By 90Min
October 31, 2019

Marcelo ha reconocido recientemente que sufrió un ataque de ansiedad antes de la celebración de la final de la Champions League 2018 ante el Liverpool, la tercera que se acabó llevando el club de manera consecutiva.

SERGEI SUPINSKY/GettyImages

El lateral del Real Madrid, que ha sido el último protagonista de 'The Players Tribune', ha desvelado en una carta como fue los momentos antes de la final. "No podía respirar, intentaba no entrar en pánico. Estaba en el vestuario la noche antes de la final contra el Liverpool y sentía como algo estaba atascado en mi pecho. Una gran presión. ¿Sabes ese sentimiento? No hablo de nervios, son normales en el fútbol. Hablo de algo distinto, algo sofocante", comienza escribiendo.

Relata que todo comenzó "la noche antes de la final", una noche en la que "no podía dormir, no podía comer" y en la que estaba "solo pensando en la final" hasta el punto de comerse totalmente sus uñas, y eso que hacía tiempo que había dejado el vicio gracias a su pareja, Clarice.

"No importa quien seas", continua en la misiva, "si no estás ansioso antes de una final, no eres una persona normal. No importa quien seas, solo intentas no cagarte encima de los pantalones. Para mí, la final del Liverpool fue la más intensa. Ya habíamos ganados dos títulos seguidos y todo el mundo fuera quería que ganara el Liverpool", aseguro.

"Cuando tienes la oportunidad de hacer historia, sientes el peso, pero por alguna razón, estaba verdaderamente sintiéndola. Nunca tuve esa ansiedad antes y no sabía que estaba pasando. Estuve a punto de llamar a un doctor, pero estaba preocupado por si no me dejara jugar la final".

Marcelo no le gustó para nada las palabras que le dedicó Jorge Valdano en El Transistor cuando dijo que el lateral Marcelo debía comprarse un póster de Mohamed Salah, colgarlo en la pared y rezarle cada noche". El jugador sintió esa afirmación como una ofensa, después de haber jugado 12 años en la Champions League y haber ganado 3 veces el trofeo, pero, como reconoce, fue algo que le motivó. "Quería hacer historia, quería que los niños brasileños me miraran a mi como yo lo hacía con Roberto Carlos. Quería que ellos se dejaran crecer el pelo como yo lo tengo", confesó.


"Así que, allí estaba sentado yo en mi taquilla, luchando por respirar y pensando '¿Cuantos niños en el mundo juegan con el balón? ¿Cuantos sueñan con jugar la final de la Champions League? millones, millones. Cálmate y átate las botas", se preguntó. Una vez saltó al césped para calentar, Marcelo siguió sintiéndose ansioso y pensó "si tengo que morir aquí, joder, moriré".


No fue hasta que el partido comenzó cuando Marcelo por fin pudo deshacerse de ese estado de ansiedad. "Cuando nos pusimos para el saque inicial, bajo las luces y vi el balón en el círculo central, todo cambió. El peso de mi pecho se había ido, estaba en paz".

Quality Sport Images/GettyImages

La carta es más bien un alegato, una explicación, de que los jugadores no dejan de ser meras personas, y eso es algo que Marcelo pone de relieve. "Como atletas, nuestra responsabilidad es usar el rol de modelos. Pero no somos superhéroes. Eso es lo que quiero explicarte que me pasó. Es la vida real, somos humanos, sangramos y nos preocupamos, como cualquiera", concluyó.


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