By 90Min
November 04, 2019

Miguel Herrera tiene su nombre bordado en letras doradas dentro de la historia del Club América. Además de representar a la institución azulcrema con jerarquía, franqueza, protagonismo y soberbia, ha podido levantar títulos con un estilo de juego decente, que por momentos llegó a gustar, golear y sobre todo ganar. El Piojo supo llegar al corazón de los americanistas, pero su crédito se acaba y le está costando sostenerse.



La hinchada águila no se caracteriza por ser la más agradecida. Se mantiene en constante exigencia de perfección; tanto que dos títulos de Liga, uno de Copa y otro más de Campeón de Campeones no le bastan a Miguel Herrera para mantenerse como un inamovible en el banquillo de Coapa. Sus variantes tácticas no están influyendo como desea, no realizó una confección adecuada del equipo y, encima, regresó su carácter inmaduro y explosivo que lo tiene dirigiendo desde la tribuna nuevamente.

Si se combinan estás situaciones indisciplinarias con los últimos resultados, el producto es indigno para un equipo que presume ser el más grande del país. A Miguel se le termina el cariño de la afición cuando no consigue una victoria y en redes sociales se lanzan candidatos al aire para suplir al entrenador que está a un título de ser el más ganador en la historia de la institución, el mismo Miguel Herrera.



104 victorias, 56 empates y 43 derrotas son los números del Piojo al frente de las Águilas. Un entrenador que ha perdido sólo el 21% de sus partidos es algo que no se consigue con facilidad. Se está siendo injusto con un personaje que le regresó la grandeza al club y lo mantiene peleando por los primeros puestos cada campaña. 

Manuel Velasquez/GettyImages


Sin justificar su mala planeación de temporada, con una plantilla sin laterales ni centrales; la situación indisciplinaria del Piojo es una llamada de atención a tiempo de que debe mejorar su comportamiento y trabajar desde el primer instante para regresar al América al puesto número uno de México, porque esa es la obligación del equipo y todavía tiene la posibilidad de conseguirlo este mismo torneo para disipar las dudas de si es el entrenador ideal para las Águilas, porque de no hacerlo su continuidad estará, justa o injustamente, en peligro de terminar. 

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