By 90Min
September 26, 2019

Hace tiempo que el Camp Nou dejó de ser un templo de pasiones. El coliseo blaugrana cada vez es menos blaugrana y más verde… y no por el color de césped por el que tanto y tanto rasean el balón los futbolistas culés, si no por el color de dinero. Bartomeu ha vendido el alma del Barcelona a la mercantilización y el turismo. Un partido en uno de los pulmones de la Ciudad Condal es más similar a un circo que a un partido de fútbol. Palomitas, merchandising, turismo… de todo menos pasión. Solo unos pocos la mantienen y otros tantos la lloran desde los bares suplicando por un equipo al que ya no pueden seguir. Les han echado con los altos precios que no se pueden permitir. Oda al turista, que no al groundhopper.

Alex Caparros/GettyImages


Tal vez por eso se escucharon pitos en el Camp Nou con la sustitución de Luis Suárez. Muchos de esos estruendosos sonidos no llegaron desde ningún rostro que lloró las desgracias culés. Sin saberlo a ciencia cierta y puede que equivocándome, siempre dejo al alza el beneficio de la duda, aseguraría que aquellas críticas que algunos intentaron acallar llegaron de aquel pseudohincha que pitó como cuando se critica al actor que se equivoca o al cantante que hace playback. El verdadero apasionado, romántico y desdichado, sabe todo lo que ha dejado el uruguayo por el escudo y que ningún pito está justificado.

Recién recuperado de una lesión, jamás podrán exigirle lo que hizo antaño… aunque repasando la historia está haciendo exactamente lo mismo. Difícil es encontrar una temporada en la que el bueno de Luis Suárez haya empezado como un tiro, siendo imparable. El delantero es un jugador de constancia, cuesta de adaptarse a los nuevos retos. Sus inicios casi siempre fueron complicados y el gol tardó en llegar, aunque siempre acabó con las botas puestas. Todo fiel seguidor lo recuerda y no es capaz de esbozar un silbido en tan corto período de tiempo, ni tan siquiera por un Ansu Fati que llega detrás… con el que ni siquiera comparte posición.

LLUIS GENE/GettyImages


El fútbol no tiene memoria. Hoy eres héroe y mañana serás villano. Es verdad. Pero el mañana nunca es un tan próximo a un hoy, más con una historia detrás y en un partido intrascendente. Los pitos al uruguayo hubieran sido justificados si su objetivo fueran todo el equipo. No han empezado bien. Los jugadores, al igual que muchos, también han cargado contra eso que se conoce como el fútbol moderno. Curiosamente fue Piqué, el más liberal y empresario del vestuario el que alzó la voz por una pretemporada con muy poco de preparación y mucho de dinero. La burbuja se sigue inflando. La afición se retira de los estadios para dar paso a la alta burguesía cazaespectáculos. Guardemos un minuto de silencio: muere el fútbol.

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