Al menos los ‘traidores’ tuvieron la salida; Julián Álvarez difícilmente se irá del Atleti

El Barcelona ofrece 100 millones de euros por el jugador, pero el Atlético esperaba mínimo 150, por lo que ya avisó que no cederá ante la propuesta catalana.
El argentino declaró que quería irse y la afición del Atleti difícilmente le perdonará.
El argentino declaró que quería irse y la afición del Atleti difícilmente le perdonará. / Ángel Martínez/Getty Images

En la historia del futbol, los abucheos siempre vienen después del traspaso. Luis Figo los recibió cuando regresó al Camp Nou con la camiseta del Real Madrid. Gonzalo Higuaín, cuando volvió al San Paolo del Napoli con la camiseta de la Juventus. Sol Campbell, cada vez que pisó White Hart Lane con la del Arsenal.

La lógica consiste en la salida del jugador alguna vez amado, la afición lo odia y el reencuentro es un infierno. Pero al menos el jugador se fue, a diferencia del caso Julián Álvarez, quien está a punto de vivir algo peor: ser abucheado toda una temporada en su propio estadio sin haber podido marcharse.

El fin de semana pasado en el Metropolitano fue silbado desde el calentamiento y peor cuando anunciaron su nombre, o cada que tocó el balón tras ingresar de cambio al minuto 66. Al final del partido, el Atlético le pidió que se fuera directo al vestidor para evitar que el clima con la afición pasara a mayores.

El origen fue que durante el Mundial 2026 declaró que quería fichar por el Barcelona, pero el traspaso no se concretó. "Hay un 0% de posibilidades de venderlo al Barça. Esta situación no es sobre dinero, es sobre dignidad", dijo el club. El mercado cierra el próximo lunes y Álvarez muy probablemente se quedará en el Atlético.

Los que se fueron al menos tuvieron la salida

Luis Figo pasó cinco temporadas como capitán e ídolo del Barcelona y en el 2000 fichó por el Real Madrid. La afición culé le lanzó objetos y una cabeza de cerdo que rodó por el césped del Camp Nou mientras preparaba un córner. Pero Figo estaba en el Madrid, donde tenía un proyecto nuevo y un sueño cumplido.

Campbell defendió al Tottenham durante casi diez temporadas y en 2001 fichó libre por el Arsenal, lo que la afición de los Spurs nunca le perdonó. Pero Campbell ganó la Premier League con los Gunners, mientras Higuaín llegó al Nápoles en 2013, y marcó 91 goles en 147 partidos para convertirse en ídolo de la ciudad, y luego firmar por la Juventus, lo que en Nápoles no le perdonaron.

Por su parte, Carlos Tévez pasó del Manchester United al City, del mismo barrio pero al club de los millones, y vivió con eso. Robin Van Persie se fue del Arsenal al United y en su primera temporada ganó la Premier League que nunca había logrado con los Gunners.

En Alemania, Robert Lewandowski, Mario Götze y Matts Hummels protagonizaron la misma “traición” al Dortmund en años distintos, pues los tres ficharon por el Bayern Múnich, y los tres pagaron su precio en cada visita al Signal Iduna Park. Pero los tres jugaron Champions League con el Bayern.

Además, Leandro Bonucci fue de la Juventus al Milan y regresó al cabo de un año, así como Roberto Baggio recorrió la Fiorentina, la Juventus, el Milan y el Inter, pasando por los tres grandes de la Serie A y cargando con el rencor de cada afición. A su vez, Theo Hernández fichó por el Real Madrid después de formarse en las categorías del Atlético, igual que su hermano Lucas, y dijo que cumplía un sueño. Íñigo Martínez se fue de la Real Sociedad al Athletic en 2018, una decisión con enorme carga emocional en el País Vasco. Pedro Rodríguez dejó la Roma por la Lazio, el primer movimiento entre los dos clubes romanos en 40 años. Y en la Liga MX, Oribe Peralta cruzó la frontera más infranqueable en 2019 al fichar por las Chivas después de ser ídolo del América.

Todos ellos se fueron. Eso es lo que diferencia cada uno de esos casos del de Álvarez, el argentino que declaró que quería irse, lo que la afición consideró como una traición, y luego difícilmente saldrá, por lo que entrenará con el Atlético todos los días, jugará en el Metropolitano, y a escuchar los silbidos en LaLiga, la Champions, y la Copa del Rey, sin haber fichado por el Barça.

Simeone dijo que no comparte "insultos ni agravios", pero tampoco puede controlar a una afición que siente lo que siente. Y el Atlético, que se ha plantado con dignidad en la negociación, ahora tiene que gestionar a un jugador que costó 75 millones de euros, firmó por seis temporadas, y muy probablemente pasará los próximos meses siendo abucheado.


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