By 90Min
October 24, 2019

Marco Materazzi, ex zaguero central y actual entrenador de fútbol, viajó especialmente a la Argentina junto a su hijo para presenciar el Superclásico entre Boca River en La Bombonera, por la semifinal de vuelta de la Copa Libertadores de América 2019.


El campeón del mundo con la Selección de Italia observó el partido junto a su amigo Daniel Osvaldo, con quien compartió plantel en el Inter, el día después de visitar el campo de juego y el museo del club “Xeneize”.


Antes de abandonar el país, Materazzi tomó una fuerte decisión que demuestra el amor que adoptó por la institución boquense: se tatuó el escudo de Boca en su muslo izquierdo, bien cerca de la rodilla.

El mismo dibujo se inmortalizó su hijo Davide, debajo del gemelo de su pierna derecha, luego de cumplir el sueño de poder conocer el mítico estadio boquense para su cumpleaños número 18.


Si bien el objetivo era además poder observar a su amigo Daniele De Rossi en cancha, la decisión del entrenador Gustavo Alfaro de no hacerlo ingresar no empañó la jornada inolvidable que les tocó vivir, con "La 12" cantando durante todo el encuentro.

La mitad más uno sigue sumando fanáticos en todo el mundo, más allá de las derrotas deportivas. Porque la pasión no se explica, se siente.

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