By 90Min
October 10, 2019

Hace mucho tiempo, los guardametas eran juzgados específicamente por su capacidad para atajar disparos. La posición, el dominio del área, la fuerza aérea y, por supuesto, los reflejos. Corría el año 2011 cuando el legendario jugador del Inter de Milán, Dejan Stankovic, anotó uno de los mejores goles de la historia de la Liga de Campeones. 

Image by Sergio Manchado Pérez

El serbio conectó una brillante volea desde el centro del campo ante una portería vacía. Muchas bromas y burlas se realizaron sobre el joven guardameta,  que salió apresurado de su área para cabecear y despejar el balón, con tal mala suerte que cayó en las botas del futbolista del Inter.

Nadie sabía en ese momento que estábamos presenciando el comienzo de una nueva era y la actuación del que pronto sería el mejor guardameta del mundo. Manuel Neuer rompió el guión con su forma de defender la portería. Neuer ascendió en las filas del Schalke y se hizo un nombre en Alemania como un joven y talentoso arquero, aunque un tanto errático. Su estilo asombraba a toda Europa, por ser un guardameta poco ortodoxo y afín a tomar riesgos.

Se situaba mucho más lejos de la portería que los otros porteros, listo para actuar como undécimo jugador de campo, tanto en defensa como en ataque. Neuer fue, y sigue siendo, excepcional en la lectura del juego, percibiendo el peligro y corriendo para encontrar el balón antes de que se acercara a su propia meta. 

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No pasó mucho tiempo hasta que aquel guardameta rubio del Schalke llamara la atención del   mejor equipo del país. Neuer se incorporó al Bayern de Múnich en 2011 tras el pago de 30 millones de euros, un traspaso que provocó una gran fricción entre el guardameta y sus antiguos seguidores. Firmar por el Bayern significa una cosa: hay que ser el mejor. 

Los gigantes alemanes no tardaron mucho en darse cuenta de que habían invertido sabiamente. En el momento de su llegada, el Bayern no era la potencia que es hoy en día y se quedó corto en todos los frentes competitivos durante la temporada 2011/12. Desde ese momento, Neuer y el Bayern no han mirado atrás.

Juntos, los dos han conseguido siete títulos de liga consecutivos y una Champions League, tras la decepción que supuso su primera temporada en el Allianz Arena. El alemán estaba en la cúspide de sus facultades cuando se proclamó campeón de la Liga de Campeones en 2013, y sólo un año más tarde se adjudicó el mayor galardón del fútbol mundial. Alemania ganó la Copa del Mundo en 2014, y Neuer fue elegido, como era de esperar, el guardameta más destacado del torneo.

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Por fin aquel portero criticado en sus inicios consolidó firmemente su legado como uno de los grandes de todos los tiempos. Cuando se juzga el éxito y el estatus de un jugador dentro del juego, muchos usan la falta de trofeos como un argumento para desestimar a futbolistas talentosos. Neuer ha ganado todo lo que hay que ganar, tanto colectiva como individualmente.

El cancerbero del Bayern fue nominado para el Balón de Oro 2015, un premio que suelen disputar los delanteros más eficaces. El internacional alemán se clasificó tercero, una hazaña increíble y un reflejo de lo mucho que se aprecia su contribución al deporte rey, pese a ocupar en el terreno de juego una posición muchas veces infravalorada en estos galardones.

Es imposible entender esta nueva generación de porteros valientes sin recordar al hombre que lo empezó todo. Las lesiones están mermando a Neuer, al igual que el paso del tiempo. Sus mejores años han quedado atrás, pero el capitán del Bayern de Múnich aún tiene mucho que ofrecer al deporte. Cuando se pide a la población futbolística que nombre a los mejores jugadores de la historia, rara vez se menciona a los guardametas, pero en el caso de los porteros, Neuer debe aparecer en esa conversación.

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Pero sin Neuer, es muy posible que Allison y Henderson no fueran la referencia en las porterías ahora mismo. Quizás habrían sido pioneros en ese estilo agresivo de defender la portería, de salir fuera del área a realizar una segada para anticiparse al delantero o a despejar por alto como si fuera un central. 

El día en que Neuer cuelgue los guantes será un día triste para el fútbol, pero también será un momento para mirar atrás y apreciar el legado que ha dejado en las porterías este carismático y valiente guardameta alemán.

Danke, Manuel Neuer.


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