By 90Min
November 03, 2019

Hace ya muchos años que renegué de LaLiga. Empecé a castigarla cuando adquirió nombres de bancos y se le olvidó respetar el nombre de Primera y Segunda División. Pese a que otros países también añadían sponsors a sus ligas, ellos lo hacían respetando el nombre cultural. Javier Tebas no lo hizo así. Comencé a repudiarla con la desigualdad salarial, la mercantilización y la diferencia entre unos equipos y otros. Barcelona y Real Madrid eran infinitamente superiores al resto. Después, con solo dos años buenos, se unió el Atlético de Madrid. Nada era emocionante. Siempre ganaban los mismos, las goleadas y el juego empezaban a ser aburridos.

David Ramos/GettyImages


Aquellos tiempos en los que gritaba bien alto que detestaba el fútbol moderno no han acabado: sigo haciéndolo. Sigo estando en contra del precio de las entradas, pensando que, con sus decisiones, Javier Tebas está echando a la clase trabajadora del fútbol e intentando convertir el deporte rey en un teatro aburguesado carente de pasión. Siempre he creído que se equivoca. Sigo odiando que se llame La/Liga y negándome a ponerlo sin espacio, así como sigo pensando en Primera y Segunda División, bueno, también en Segunda B. No obstante, algo ha cambiado. Este año sí que me atrae el devenir de la competición. Esta última jornada ha sido redonda.

El Barcelona ha caído contra el Levante, el Real Madrid no ha podido pasar del empate a cero contra un Real Betis que mira más al descenso que a los puestos europeos y el Atlético de Madrid nos hizo vibrar con su empate en el Ramón Sánchez Pizjuán. Los tres equipos cayeron y La Liga sigue apretándose. La cabeza de Primera División está al alcance de muchos más equipos de lo que cabía esperar a estas alturas de competición. Por fin algo de emoción.

Quality Sport Images/GettyImages


Cualquier futbolero que se precie, seguidor de su equipo local, debería estar contento por los resultados. Sin embargo, existe cierto factor que solo busca el espectáculo que no entiende lo que está ocurriendo. Señores, esos nunca entenderán el fútbol. Luego, otro sector, que se vanagloriaba de odiar al fútbol moderno y ahora replica que Primera División no tiene nivel porque no sobresalen los de siempre. Ellos tampoco saben lo que dicen ni entenderán el fútbol más allá del espectáculo que venden marcas y televisiones.

Este mensaje va dirigido para nosotros, los futboleros. Esos que sufrimos cada semana con nuestro equipo, esté en la división que esté, que nos hemos desplazado a cualquier lugar solo para apoyar su nombre. Todos estamos encantados esta temporada. Nos gusta ver como pierden aquellos equipos contra los que hemos sufrido arbitrajes desfavorables y nos encanta ver al Granada, salvo que seamos andaluces rivalizados con los nazaríes, soñando con el liderato. Esta es La Liga que nos gusta, este es nuestro fútbol. Competición, sangre y sudor. 

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