By 90Min
October 10, 2019

17 de marzo de este año. River goleaba a Independiente en el Monumental por 3 a 0 con goles de Álvarez (su debut en la red), Scocco de penal y Pratto y la gente se iba de la cancha festejando una nueva victoria. Pero lo que era felicidad pasó a ser preocupación al conocerse la noticia de que Juan Fernando Quintero se había roto los ligamentos cruzados de la rodilla izquierda y no podría jugar al menos por 6 meses.


River perdía a su mejor jugador en el mejor momento de su carrera. El que le daba algo especial a cada ataque, capaz de abrir a la defensa más cerrada con un pase entrelíneas o dejar fuera de combate de a varios defensores a la vez con un solo enganche. Un distinto de verdad, de los que no hay en el fútbol argentino. ¿Cómo se lo iba a reemplazar?


Si el equipo no lo extrañó tanto fue por la mano del DT, que siempre tiene un as en la manga, y por la calidad de sus compañeros. De La Cruz se reveló y dijo "acá estoy". Gallardo le fue dando cada vez más minutos y el uruguayo respondió a la exigencia de ser el volante más picante de los cuatro que entraban a la cancha. Nacho Fernández dejó su rol de actor de reparto y aceptó el de creador que antes tenía el colombiano. Enzo Pérez y Palacios se encargaron de la recuperación y del juego y así River casi que no sufrió la lesión del 10.

Marcelo Endelli/GettyImages

No es nada sencillo para un jugador alcanzar el mismo nivel después de una lesión tan grave como la que sufrió JFQ ante Independiente. Su regreso será a paso lento hasta que recupere confianza y ritmo de juego y hoy es apresurado imaginar en qué condiciones estará para la revancha en La Boca, pero si vuelve a parecerse a aquel que fue antes del 17 de marzo, River tendrá un salto de calidad.


Volverá a tener un especialista en la pelota parada, tanto para buscar lastimar con centros como con remates directos, materia en la que De La Cruz ha sacado provecho en los últimos meses. Recuperará el pase fino en los metros finales, algo que Borré y Suárez podrán explotar con sus movimientos y diagonales sobre la última línea de la defensa rival. Y para Boca no será lo mismo salir a buscar un resultado hasta el momento adverso con alguien de la calidad y la jerarquía de Juan Fer dentro de la cancha. 

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