómo se siente mi cuerpo”, dice.

2:45 p.m.: El gimnasio se queda en silencio cuando Nas entra. Sí, ese Nas, la leyenda del hip hop. Se deja caer contra las cuerdas mientras Chepo venda las manos de Álvarez.

“Leyendas”, dice alguien desde cerca de donde están las bolsas de arena.

Nas lleva shorts negros y Jordans blancas. Una cadena de oro cuelga de su cuello. Alguien le acerca una copa de cognac, y él toma de la copa de plástico como un profesional entrenado. Uno de los empleados de Hennessy dice al entorno del boxeador que no toquen la botella de la que el rapero está tomando. “Esa es solo para Nas”, dice el empleado, con una intensidad que parece exagerada.

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Alguien pregunta a Nas si le interesa el boxeo. Él apunta que vio a Mayweather derrotar a Álvarez hace cuatro años, durante su cumple años número 40. (Nota al margen: ¡Nas tiene 40 años! En realidad tiene 43. Eso hará sentirse viejo a cualquiera).

La música empieza a sonar a través de los parlantes del gimnasio. Es If I ruled the world, un hit de Nas. Una de las personas que llegó con Nas pide que la música sea cambiada a jazz. La gente del box pone a Miles Davis. La música aligera el ambiente, mientras Nas toma cognac y Álvarez salta a la cuerda en el ring y todos los demás sacan fotos.

“Peleador inteligente”, dice Nas, cuando se le pregunta directamente sobre Álvarez. “Rápido. Efectivo. Es uno de los grandes”.

¿Y qué es lo que hará por el boxeo su pelea contra Golovkin? “El boxeo está de regreso”, dice Nas. “Y esto simplemente lo prueba. Todo el mundo está emocionado por esta pelea. Es de lo que la ciudad habla. Entonces, es grande para el deporte”.

3:45 p.m.: El contingente de Nas sale atravesando las puertas opacas. Álvarez sigue su entrenamiento, bailando salsa para afilar su movimiento de pies, cambiando de dirección y bajo varias líneas de cuerdas armadas sobre el ring. A veces, el joven Reynoso le lanza palos de goma mientras se mueve. Es como si estuvieran intentando simular a un boxeador con el alcance de Golovkin.

Álvarez sigue eso con golpes pesados que lanza sobre un guante que sostiene el Reynoso más joven. Gruñe cada vez más fuerte con cada golpe que sigue, lanzando cerca de 20 por tanda. Ugh. Ugh! UGH! UGH-UGH!

Chepo comienza a bailar, moviendo su pelvis sin razón y a la vez apropiadamente. Álvarez se da vuelta y lo acompaña. Golovkin podrá ser el favorito y quizá se espera que Canelo pierda. Pero este día, él parece pronto para dar un golpe decisivo, tiene a un nuevo fan en Nas y ha hecho enojar apenas a algunos viajeros hacia el trabajo que no saben que se perdieron a la historia en movimiento.

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