Cooper Flag, el futuro sonríe en Dallas

Su rostro conserva aún los rasgos blandos de la adolescencia e intenta —en vano— disimularlo con un bigote ralo, rubio, y una barba incipiente limitada al mentón, como una sombra imprecisa. Cooper Flagg, de los Mavericks, practica tiros libres en el Arena de la Ciudad de México, un día ares de que el equipo de Dallas se enfrente a los Detroit Pistons en el juego de temporada regular de la NBA en México.
Verlo en acción, a solo unos metros de distancia, hace más evidente cómo su silueta, esbelta hasta la aparente fragilidad, preserva aún la proporción de los cuerpos jóvenes: los brazos larguiruchos, los hombros aún inciertos y una musculatura que insinúa más de lo que confirma.
Flagg tiene 18 años y un cuerpo que todavía busca la arquitectura definitiva de su potencia y, sin embargo, ya carga sobre los hombros el porvenir de una franquicia.
Seleccionado con la primera elección global del Draft de 2025, Flagg llegó a una organización que busca reconstruirse desde la metáfora. Sin Luka Doncic y con Anthony Davis oscilando entre la fragilidad del cuerpo y la incertidumbre, Dallas deposita su porvenir en un adolescente que apenas empieza a modular su temperamento y que grita cada vez que falla un tiro, y cada que lo acierta.
“Creo que se trata de mantener los pies en la tierra y seguir enfocado”, dice sobre la presión que implica ser una primera selección. “Tienes que bloquear el ruido y quedarte con las personas que realmente están cerca de ti, enfocarte en sus opiniones y en lo que significan para ti”.
Pero no se trata únicamente de que Flagg haya sido la primera elección global del Draft ni de que la expectación en torno a él sea desmesurada, es que su talento pertenece a una categoría excepcional que, en su momento, encarnaron LeBron James con los Lakers y Victor Wembanyama con los Spurs.
— ¿Cómo encuentras todavía alegría en medio de la presión?— le pregunto.
—Para mí, todo se reduce a divertirme, a competir. Simplemente disfrutar, competir, estar en la cancha, jugar con intensidad y, al final del día, tratar de ganar cada partido que pueda—, responde.
Y se nota. Durante el entrenamiento, Flagg revolotea sobre la duela, sonríe, falla, corre, encesta, grita.
Flagg representa la idea moderna del alero total. Es versátil, autosuficiente y puede defender múltiples posiciones, pero lo que lo distingue es la actitud epistemológica con la que aborda el juego.
Cooper está llamado a hacer algo grande con los Mavs y la narrativa en torno a él adquiere, inevitablemente, matices heroicos. No sería injusto decir que Dallas ha depositado demasiado sobre los hombros de un muchacho, pero también sería ingenuo pensar que no lo merece.
