By 90Min
October 30, 2019

El Atlético de Madrid se permitió ayer en Vitoria, de manos de su entrenador, tirar una primera parte de la que luego se acordó en los segundos 45 minutos. Simeone formó en ataque con Diego Costa y Correa, dejando ene el banquillo a un Álvaro Morata que venía de ver puerta en los últimos partidos y transmitiendo que él sí tiene el gol que le falta a este equipo. 

Parece mentira que un entrenador de la talla del Cholo no sepa ver que lo que reclama el equipo es más Álvaro y menos Diego, más gol y menos bailes de choques y diputas que no acaban en nada. Morata es gol, Costa lo contrario. Pero no se puede sacar a Simeone de su idea de Diego Costa como delantero ideal, y si echamos la vista atrás parece que la realidad le da la razón, pero  esa misma realidad nos aleja de ello como verdad si vamos a la actualidad. 



Tener a Morata como recurso no hace más que lastrar al equipo porque acaba la primera parte sin un solo disparo entre los tres palos, mientras que si lo tienes en el campo, a la primera que se le presenta va para dentro, diferencias de delanteros. 



Aunque a Simeone ya le conocemos, casado con unos jugadores tipo y un once del que le cuesta moverse. De hecho, ayer, y mal hecho al parecer del que escribe, sentó a Koke. Cuántos de los que le pitaron en el Metropolitano se acordaron de él... pero fue un paso en el abandono de su idea de no salirse de lo que piensa. Ahora toca el siguiente, el nueve del equipo debe ser Morata, por mérito, no por nombre, y su acompañante el que decida el entrenador. Para que nos hagamos una idea, Álvaro está ahora mismo en el rango de titularidad de Oblak, porque uno para lo que le llega y el otro mete lo que le sirven. El gol es lo único importante, no importa la manera de conseguirlo. 


Que Diego Costa lucha, persigue e insiste en la búsqueda del gol es evidente, igual de evidente que no le sale. Balones que se pierden, faltas innecesarias y fallos de cara a puerta que no se deben tener. Pase uno, pero no cinco por partido. Hay lujos que uno no se puede permitir, Simeone tiene que saber que el habitat de Morata no es el banquillo, es el área. Cuando Álvaro sale, muerde, es el tiburón que huele la sangre. 


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