Horacio Llamas: el inicio del sueño mexicano en la NBA

Cuando Horacio Llamas llegó a Estados Unidos para fichar por el Pima Community College, su éxito no fue instantáneo. En su primera temporada colegial,1992-93, tuvo que pulir su físico y aprender a hablar inglés. Fue el principio del largo camino que lo convirtió en el primer gigante mexicano en la NBA.
Estuvo dos temporadas con en Pima y sus buenas actuaciones lo llevaron a la Grand Canyon University en la División II de la NCAA, en donde destacó hasta ser nombrado el Jugador del Año, en su última campaña, 1995-96, por Basketball Times, pero no fue suficiente para ser drafteado.
Pasó por las ligas de verano en Detroit y Los Ángeles, jugó en con los Sioux Falls en la CBA, donde antes de la G-League se forjaban los talentos de la NBA, hasta llamar la atención de los Suns, que, aquejados por lesiones, le permitieron convertirse el 2 de marzo de 1997 en el primer jugador nacido en México en debutar en la NBA.
Una constante búsqueda por estar en la mejor liga del mundo, no decaerse ante los obstáculos y tocar puertas siempre, algo que no muchos tricolores de la actualidad están dispuestos a hacer.
“Falta que sigan tocando puertas. Hay jugadores que dicen que han tocado, una, cinco, 10 veces y les dijeron no, prefieren irse a otro lugar en el que les dan igual o más dinero y es válido también”, explicó Llamas a Sports Illustrated México.
El ex jugador de 52 años fue el primero de cuatro jugadores nacidos en el país tricolor en llegar a la NBA. Él estuvo dos años, de 1997 a 1998, tiempo en el que jugó 28 partidos, en los que promedió 5.1 minutos, 2.1 puntos y 1.3 rebotes.
Su paso fue fugaz, pero demostró que era posible que un mexicano llegara. Después de él pasaron Eduardo Nájera (2001-2012), Gustavo Ayón (2012-2014) y Jorge Gutiérrez, el último en 2014-2016.
Tras ellos, no ha habido otro mexicano nacido en el país, pero sí mexicoamericanos como Juan Toscano-Anderson, campeón en 2022 con los Golden State Warriors, y Jaime Jáquez Jr., quien vive su tercera campaña en la liga con el Miami Heat. Tanto Toscano como Jáquez tienen ventajas para llegar a la NBA por formarse desde pequeños en el baloncesto estadounidense.
“A muchos les dan contratos rápidos en México y a veces eso hace que no busquen salir. Prefieren quedarse o irse a otra liga en la que ganan mucho más y es válido, cada uno tiene su forma de pensar”, añadió Llamas.
En los últimos años, Gael Bonilla, oriundo de Ecatepec, fue quien más cerca estuvo de ir a la NBA, pero decidió bajar su nombre de los Drafts de 2023 y 2024, luego de tener una mala primera experiencia en el baloncesto NBA, con los Capitanes de Ciudad de México de la G-League, en donde promedió 2.6 puntos, 2.6 rebotes y 0.8 rebotes por partido con una media de 10.9 minutos.
“Muchos jóvenes prefieren quedarse en México, porque les ofrecen más dinero. Eso pasa en cualquier deporte y no puedes recriminarles. Cada uno tiene un montón de diferentes cosas que les pasan por la mente a la hora de decidir su futuro”, comentó el Becerro.
Llamas ve crecimiento en la NBA, pero admite que faltan varios detalles para tener un equipo
Horacio consideró que, desde su llegada a la liga en marzo de 1997 a ahora, la competición ha tenido un crecimiento constante como industria en el país, pero cree que faltan varios detalles para lograr la ansiada franquicia en México.
En su tiempo, había poca oferta televisiva, recuerda que solo se transmitía un partido por semana, ahora se pueden sintonizar varios, en distintas cadenas e incluso en plataformas digitales.
También, México ha acogido 33 partidos del certamen, más que cualquier país fuera de Estados Unidos o Canadá, que cuentan con equipos en la competición, además de sumar más de 33 millones de aficionados, lo que lo hace el mercado más importante de la NBA en América Latina junto a Brasil.
Desde 2021, el país tiene a los Capitanes, que en la G-League forman un laboratorio de pruebas que, si las pasa, confirmarán a México capaz de albergar logísticamente una quinteta de la mejor liga de baloncesto del mundo.
A pesar de los avances, para Horacio faltan varios detalles, como mejorar la oferta turística alrededor de la Arena CDMX, algo que pondrá a México a la par de Seattle y Las Vegas, las otras candidatas en la siguiente expansión de la liga.
“La Arena CDMX (en donde juega la NBA en México y casa de los Capitanes) es una arena de calidad ‘top’, pero si la comparas con las mejores de Estados Unidos, que constantemente se renuevan con millones de dólares, no es tan atractiva”.
Llamas, que suele venir a los partidos como embajador del certamen, dice que los jugadores y staff que participan en los partidos elogian a la afición, a la que reconocen como conocedora del basquetbol, ya que suelen apoyar a ambos equipos y hacer buenas entradas cada año. Su preocupación no va por la falta de venta de boletos de una hipotética franquicia, sino por la oferta alrededor de la arena.
“Hay que sumar más puntos positivos y lo que hay alrededor de la arena debe mejorar. Hay que ofrecerles más a los fans que acudan, más que solo el partido de dos horas. Actividades para hacer antes y después de los partidos, así como para permanecer el fin de semana en la ciudad. Más facilidades para llegar en distintos transportes, poner una plaza comercial dentro de la arena, hoteles cerca. Todo eso nos ayudará a sumar más puntos y competir”, sentenció Llamas.
El “Becerro”, el primer mexicano en la NBA, pero también el que menos tiempo pasó en la Asociación, es claro: si la liga monta el equipo en México, no solo entra a un país, sino a toda América Latina, en donde hay más de 600 millones de personas. Cuando el gigante habla, hay que escucharlo.
