By 90Min
October 16, 2019

3 de julio de 2019, el Club Atlético de Madrid hacía oficial el bombazo del verano, los rojiblancos se hacían, contra todo pronóstico, con los servicios de la nueva perla del fútbol mundial: João Félix.


Este fichaje encandilaba de nuevo a una afición desencantada tras la marcha de sus estrellas (Griezmann, Rodri y Lucas), y les hacia soñar con una prometedora temporada en la que se auguraba optarían a todos los títulos.


TF-Images/GettyImages

Tras una inmejorable adaptación al grupo, rubricada por una pretemporada estelar (3 goles y 1 asistencias), João se quitaba temporalmente el peso de ser el fichaje más caro de la historia del club (127 millones de Euros), y digo temporalmente porque tras 10 jornadas y dos citas de Champions League, parece que el portugués ha vuelto a ponerse esa mochila de presión a las espaldas y en 12 partidos no mejora sus números de pretemporada.


Aun en el Wanda Metropolitano esperan a ese joven del país vecino que maravillaba a media Europa con sus cabalgadas, pegadas, llegadas de segunda línea y goles que hacían recordar a una mezcla entre los mismísimos Kaka y Rui Costa, aun no se le ha visto esa libertad en tres cuartos de cancha que le hacen ser un jugador especial... 


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Para que el joven Joao desate todo su potencial Simeone tiene que dejarle esa responsabilidad de crack, tiene que ponerle la corona que en su día lució Griezmann y otorgarle la libertad que una futura estrella precisa. Para ello ha de descargarle de tareas defensivas y dejarle jugar de Messi, para que el fútbol, aunque siempre defensivo, del Atlético de Madrid llegue a buen puerto y así la joya lisboeta pueda hacer de encaje entre el centro del campo y una delantera con potencial, pero que por las circunstancias, se encuentra ahogada en un juego que les brinda pocas ocasiones de gol.


Lo que en esa ilusionante pretemporada se apodaba 'João Maravillao', se ha convertido en 'João Descolocao' y solo está en las manos de Simeone solucionarlo, o dejar que fracase, como la mayoría de sus fichajes estrella, defenestrados, por su ya incomprensible obsesión defensiva.

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