By 90Min
October 25, 2019

Andrés Iniesta es el número 5 en el Top 20 de los futbolistas de la década. Sigue el resto de las series durante las próximas dos semanas


Andrés Iniesta es una leyenda del Barcelona y del fútbol, no solo del español, del mundial. El centrocampista, con su apariencia tímida y su piel blanca, lleva años poniéndose el sombrero de mago y haciendo levantar a la gente de sus asientos. Toda una carrera en el Barcelona al que solo abandonó para marchar a Japón, con el Vissel Kobe apura sus días como futbolista profesional. Tras de sí deja un sinfín de recuerdos, desde el gol de Stamford Bridge al de Johannesburgo, el único Mundial de España.

Corría el 11 de mayo de 1984 cuando un nuevo niño nacía en Fuentealbilla, un pequeño municipio de Albacete que no llega a los dos mil habitantes. Pocos podían imaginar que nacía el elegido para ser amado por todo el fútbol. Poco a poco empezó a destacar con el balón en los pies. Se marchó al Albacete, equipo con el que jugó desde los 8 hasta los 12 años. Tras destacar en un torneo de alevines, lo fichó el Barcelona.

Andrés Iniesta le echó valor y se marchó a La Masía. Lo hizo solo y él ha reconocido en varias ocasiones que los primeros días no fueron nada fáciles. Estuvo muy cerca de abandonar y volver con su familia, pero el fútbol fue más fuerte. Iniesta cada vez era más importante en sus equipos, hasta que llegó el primer gran momento de su carrera: la Nike Premier Cup

El Barcelona había llegado a la final de este torneo de juveniles, ante Rosario Central. El partido iba 1-1. Ya en el tiempo de descuento, el manchego marcó el gol de la victoria. Allí ya daba sensaciones de ser un jugador diferente. Casualidades del destino, Guardiola fue el encargado de entregarle el trofeo. Juntos, se convertirían en los más grandes y harían a los blaugranas ganarlo todo.

Muchos culés ya estaban avisados de que una gran perla se movía por el centro del campo de su cantera. Era manchego, pero el ADN Barça corría por sus venas. El trofeo lo ganó en 1999, con 15 años, y solo tres temporadas después debutó con el primer equipo. Louis Van Gaal le dio la oportunidad. Fue en Champions, como los grandes, contra el Brujas. Los culés ganaron por la mínima. Tuvo cierta continuidad esta temporada.

JOSE JORDAN/GettyImages


El holandés se marchó y el centrocampista tuvo menos protagonismo. No dejó de pelear. Alternó el primer equipo con el filial hasta que en la 2004-05, con Rijkaard en el banquillo, consiguió la ficha del primer equipo. Pese a que, en un principio, no fue titular, sí era el jugador número 12. Cada vez que saltaba al terreno de juego ilusionaba al Camp Nou. Además, lo hacía en cualquier posición, el propio Rijkaard reconoció que lo colocó “de falso extremo, pivote, interior, detrás del delantero… siempre fue excelente”.


Una temporada después ganó el doblete: Liga y Champions. La segunda de la historia culé. No fue titular en la final ante el Arsenal, pero apareció en la segunda mitad. El equipo perdía por un gol a cero.

El mago de Fuentealbilla participó en la jugada del primer gol. Un magnífico pase al área desde tres cuartos de campo rompió las líneas defensivas gunners. El balón llegó a Larsson, que asistió a Eto’o para que pusiera el empate en el marcador. Belleti marcó el gol de la victoria.

Iniesta siguió avanzando y brillando y cobró el papel protagonista con la llegada de Guardiola. Fue con el técnico en el banquillo cuando se convirtió en un héroe en Stamford Bridge. Semifinales de la Champions, año 2009, el Barcelona estaba fuera. Recibió un balón en la frontal del área y lo estrelló contra el fondo de las mallas. El Barcelona estaba en la final.

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Todo debió ser feliz, pero no lo fue. Iniesta es humano y en el siguiente año pasó por un proceso de depresión. La pérdida de su amigo Jarque no ayudó a que se recuperara. No asumía la fama. La solución llegó en el Mundial.


España llegó a una final por primera vez en su historia y el encuentro llegó a la prórroga. Un balón llegó a la frontal, esta vez fue Cesc, su compañero y amigo, el que se hizo con el esférico. Vio a Iniesta en la esquina del área pequeña y le puso un balón al hueco. Iniesta, de primeras y con el balón botando, marcó el gol más importante de la historia de España. Campeón del mundo. La celebración tuvo una especial dedicación: “Dani Jarque, siempre con nosotros”.

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A partir de aquí, todo fue hacia arriba en la carrera de Iniesta. El mundo entero empezó a amar a aquel pequeñito que hacía magia cada vez que el balón llegaba a sus pies, pero que no decía una palabra más alta que otra. Como dijo Guardiola: “Andrés come aparte. No lleva pendientes, no se pinta el pelo, juega 20 minutos y no se queja… es el ejemplo. Eso le digo a los chicos”.

El centrocampista, siempre al lado de Xavi, su fiel escudero, y de Messi, ha conseguido un palmarés envidiable. Nunca dejó de ganar. Acumula 9 Ligas, 6 Copas el Rey y 4 Champions League. Además, ha conquistado 7 Supercopas de España, 3 Supercopas de Europa y 3 Mundiales de Clubes. Además, con España ha conseguido dos Eurocopas y un Mundial.

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Una carrera vertiginosa de ese bajito que, desde la banda izquierda aunque con libertad de movimientos, hacía magia cada vez que tocaba el balón. Sin llegar a ponerse un sombrero, convirtió la varita en sus botas e hizo disfrutar a los estadios de medio mundo. En su última temporada como culé fue ovacionado por casi todas las aficiones. Solo la del Athletic le pitó. Los ídolos también tienen enemigos.

Su último encuentro fue el 20 de mayo de 2018 en el Camp Nou, contra la Real Sociedad. Los suyos ganaron y él fue sustituido en el minuto 80. Un encuentro que sirvió para que los blaugranas pudieran homenajear a aquel que les hizo soñar y que, junto a su equipo, se convirtió en una leyenda del siglo XXI. No pudo contener las lágrimas.

LLUIS GENE/GettyImages


Ahora, Don Andrés brilla en Japón junto al Vissel Kobe. Más relajado, ofrece su magia al público nipón y asistencias a otro de sus grandes amigos: David Villa. La llama no se ha apagado. Iniesta siempre será ‘El Mago de Fuentealbilla’.

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