Capitanes CDMX: del experimento en G-League a playoffs

La franquicia mexicana se enfrentará en su debut en los playoffs de temporada regular al Rip City Remix, filial de Portland en la NBA
Andersson García, una de las figuras de los actuales Capitanes
Andersson García, una de las figuras de los actuales Capitanes / Capitanes CDMX

Los Capitanes de Ciudad de México, la franquicia que nació como experimento (una especie de prueba para medir si México podía sostener una estructura NBA), hoy aparece en un escenario que durante años fue su aspiración: sus primeros playoffs de temporada regular en la G-League.

El rival en la noche especial será el Rip City Remix, filial de los Portland Trail Blazers de la NBA, a los que recibirán en la Arena CDMX, en donde apenas cayeron dos veces en la campaña por 14 victorias.

Para llegar hasta este momento, fueron cinco años de adaptación. De entender cómo funciona una liga distinta, más pensada para desarrollar talento que para competir bajo las reglas tradicionales. Capitanes tuvo que aprender sobre la marcha.

Hace unos meses, el inicio de la temporada 2025-26 dejaba más dudas que certezas. Nuevo ciclo, cambio de entrenador y la sensación de que el proyecto seguía atrapado entre dos caminos: formar jugadores o competir de verdad.

La salida del coach Ramón Díaz marcó un punto de quiebre. Durante ocho años, el entrenador español sostuvo la estructura del equipo, desde la LNBP hasta el salto a la G-League. Su etapa cumplió en desarrollo, pero quedó corta en lo competitivo. Los playoffs siempre fueron la deuda.

Con Vitor Galvani llegó otra visión. El brasileño no solo modificó cosas en la cancha, cambió el enfoque. Apostó por una identidad más colectiva, más cercana al juego FIBA, en un entorno donde lo habitual es depender del talento individual. Capitanes empezó a verse distinto, menos como vitrina y más como equipo.

Representamos algo más que un equipo de la liga, representamos una cultura”, dijo el brasileó Galvani en su momento.

El arranque no ayudó mucho a ilusionarse. Un 6-8 en el Tip-Off Tournament y la ausencia en el Winter Showcase, los torneos previos a la temporada regular, reforzaban la idea de otra temporada sin playoffs. Pero internamente la lectura era otra: el equipo todavía estaba en construcción.

La temporada regular terminó por cambiar todo. Nueve victorias consecutivas, soñar con el Oeste por primera vez y, sobre todo, continuidad. Capitanes dejó de competir por momentos y empezó a sostener partidos completos.

El cierre fue el golpe definitivo: 24-12, segundo lugar de la Conferencia Oeste y, ahora sí, el primer boleto a playoffs en una campaña regular dentro el sistema NBA.

Hay un contexto de desventaja que no se puede ignorar. Capitanes es el único equipo de la G-League que no es filial directa de una franquicia NBA. No tiene contratos "two-way" ni control para retener el talento cuando destaca. En esas condiciones, competir ya es complicado. Clasificar a playoffs eleva todo.

El proyecto tenía antecedentes. En la LNBP fue protagonista desde el inicio, con dos subcampeonatos que alimentaron la expectativa antes del salto en 2021. Pero la G-League funciona con otra lógica: la prioridad es formar y exportar talento, y sobrevivir en un sistema que no está diseñado para ganar como prioridad.

Galvani buscó equilibrar eso, y lo hizo también fuera de la cancha. Hubo actividades en Chapultepec, dinámicas de grupo, detalles que pueden parecer menores pero que terminaron construyendo algo más sólido: "latinoamericanizar" el proyecto.

El cambio se reflejó en el vestidor. Más cohesión, menos individualismo, y eso se trasladó al juego.

“Jugamos como uno solo”, explicó el estadounidense James Bouknight, quien asumió peso ofensivo en un equipo que encontró equilibrio con piezas latinoamericanas como el chileno Felipe Haase y el dominicano Andersson García.

Ahora viene la siguiente prueba. Rip City Remix,en los cuartos de final. Capitanes llega como segundo del Oeste (24-12), su rival fue séptimo (19-17).

En temporada regular dividieron resultados, en partidos abiertos, de mucho ritmo. Rip City carga el juego hacia la pintura y sufre cuando el juego sale de ella. Ahí puede estar la clave si Bouknight y compañía encuentran ritmo.

Pero hay algo más determinante: el formato. En la fase final de la G-League no hay margen de error. Cuartos, semifinales y final de conferencia se juegan a un solo partido. No hay ajustes ni tiempo para corregir como en una tradicional serie larga. Una mala noche te deja fuera.

Solo la final se juega en una serie, al mejor de tres. Hasta entonces, todo se reduce a un partido. Por eso el contexto pesa. Capitanes jugará hoy 1 de abril en la Arena CDMX ante Rip City Remix, no como invitado, sino como un equipo con argumentos reales de llegar a la pelea por el campeonato.

Durante años, la G-League fue un laboratorio para la franquicia: medir afición, estructura, viabilidad para una franquicia en América Latina. Hoy empieza a ser otra cosa. Los resultados ya están ahí. El premio a Galvani como Coach del Año termina de reforzar esa idea, pero más allá del reconocimiento, lo importante es el cambio de estructura.

Capitanes entendió cómo competir en esta liga. Eso, en un proyecto que nació como experimento, es el primer paso para pensar en algo más grande: que el siguiente salto ya no sea dentro de la G-League, sino hacia la NBA.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.