By 90Min
October 15, 2019

El momento en el que el fútbol y política se unieron debió cogerme despistado porque no me enteré. Estaría haciendo otros quehaceres porque sino este artículo habría salido a la luz mucho antes. Asco, vergüenza, impotencia y rabia, creo que define a la perfección mi sensación al ver lo ocurrido ayer en el Bulgaria - Inglaterra. Otra vez los mismos de siempre, otra vez los que usan el deporte como excusa, otra vez... y nadie hace nada

Pongámonos en contexto, en el minuto 27 del encuentro que se disputaba en el  Estadio Vasil Levski de Sofía, el arbitro decidió parar el encuentro por cánticos racistas hacia Rahemm Sterling, Marcus Rashford y Tyrone Mings, jugadores de la selección inglesa. En aquel momento el mundo volvió a la época de las cavernas y solo el arbitro, ante el que me pongo de pie y aplaudo, mostró algo de civismo y conciencia de gravedad de los hechos. El partido se reanudó, mal. El partido se tenía que haber suspendido y dado por ganado a Inglaterra. ¿por qué? porque no es la primera vez que ocurre algo así en Bulgaria y la federación lo debe saber y cortar. 


Pero claro, cómo vamos a frenar esto si desde los propios futbolistas no se defiende. A la cabeza me viene el caso de Bonucci justificando a los ultras del Cagliari en sus insultos a su compañero Moise Kean, quien llevaba aguantando palabras racistas desde la grada todo el partido. Cuando el joven marcó, se encaró con ellos y su capitán dijo que la culpa estaba repartida al 50% por los cánticos y por la reacción del jugador. De esos barros vienen estos lodos, simple y llanamente. 


De todos modos no hay que enmarcar a toda una afición en un grupo de gente que no sabe estar y que se excusa en el fútbol para sacar su lado más neandertal. Los ultras del Inter justificaron actitudes racistas de la hinchada rival contra su propio jugador, Romelu Lukaku,  de modo que poco podemos esperar. 

Image by Jacobo


La instituciones pertinentes tienen que entrar, deben advertir que si se escuchan actitudes similares en este estadio o en cualquiera del mundo, el partido será suspendido y se le dará por ganado al equipo rival. Cortar de raíz como solución al problema. Pagarán justos por pecadores, pero serán esos los que hagan ver a los que realizan estas acciones que no tienen cabida en este deporte. Que su sitio, si es que lo tienen, está alejado del fútbol. No vale con un spot al comenzar los partidos, hay que actuar. "Say no to racism" como cura, y no es suficiente. 


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