By 90Min
October 13, 2019

No todos los días me despierto con el pie derecho. Tampoco con el izquierdo. A veces, realmente, ni me levanto con los pies y me doy un trompazo que me despierta de golpe. Sienta casi tan mal como ver un texto que empieza por un no. Nada es perfecto en la vida.

Cuando esto me pasa, lejos de intentar olvidar mi enfado, maldigo a todo aquello que se cruza por mi lado. Solo la música me calma. La música y el fútbol, solo que esto último no lo encuentro a cualquier hora. Hoy escuché a C. Tangana. Mi ira era tal que tuve que escuchar más de una y dos canciones. Degusté su álbum de ídolo, en el que desangra como se construye como héroe, y avancé hasta la destrucción de este. Durante esos minutos de bases, ritmos de diferentes estilos y autotune terminé pesando en Ivan Rakitic. Mi obsesión de comparar todo con el fútbol.

LOIC VENANCE/GettyImages


¿Qué ha pasado con Ivan Rakitic? Parece muy difícil contestar a esta pregunta. El croata, que algún día fue ídolo del Camp Nou, ha desaparecido del esquema culé. Se ha esfumado y no parece que vaya a hacer por volver. Valverde lo ha sacrificado en detrimento de De Jong y lo ha delegado hasta por detrás de Vidal o Arthur. Incluso prefiere colocar a Sergi Roberto en su posición. El status de Rakitic es, hoy por hoy, el mismo que el de Aleñá. ¿Cómo ha llegado a esta situación?

Yo creo que Iván, al igual que yo, esta temporada se ha levantado sin pies. Sin apenas haber tenido tiempo de incorporarse, ya vio cómo le ofrecían sin tesón para cambiarlo por Neymar. Una vez más su nombre estaba más fuera que dentro. Su nombre, que tantas veces ha lucido en la titularidad blaugrana, volvía a estar en entredicho. Ante esto, sin ganas y enfadado, Rakitic ha decidido no luchar. Puede que haya sido el jugador que ha sostenido al Barcelona en los últimos años, la pieza clave entre la defensa y el ataque, pero ha tenido que hartarse de ver como nadie le valoraba. Ahora, desde el banquillo, sigue sintiendo que le han hecho de menos. Situado en mil ventas e intercambios, Rakitic ya no quiere luchar. En la carrera se transformó en un caballo ganador... pero siempre se sintió solo.

Aitor Alcalde/GettyImages


La mejor solución para este ídolo con pies de oro que algunos se han encargado de transformar en barro es la salida. El héroe que con todo pudo ahora es el marginado que se asoma desde la butaca, sin pasión, con un equipo que no cree en él, que ni tan siquiera cree en si mismo. Anuncian que podría salir en el próximo mercado de invierno. Esta vez nadie le colocará sin preguntar. Ahora es él quien desea marcharse.

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