El día que Dennis Rodman jugó en México

Con cuatro años fuera de la NBA y fama mundial por su irreverencia, Dennis Rodman llegó a Monterrey para ser padrino del Fuerza Regia. Pero el magnetismo del público mexicano lo cambió todo: pidió volver a jugar, llenó la Arena Monterrey y, durante 72 horas, convirtió a la LNBP en el centro del universo del baloncesto.
Años después de brillar junto a Jordan y Pippen, Dennis Rodman encontró en México una nueva pista para su espectáculo.
Años después de brillar junto a Jordan y Pippen, Dennis Rodman encontró en México una nueva pista para su espectáculo. / Tim Nwachukwu/Getty Images

Dennis Rodman es probablemente el jugador más excéntrico de la NBA. En la cancha fue el mejor reboteador de la historia de la liga y es recordado por hacer el trabajo sucio en los últimos Bulls de Jordan y Pippen que ganaron títulos (1996, 1997 y 1998).

Pero también era un “Showman” fuera de la duela, en donde suele dar notas mundiales como vestirse de novia y casarse consigo mismo para presentar un libro o servir de puente para un encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y Corea del Norte.

Las locuras de “The Worm” también alcanzaron a México. Fue en 2004, cuando, con cuatro años fuera de la NBA, viajó a Monterrey, para ser el padrino la nueva arena del Fuerza Regia de la Liga Nacional de Baloncesto Profesional (LNBP), que buscaban dar “una nota de impacto” para que el mundo los volteara a ver.

Rodman, entonces de 43 años, llegó a una Arena Monterrey hasta el tope, 17,200 personas coreaban su nombre, varios con la playera de los Bulls y su icónico número 91, solo estaban ahí para ver al que muchos consideran el mejor defensivo de la historia del baloncesto.

Sentir al siempre folclórico público mexicano animó a “Rodzilla” a salir de su reciente retirada y volver al parqué, ahora ante unos nuevos espectadores, los tricolores.

“La idea original de mi papá era que solo fuera el padrino, pero el impacto de ver a la arena llena fue lo que cambió todo. Dennis me volteó a ver y me dijo ‘quiero regresar a jugar a Monterrey’. Nada más sonreí, pensé que me estaba albureando”, contó Sergio Ganem, entonces vicepresidente de Fuerza Regia, a Sports Illustrated México.

De Rodman se dicen muchas cosas, que es un tipo entregado a la fiesta, incluso cuando era profesional, amante de la farandula (fue novio de Maddona), rebelde, con looks vistosos que no pasan desapercibidos, pero, sobre todo, un tipo rudo.

Con este contexto, Sergio Ganem hijo y padre, acudieron a negociar un contrato de dos partidos para que “El Loco” jugara por primera vez en un equipo mexicano. Nadie creía que fuera posible.

Lo primero fue resolver cómo le harían para costear el sueldo. Los Ganem acudieron con dos empresas locales para pagar un salario que “no fue tan exorbitante”.

“No recuerdo el monto exacto, pero lo que sí recuerdo es que no fue tan exorbitante. No unimos con la iniciativa privada de Nuevo León, un par de patrocinadores importantes de Monterrey, a los que tengo que reconocer. La cervecera y la refresquera de casa hicieron posible la llegada de Rodman, nos respaldaron mucho”.

Sin revelar cifras, lo que cobró el tres veces campeón con los Bulls y dos con los Pistons, fue lo más elevado que cualquier jugador percibía entonces en la LNBP por partido.

Pero no fue todo, Rodman también pidió un avión privado para llegar a Monterrey, un operativo de seguridad especial y el piso de hotel en el que se hospedó se cerró, no por gusto del “Phsyco”, sino por recomendación de las autoridades.

Con la firma cerrada, quedó organizar actividades. Se agendó una visita al penal de Apodaca, uno de los más peligrosos en Monterrey, en donde se han sucitado riñas. Ahí, Ganem tuvo una prueba de que existen dos Dennis Rodman: uno en la cancha y otro fuera de ella.

“Son dos tipos diferentes. En la cancha es alguien con personalidad extrovertida, con caracter fuerte y dominante. Fuera de ella, es una persona sencilla, centrada, ecuánime y tranquila”.

Una anécdota de su visita al penal fue que se encontró con un fan suyo, que llevaba dos fotos de su época en la NBA. Al verlo tan emocionado, Rodman se quitó su jersey, la única playera que llevaba puesta, para regalársela.

La misión de Rodman en la cárcel fue contar su historia de vida. De cómo fue abandonado por su padre cuando era un niño, sus primeros años de vida en un barrio peligroso de Dallas y cómo el baloncesto lo sacó de esa dura realidad.

Otra anécdota del paso de Rodman por Monterrey fue un paseo en un centro comercial como otro mortal más. Evidentemente, su presencia no pasó desapercibida y se generó un tumulto de gente que buscaba acercarse a la leyenda.

“Fuimos a una plaza, entramos, pero ya no pudimos salir por todas las personas que estaban ahí queriendo una foto o un autógrafo”, rememoró Ganem.

Los partidos de Rodman con Fuerza Regia

El contrato de Rodman fue por dos partidos. Era la cuarta temporada de la LNBP, una competición que estaba en ciernes, que buscaba el foco mundial.

Su primer encuentro fue ante San Luis. La expectativa era altísima, uno de los mejores baloncestistas de la historia estaba por hacer su debut en el país tricolor. La arena llena por ver a uno de los jugadores más rudos de la NBA.

Sin embargo, todo cambió cuando el “Gusano” solo participó cinco minutos y 18 segundos, una lesión en la ingle le hizo abandonar la duela mucho antes del tiempo presupuestado.

“La atmósfera cambió, pasó de ser festiva a densa, dura, pero el médico nos recomendó que tuviera pocos minutos para poder ir a terapia y garantizar que estuviera listo para jugar el segundo partido”, señaló Ganem.
El siguiente rival, los Correcaminos de la UAT. Ahí, Rodman totalizó 23 minutos y 36 segundos, además de cuatro puntos, tres asistencias y seis rebotes. No fue un desempeño de All-Star, pero sí mejor que el duelo anterior.

El legado de los tres días de Rodman

A pesar de que fueron tan solo 72 horas las que la estrella permanció en Monterrey, para Ganem, presidente de la LNBP, su impacto fue encaminar a la competición a convertirse en un espectáculo que esta campaña cumple 25 años.

Luego de Rodzilla, Fuerza Regia, que dejó de pertenecer a los Ganem este año, logró que Sun Ming Ming, entonces el jugador más alto del mundo, fichara por ellos en 2007, y una visita de Shaquille O’Neal para participar en eventos de responsabilidad social en 2012.

También, el jerarca que cumplirá 10 años como líder de la LNBP en 2026, afirmó que marcó un parteaguas para la liga, que empezó a ser conocida en gran parte del país.

Aunque traer una figura con cartel mundial siempre es positivo mediáticamente, Ganem cree que ahora “los bombazos” se dan de otra forma, con contraciones a jugadores no tan conocidos, pero que aporten espectáculo en las gradas. Calidad, en vez de grandes nombres.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.