Karim López, los nervios y su debut en la NBA

Karim López rara vez pierde la compostura. De hecho, cuenta con los dedos de una mano las ocasiones en que los nervios lo han traicionado. Tiene una calma inusual para alguien de 19 años, una mentalidad que parece rechazar de forma natural la presión que siempre acompaña al deporte profesional.
Pero hoy el calendario marca una fecha importante. Los Grizzlies de Memphis se enfrentan a los Jazz de Utah en la fecha inaugural de la temporada y con el salto inicial, la duela espera sus primeros pasos oficiales en la NBA.
¿Es posible que la ansiedad aparezca antes de pisar la cancha? Lo lógico sería pensar que el debut en la liga de baloncesto más importante del mundo pone a dudar a cualquiera. Él mismo habla del tema con total sinceridad, sin hacerse el valiente y con los pies en la tierra.
"Puede ser, puede ser que me ponga nervioso… no te voy a decir que no, tampoco te voy a decir que sí", responde con un tono tranquilo al pensar en su estreno. "Creo que es una cosa que sabré más en el momento, pero si yo tuviera que decirte... yo creo que no".
La idea no le quita el sueño, pero sabe que estar ahí parado es distinto. "Pensarlo no, pero tal vez cuando ya esté ahí a punto de salir a la cancha, pues sí".
Esa seguridad tiene buenas bases después de lo que mostró en la pretemporada. Tuvo minutos constantes en la rotación y llamó la atención por su orden para defender y su buena mano desde afuera. Tiró por encima del 38% de efectividad en triples, cuidó el balón como un jugador con años en la liga y casi nunca tomó tiros forzados.
Sin embargo, la memoria de Karim guarda momentos donde sí se sintió totalmente vulnerable. El día del draft es el recuerdo más claro de cuando los nervios le ganaron. Para alguien que dice ser "bastante frío" y de "muy pocas emociones", esa tarde fue la gran excepción de su vida.
"Ese día sí estaba bastante nervioso", confiesa, tratando de explicarlo. "Estaba como ansioso... no sé ni cómo describirlo, la verdad. O sea, no me suele pasar ni para los partidos, ni para entrenar, no me suelo poner nervioso, pero ese día sí".
Para entender cómo maneja la ansiedad hoy, hay que ir al pasado, a su primer juego con la selección mayor de México. Tenía solo 16 años y el rival era República Dominicana. Su debut fue tan corto que parece una anécdota de broma.
El entrenador lo metió en el segundo cuarto y en ese tiempo tan breve, estuvo a punto de costarle caro al equipo. "Casi hago un error en dos segundos", cuenta ahora con humor.
Pero lo que pasó después, lejos de la duela, fue lo más revelador. Al llegar al vestidor, sintió que el corazón le latía a mil por hora. No sabía qué hacer con toda esa adrenalina y su reacción fue de lo más natural a esa edad. "Veo unos sándwiches de Nutella y me comí como cuatro al mismo tiempo. No sabía qué hacer, estaba nervioso, y ya me fui".
El cambio definitivo, el momento en que decidió que los nervios no le servían para nada, ocurrió tiempo después durante el Preolímpico. Jugaban contra Lituania, una de las mejores selecciones del mundo, un equipo top seis. Karim venía jugando bien, siendo de los que más puntos aportaba, y sabía que iba a tener minutos importantes en un escenario de primer nivel. Pero la presión volvió a aparecer.
"Sí estaba muy nervioso, la verdad. No me dejaba de mover en la banca, me sentía como ansioso", recuerda. Y cuando por fin entró a la duela, las cosas no salieron bien. Jugó mal, se precipitó y tomó malas decisiones frente a una defensa muy dura.
Pero de ese mal juego sacó la mejor lección práctica de su carrera. Al terminar, se dio cuenta de que la angustia solo lo frenaba en la cancha. "¿Para qué me pongo nervioso si no me sirve de nada?", pensó de forma muy directa.
La respuesta se vio reflejada en el siguiente juego. Salió a la cancha con la mente limpia, jugó unos 25 minutos, tuvo un gran impacto en el marcador y México ganó. Ese fue el día en que su cabeza cambió para siempre y se convirtió en el jugador centrado que hoy está en la NBA.
Esta noche en Memphis, el ruido de la gente será mucho mayor y las luces de la arena brillarán más fuerte. Karim López va a esperar su turno en la banca con la mirada puesta en el juego y esperando el momento de entrar.

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.