By 90Min
October 02, 2019

El 2 a 0 de anoche en el Monumental desnudó las falencias de un técnico y remarcó las virtudes de otro. River superó a Boca dentro de la cancha por mucho más que los dos goles que indica el resultado, y Gallardo goleó a Alfaro, en el césped y en los micrófonos.

Con la pelota rodando, el Muñeco intentó hacer lo que mejor sabe, sin importarle el rival, la instancia ni el marco. River fue protagonista porque está en el ADN de este equipo. No conoce otra forma. Salió a presionar como lo suele hacer, a imponer su juego intenso, de recuperación rápida y de búsqueda permanente del arco contrario. Incluso estando 2 a 0 siguió buscando a Andrada cuando otro entrenador podría haber bajado la persiana y "cerrar el partido" (si es que existe esa posibilidad). Sus cambios fueron Scocco, Pratto y Álvarez, los tres delanteros que tenía en el banco.

Del otro lado, Alfaro se enamoró del 0 a 0 que consiguió por Superliga y quiso repetirlo. El haberse ido del Monumental sin una derrota aquella tarde de septiembre lo convenció de que jugando de la misma forma, mezquina y amarreta, iba a llegar al mismo resultado. El gol tempranero lo obligó a cambiar y Lechuga no tenía un plan B. No pensó el partido de otra forma que no fuera aguantando y esperando un error del rival. Cuando tuvo que hacerlo, a lo único que atinó fue a acumular delanteros de gran jerarquía individual como Tévez, Salvio y Zárate, pero desprovistos de cualquier idea colectiva.

Rodrigo Valle/GettyImages

¿En qué estaba pensando cuando colocó a Soldano como volante? El ex-Unión es delantero, no siente la marca y mucho menos el retroceso. ¿No podría Buffarini haber cumplido mejor esa función? Incluso Villa podría haber sido el indicado, no solo para detener los avances de Casco, sino también para preocupar al lateral con su velocidad. Mac Allister y Reynoso, los dos encargados de generar fútbol, no se conectaron nunca y difícilmente lo podrían haber hecho si jugaban a 40 metros de distancia uno del otro. Más allá de los gustos, son errores claros en la concepción del juego. Y Boca los pagó caro.

Lo que se vio (y escuchó) una vez terminado el partido también pinta de cuerpo entero a uno y otro. Lo primero que declaró Alfaro es que los jugadores de River "se entrenan para simular". Hasta les mostró a sus jugadores un video sobre esta supuesta capacidad de los jugadores millonarios. Increíble. No reconoció la superioridad de River, no realizó una autocrítica de su planteo ni de por qué Boca tuvo solo una situación clara de gol en 90 minutos. Wanchope, al lado suyo en la conferencia, atacó al arbitraje por haberle dado un penal (bien cobrado) a River en el comienzo del encuentro.

Marcelo Endelli/GettyImages

“Al que quiera hablar del árbitro se le va a ver mucho la camiseta... está escondiendo lo que pasó hoy", fue la contundente respuesta del Muñeco, tan claro para declarar como para pensar el partido.

Alfaro se escondió en una absurda y ridícula acusación y en un supuesto arbitraje desfavorable. una posición mucho más sencilla que defender lo que Boca hizo dentro de la cancha. El Muñeco volvió a ganarle a Boca con la identidad que caracterizó todo su ciclo. El resultado obliga al primero a cambiar y en la Bombonera se verá si es capaz. De Gallardo tenemos la certeza de que no lo hará.

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