Gabriela Jáquez y UCLA, a un paso del título: previa de la final del March Madness femenil

Este domingo, en la final del March Madness femenil, la mexicana Gabriela Jáquez disputará el partido 145 de su carrera universitaria y, muy probablemente, el último. Uno que puede redefinirlo todo: su legado en UCLA.
Porque UCLA no ha ganado un título nacional en la era NCAA. Y porque Jáquez, en su año sénior (tercera mejor anotadora del equipo, con 13.3 puntos por juego, y segunda en minutos) llega exactamente al punto donde siempre imaginó estar: a un partido de cambiar la historia de una de las universidades deportivas más importantes de Estados Unidos.
El pase a la final fue sufrido. UCLA venció 51-44 a Texas en un juego dominado por las defensas. Jáquez firmó 10 puntos, pero su actuación también expuso el principal riesgo de las Bruins: las pérdidas. Cometió seis, la cifra más alta entre un colectivo que acumuló 23.
No es un dato menor: en una final, cada error pesa el doble. Aun así, su aporte defensivo ayudó a sostener el duelo cuando el margen se redujo en el cierre.
Jáquez no es la protagonista más mediática de UCLA, pero sí una de sus piezas más importante. Promedia 13.3 puntos, 5.4 rebotes y 2.0 asistencias, con 53.8% en tiros de campo y 38.7% en triples, números que explican su eficiencia.
UCLA tiene marca de 123-21 cuando ella juega, incluido 36-1 esta temporada. Su valor está en la versatilidad: inicia ofensivas, abre la cancha y defiende en múltiples en posiciones. Es una especie de bisagra: si ella funciona, el equipo fluye.
Las Bruins llegan con marca de 36-1, invictas en el Big Ten y con una racha de 30 victorias. El eje es Lauren Betts (dominante en la pintura, 16 puntos y 11 rebotes en semifinales), pero el salto del equipo tendrá que ver más con la madurez del grupo.
Es una plantilla de veteranas que ya había estado cerca del título: Final Four el año pasado, ahora dieron un paso más. Aun así, el problema es el mismo: las pérdidas. Contra una defensa élite, esos errores podrían costar el campeonato.
Del otro lado está el estándar del baloncesto universitario actual. South Carolina llega como favorita y con la oportunidad de sumar otro título a una dinastía reciente.
En semifinales, derrotaron con autoridad a UConn, mostrando la identidad que las define: presión, dominio de los rebotes y profundidad de roster. No dependen de una sola figura, sino de un sistema que reduce errores y castiga cualquier descuido. En pocas palabras, el tipo de rival que no te regala nada.
El partido pasa por zonas muy concretas, y en varias de ellas aparece Jáquez. UCLA necesita controlar el balón (no repetir las 23 pérdidas de semifinales), generar tiro exterior para abrir la pintura y sostener defensivamente las posesiones largas.
“Seguimos diciendo que el trabajo no ha terminado”, dijo Jáquez. Cuatro años para llegar a este punto, para jugar el partido que, según su entrenadora, escribió a los ocho años.
UCLA va por su primer título en la era NCAA. South Carolina, por confirmar que sigue como potencia. En medio, Gaby Jáquez. No siempre es la que más aparece, pero sí la que ayuda a sostener la estructura. El domingo no es solo una final: es el cierre de una etapa universitaria que podría cambiar para siempre una sólida trayectoria.
