By 90Min
October 06, 2019

Arjen Robben ocupa la posición 20 en el serial de los 20 mejores jugadores de la Década para 90min. Sigue el resto de las entregas en las próximas semanas. 


Robben es historia viva del fútbol. El holandés dejó el balompié este verano, pero dejó un legado tras de sí que será mágico y recordado durante muchísimos años. Sobre todo en el Bayern de Múnich, allí fue donde el extremo encontró estabilidad. Diez años corriendo por la banda derecha del tantísimas veces campeón de la Bundesliga.

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Todos sabíamos lo que iba a hacer Arjen Robben cuando recibía el balón. El holandés era capaz de repetir una y otra vez la misma jugada en un mismo partido y que siempre le saliera bien. Pese a que todos, espectadores y rivales, sabíamos lo que se estaba cociendo entre sus piernas, el holandés siempre era capaz de hacer magia con el esférico entre sus botas, tirar la diagonal, perfilarse para el tiro y acabar fusilando al portero con su pierna izquierda. El tiro sí que podía variar, aunque lo más clásico era un golpeo con efecto al palo largo, imposible para el portero.

Robben se forjó su fama gracias a su velocidad, su disparo y su técnica, pero también a su constancia. El extremo siempre luchó por estar entre los más grandes y, aunque fue catalogado como un jugador de cristal, luchó una y otra vez por superar cuantas lesiones se interpusieron en sus pasos… hasta convertirse en uno de los grandes jugadores de la década.

Repaso a su carrera

23 de enero de 1984, en Groningen, nacía un bebé rubio que pocos intuían que terminaría siendo amo y señor de la banda derecha de toda Europa. Pronto empezó a jugar a fútbol y fue avanzando edades y categorías con el V.V. Bedum. Siendo un niño ya destacaba, era diferente., por lo que terminó fichando por el club de su ciudad: el Groningen. Desde su llegada destacó por su velocidad y su acierto de cara a puerta, parecía imparable. El 3 de diciembre del 2000, con solo 16 años, le dieron la oportunidad en el primer equipo. Cumplió a buen nivel para su corta edad y, en el verano del 2002, terminó en el PSV Eindhoven.

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Todavía no había cumplido los 18 años y ya había fichado por uno de los grandes clubes de la Eredivisie. En su primer año marcó 12 goles y formó parte de una delantera de escándalo junto a Mateja Kezman. Fueron apodados Batman y Robben. Dos años después llegó al Chelsea.


El futbolista ilusionó a Stamford Bridge, pero no tardó en lesionarse. Fue en pretemporada, contra la Roma. Su debut oficial tuvo que esperar hasta noviembre. Superó las molestias y se convirtió en uno de los jugadores claves de aquel Chelsea de Mourinho. Hacía las maravillas de su afición. En tres temporadas ganó seis títulos: dos Premier, dos Copas de la Liga, una FA Cup y una Community Shield.

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Su nivel no pasó desapercibido. En verano de 2007 llegó al Real Madrid. Los blancos pagaron 35 millones. No llegó en una gran época al Bernabéu. Club y afición estaban apagados, pero Robben, junto a Sneijder, fueron la chispa que les hizo ilusionarse.


El Real Madrid conquistó una Liga y una Supercopa con Robben en sus filas, pero la afición sabía que podía dar mucho más. El madridista era consciente de su buen hacer. En sus dos años en el Santiago Bernabéu fue el líder del equipo, el único que desbordaba y generaba peligro. No obstante, una vez más, las lesiones lastraron su progresión. El holandés pasó prácticamente el mismo tiempo en la enfermería que sobre el verde. Sembraba dudas. Terminó devaluándose y marchándose al Bayern por 25 millones. Diez menos de los que pagaron en Madrid.

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Robben enamoró a los alemanes. Todos los hinchas del Bayern olvidaron sus palabras al marcharse de España (afirmó que no quería irse del Real Madrid), cuando le vieron sobre el césped. Las lesiones le respetaron y en aquella temporada, la 2009/10, marcó 16 goles y repartió 7 asistencias. Fue clave para conquistar la Bundesliga.

Aquel año culminaría de forma trágica. El holandés consiguió llegar a la final del Mundial con su selección y tuvo la oportunidad más clara del partido. Un mano a mano contra su excompañero, Casillas, al que conocía bien. El meta logró despejar su disparo con el pie. Al final, el gol de Iniesta le alejó de la consecución del primer Mundial para su selección. Luces y sombras.

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Aquella jugada marcaría un antes y un después en su trayectoria. Como si la vida se empeñara en desdecir su calidad, la siguiente temporada volvió a ser el líder del equipo, pero no pudo hacer nada ante el Borussia Dortmund de un Jürgen Klopp que empezaba a darse a conocer. Terminaron terceros, por detrás del Bayer Leverkusen.Solo pudo jugar 14 partidos ligueros, de nuevo las lesiones fueron protagonistas.

Un año después, los bávaros volvieron a caer en Bundesliga contra el Borussia, aunque llegaron a la final de Champions. Se enfrentaron al Chelsea, casualidades del destino. El Bayern cayó en los penaltis.

El futuro le debía una, o incluso dos, y se lo entregó al año siguiente. Robben voló por la banda derecha, jugó un total de 31 partidos, anotó 13 goles y repartió 13 asistencias. Llevó a los suyos a conquistar el triplete: Bundesliga, DFB-Pokal y Champions. Recibió un balón de Ribéry dentro del área y puso a Mandzukic el gol en bandeja. El delantero abrió el marcador. Minutos más tarde empató Gundogan, de penalti.

Era el momento de Robben. El holandés se alineó con el otro exprés y gran estrella de Bayern: Ribéry. Un taconazo del galo terminó en sus botas en el minuto 89. Un control orientado dejó sentada a la defensa rival y, solo contra el portero, definió con mucha calidad. El Bayern era campeón e Europa y Robben, con gol y asistencia, una leyenda.

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A partir de este momento, Robben siguió agrandando su leyenda con el Bayern. El futbolista ya era historia en el club bávaro, pero quería más. Su eterna jugada por la banda derecha, amagues y regates para irse de sus rivales en diagonal y disparo a puerta, se convirtió en habitual en el Allianz Arena. Terminó su etapa con los bávaros este verano, diez años y veinte títulos.

Hoy solo hace tres meses que Robben dijo adiós al fútbol, pero ya le echamos de menos. Vemos jugar al Bayern esperando un destello por la banda derecha que no llega. Esperamos ver con la elástica bávara o neerlandesa a aquel extremo que, con 20 o con 35, siempre aparentó 40 años, pero que tenía la velocidad de un canterano. Leyenda.

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