Azar y desconfianza, las razones por las que México no jugó Cuartos en el Azteca

Cuando hubo confianza faltó la suerte, y cuando no hubo confianza el éxito fue inesperado.
Pese a que México clasificó a Cuartos de Final en los dos Mundiales en que ha sido sede, en 1970 y 1986, en ambas ocasiones sus eliminaciones se dieron justo cuando dejó el Estadio Azteca.
En el primero de esos Mundiales fue el azar el que mandó al Tricolor a jugar ese partido definitivo en Toluca, mientras que la desconfianza de los dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol fue lo que en 1986 obligó a que el equipo nacional disputara en Monterrey el juego que le habría permitido ser semifinalista por primera vez en la historia.
A diferencia de esa última Copa del Mundo, esta vez volvió la confianza que garantizaría al Tri jugar en México hasta cinco partidos, cuatro de ellos en el Azteca.
El volado
En el primer Mundial en nuestro país, México y la Unión Soviética terminaron empatados en el primer lugar de Grupo 1, con las mismas dos victorias y un empate. Su diferencia de goles también era de +5 y como en ese momento la cantidad de goles anotados no era criterio de desempate, la FIFA determinó que un volado definiría al líder del grupo.
Evgeny Lovchev era el lateral izquierdo de aquel equipo soviético y recordó cómo fue que ese partido terminó 0-0, lo que le impidió a México hacer una Fase de Grupos perfecta, pues luego goleó a El Salvador y venció también a Bélgica.
El juego se disputó a las 12 del día, casi a 40 grados de temperatura, para que hubiera transmisión televisiva en Europa, ya que esa Copa del Mundo estrenó ese avance tecnológico.
“Se suponía que nosotros teníamos que salir al campo antes del partido para la presentación de los equipos y estar parados a pleno rayo del sol durante la ceremonia de inauguración, escuchando discursos y viendo los números de baile”, recordó en una entrevista que le realizó la FIFA en 2020.
“Pero nuestro entrenador, Gavril Kachalin en cambio decidió mandar a los suplentes a eso, reforzados con nuestro capitán Shesternyov. Así que salimos de la frescura del vestidor ¡justo para la patada inicial!”.
Además de esa anécdota, contó que cuando la FIFA determinó que un volado debía decidir al líder, quien permanecería en el Azteca para los Cuartos de Final, en el plantel soviético no dudaron en elegir a Valery Porkuyan a elegir la cara de la moneda, pues era considerado como el suertudo del equipo.
En el día libre que tuvo el plantel decidieron ir a un día de campo, a donde llegó Porkuyan con la buena noticia para ellos, luego del volado en el que el presidente de FIFA, Stanley Rouss, lanzó la moneda, y sin presencia de algún jugador mexicano pues los testigos fueron dirigentes de la Federación Mexicana de Futbol.
“Estábamos sentados en el campo cuando vimos detenerse al coche en la carretera, casi enfrente de nosotros, y Valery salió de un brinco, haciendo gestos de alegría. Estábamos emocionados porque sabíamos que eso significaba que jugaríamos contra Uruguay en la Ciudad de México”, añadió.
Sin embargo, ni México ni la Unión Soviética avanzaron de ronda, pues mientras los europeos perdieron 1-0 en tiempo extra contra los charrúas, el Tricolor fue goleado 4-1 por Italia en Toluca, pese a que se había puesto 1-0 apenas a los 13 minutos de juego.
Una situación similar vivió la Selección Mexicana en el Mundial de 1986, pero esa vez porque los dirigentes quisieron aprender de la experiencia anterior y desconfiaron de un liderato nacional en la Fase de Grupos.
Esa vez fue el segundo lugar quien se mantenía en la llave que no salía del Azteca, según el calendario confeccionado con aportes del Comité Organizador local, pero sorpresivamente el Tricolor fue líder, de manera que debió nuevamente dejar la Ciudad de México para jugar los Cuartos de Final en el Estadio Universitario de Monterrey.
Pese a que México repitió los 5 puntos de 1970, esa vez el segundo lugar fue Paraguay con 4 unidades, de manera que eran los sudamericanos quienes permanecían en la llave que no salía del Azteca hasta la Final.
Si bien México y Paraguay jugaron en esa misma sede los Octavos, los sudamericanos cayeron con Inglaterra y el cuadro anfitrión derrotó a Bulgaria, tras lo cual ya no pudo seguir en la capital del país sino ir a Monterrey.
Fue así que el Tricolor viajó al norte para enfrentar a Alemania para aguantar con un 0-0 hasta los tiempos extra, antes de los penales de la fatalidad que significaron la eliminación.
Ahora, para el Mundial 2026, la Selección Mexicana está en la llave precisa para jugar hasta los Octavos de Final en el Estadio Azteca, la última instancia de la que el país será sede. Después de enfrentar a Sudáfrica en la inauguración, ir a Guadalajara para jugar contra Corea del Sur y volver al ahora Banorte para cerrar la Fase de Grupos contra Chequia, el equipo mexicano seguiría en el mismo inmueble de ser líder, para enfrentar en los Dieciseisavos de estreno en este Mundial, a un tercer lugar.
De ganar, se mantendría ahí para jugar, idealmente, contra Inglaterra los Octavos. Ese sería el final del camino al menos en México, pues el ganador de esa llave continuará en Miami los utópicos Cuartos de Final.
