By 90Min
October 04, 2019

¿Cómo explicar lo que sentimos los hinchas de River estos días? Son reflejo de vivir en la era de Marcelo Gallardo. Lo disfrutamos porque lo merecemos y porque sabemos que no siempre fue así.

En mis 23 años hay varios momentos que me marcaron en mi vida de hincha. Tengo en la memoria el gol del Tano Nasutti y el penal errado de Maxi López en las semifinales del 2004. Recuerdo a la gente llorar en la Belgrano Alta, primero de alegría y después de tristeza.

También viví la promoción contra Belgrano en el Monumental y esa fatídica temporada en la B Nacional. Ese fue el año que los hinchas más nos movilizamos y nunca se vieron tantas camisetas en las calles. Canchas copadas, la bandera más larga del mundo y un amor que fue mucho más fuerte que un resultado deportivo.

Estuvimos en el peor momento, sufrimos a los dos peores presidentes de nuestra historia, vimos como entrenadores daban vergüenza y tuvimos jugadores que jamás deberían haber estado en este club. No faltaron los ídolos de cartón y nos cansamos de tener torneos intrascendentes. Los equipos nos perdieron el respeto, cualquiera ganaba en el Monumental y la gloria había quedado muy lejana.

Con Ramón Díaz todo empezó a cambiar. Llegó el famoso penal de Chichizola contra Racing y un título que sirvió como desahogo. El 5-0 contra Quilmes fue una emoción increíble. Fue empezar a cerrar el duelo del descenso y darse cuenta que había que seguir adelante.

Se fue Ramón y el mundo parecía derrumbarse. Pero llegó él. Marcelo Gallardo llegó para cambiarnos la vida. Para cambiar la historia. Para darnos las mayores alegrías a los hinchas de River.

El entrenador que se convirtió en el más ganador de todos los tiempos en el club. El que ganó dos Libertadores, el que aprendió a ganarle a Boca, el que temen en Brasil y el que nos llevó a ganar la final más importante de todos los tiempos en el Bernabéu.

Diego Alberto Haliasz/GettyImages


Nos acostumbramos a ganar, a jugar bien, a estar en partidos importantes y a sentirnos siempre favoritos. Naturalizamos jugar una semifinal con Boca, nos acostumbramos a ganar en cualquier cancha y cambiamos la historia contra el eterno rival.

Disfrutamos. Somos contemporáneos del mejor entrenador de la historia. Pero hay algo que tiene que quedar claro: el hincha de River tiene memoria. No se olvida de todo lo malo que vivió. No se olvida del descenso y la paternidad que tenía antes Boca. No se olvida que pasaron muchísimos planteles y pocos ganaron en los momentos decisivos. No nos olvidamos que no éramos coperos. No nos olvidamos, pero ahora disfrutamos. Y lo tenemos merecido. ¡Gracias Muñeco!

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