By 90Min
October 24, 2019

Durante muchos años se le exigió al fútbol la introducción de tecnología para ayudar al referí. Otros deportes ya habían comenzado a transitar ese camino, como el tenis con el "Ojo de Águila" o el Rugby con el TMO (Television Match Official), solo por citar algunos ejemplos. El VAR llegó finalmente, pero la sensación que uno tiene en este momento, al menos en Argentina y en el fútbol sudamericano, es que el remedio fue peor que la enfermedad.


Es un sistema nuevo, es verdad, y como tal merece cierto tiempo de maduración. Ir corrigiendo errores sobre la marcha, adaptarse a lo que la realidad le exige. Pero por cómo está planteado hoy el uso de esta herramienta, hay un factor que lo hace inherentemente injusto: la discrecionalidad en su uso.


Marcelo Endelli/GettyImages

Repasando una jugada desde varios ángulos, diferentes velocidades, retrocediendo y avanzando, casi siempre vamos a llegar a un acuerdo sobre si esa jugada fue penal, gol, offside, mano o si un foul merecía tarjeta amarilla o roja. Para dilucidar entre lo correcto y lo incorrecto, el VAR aporta y mucho al esclarecimiento de los actos. No es perfecto, siempre se podrá discutir la decisión tomada por la misma naturaleza del fútbol, pero es innegable que contribuye.


Sin embargo, donde todavía hay mucho para mejorar es en su utilización. Que se use o no para dirimir una jugada dudosa sigue siendo decisión de un puñado de personas en un espacio cerrado, poco transparente, y aquí es dónde se debería introducir el primer y gran cambio.


¿Por qué no darle la posibilidad a los directores técnicos de cada equipo de ellos mismos pedir la revisión de una jugada? Como sucede en el tenis con los jugadores, que cada entrenador tenga la potestad de pedir que se aplique el VAR una o dos veces por tiempo . Si su reclamo resulta válido tras la revisión, conservan la cantidad de "pedidos de revisión". Si no era válido, se le descuenta.


De este modo se reduce la discrecionalidad, se transparenta el sistema y se reducen las injusticias. No es la solución perfecta, van a seguir apareciendo inconvenientes, pero a cómo estamos hoy sería un gran avance.

Otra mejora posible reside en que el diálogo entre el árbitro y los jueces del VAR sea transmitido en vivo y en directo. ¿O acaso tienen algo que ocultar? En el rugby uno puede enterarse en el momento lo que está hablando el juez en el campo y el TMO. En el fútbol debería ser igual.

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