Los abucheos que anticiparon una revolución: Gallinari y la NBA que terminó rendida ante Europa

Danilo Gallinari recordó los estereotipos que enfrentó al llegar a la NBA en 2008, cuando incluso fue abucheado por los aficionados de los Knicks en la noche del Draft.
Danilo Gallinaria, uno de los jugadores que cambió la percepción de los europeos en la NBA
Danilo Gallinaria, uno de los jugadores que cambió la percepción de los europeos en la NBA / Getty Images

En la noche del Draft de 2008, los aficionados de los New York Knicks dejaron clara su opinión cuando la franquicia utilizó la sexta selección global para elegir a Danilo Gallinari. Elegir a un jugador italiano hizo que una parte importante del Madison Square Garden explotara con abucheos.

Para muchos aficionados, aquel alero representaba todo lo que desconfiaban de los jugadores europeos: un tirador blanco, “suave”, sin físico suficiente para competir en la NBA.

Gallinari nunca ha olvidado esa imagen, ni lo que significaba llegar a una liga en la que en ese entonces los jugadores europeos todavía tenían que demostrar dos veces lo mismo que un estadounidense para recibir el mismo respeto.

“Cuando llegué a la liga me veían solo como un chico blanco que podía tirar de tres, suave, sin nada de defensa. Esas son cosas que tuve que cambiar en la opinión que tenían sobre los jugadores europeos”, recordó en su visita a México para la inauguración de la NBA House.

Dieciocho años después, la historia parece pertenecer a otra época. La NBA que recibió a Gallinari con dudas es la misma que hoy gira alrededor de jugadores nacidos fuera de Estados Unidos.

El sertbio Nikola Jokić ganó tres premios al Jugador Más Valioso, el griego Giannis Antetokounmpo conquistó dos, el camerunes Joel Embiid también levantó el trofeo y el canadiense Shai Gilgeous-Alexander se quedó con el reconocimiento más reciente.

Mientras que el esloveno Luka Dončić llevó a Dallas a unas Finales y el francés Victor Wembanyama es señalado por muchos como el próximo rostro de la liga.

Lo que alguna vez fue una excepción se convirtió en una tendencia y Gallinari estuvo en medio de esa transformación.

“Ahora los jugadores europeos no tienen que batallar con los estereotipos que yo pasé en 2008. Ahora hay más respeto de los jugadores americanos hacia los europeos”.

La declaración adquiere más fuerza cuando se observa el contexto histórico: Cuando Gallinari llegó a la NBA, Europa ya había producido figuras capaces de conquistar Estados Unidos: El alemán Dirk Nowitzki acababa de ganar el premio al Jugador Más Valioso en 2007 y el francés Tony Parker había sido nombrado MVP de las Finales ese mismo año.

Sin embargo, esos casos eran vistos como excepciones. Las superestrellas europeas eran respetadas, pero los jugadores que llegaban detrás de ellas seguían cargando con la misma etiqueta: poco físicos, limitados defensivamente o incapaces de liderar una franquicia.

Gallinari perteneció a la generación que ayudó a romper esa percepción. No fue una estrella generacional como Nowitzki ni un fenómeno global como Jokić, fue algo igual de importante para la evolución de la liga: la prueba de que un europeo podía construir una carrera larga, consistente y competitiva en la NBA.

Durante 16 temporadas disputó más de 800 partidos, superó los 15 mil puntos y se convirtió en una pieza importante para equipos contendientes en ambas conferencias. En Denver alcanzó el mejor nivel de su carrera con temporadas cercanas a los 20 puntos por partido y posteriormente aportó experiencia a proyectos de playoffs con Clippers, Thunder y Hawks.

Su impacto también fue táctico: Con 2.08 metros de estatura, capacidad para manejar el balón y lanzar desde el perímetro, el italiano apareció en una época en la que ese perfil todavía era una rareza.

Mucho antes de que la versatilidad se convirtiera en una exigencia, él ya representaba el prototipo del jugador alto capaz de abrir la cancha y generar ofensiva lejos de la pintura. La evolución del juego favorece ahora a futbolistas de su perfil.

“La tendencia es que el juego se ha convertido cada vez más rápido. No sé qué tan rápidos serán los jugadores en el futuro, pero el baloncesto ha pasado por diferentes fases”.

La temporada 2025-26 comenzó con 135 jugadores internacionales provenientes de 43 países. Europa aportó más de 70 jugadores, la cifra más alta entre todas las regiones fuera de Estados Unidos.

La transformación también se refleja en el premio individual más importante de la liga: Desde 2019 ningún jugador nacido en Estados Unidos ha ganado el MVP.

Giannis Antetokounmpo lo consiguió en 2019 y 2020. Nikola Jokić en 2021, 2022 y 2024. Joel Embiid en 2023. Shai Gilgeous-Alexander en 2025. Siete premios consecutivos para jugadores nacidos fuera del país que inventó la liga.

Por eso Gallinari observa con admiración lo que ocurre actualmente.

“Soy fan de Nikola Jokić. Shai fue mi compañero y estoy feliz por él”.

Pero cuando habla del futuro de la NBA apunta hacia otro nombre.

“Ahora Wemby es el mejor jugador. Va a ser alguien especial como LeBron James. Solo hay un LeBron cada 30 años y un Wembanyama. Creo que lo único que necesita para ser uno de los cinco mejores jugadores de todos los tiempos es mantenerse sano”.

La afirmación explica por qué considera a San Antonio como favorito a ganar las Finales de la temporada 2025-25, sobre los Knicks.

“Los Spurs ganarán las Finales por Wembanyama. Es un buen equipo, jóvenes, buenos defensores que juegan bien juntos y tienen un buen coach”.

Gallinari también sigue de cerca a los Knicks, la franquicia donde comenzó su historia en la NBA.

“Después de 16 años, el equipo cambió mucho, pero estoy feliz de verlos tener éxito y estar cerca de un campeonato”.

La respuesta parece cerrar un círculo. Aquellos abucheos en Nueva York parecían una advertencia para un europeo que intentaba abrirse camino en una liga que todavía desconfiaba de los jugadores de su continente.

Hoy la conversación es completamente distinta. Los mejores jugadores del mundo nacen en Serbia, Grecia, Canadá, Francia o Eslovenia. Los premios al MVP viajan año tras año fuera de Estados Unidos, y la próxima superestrella capaz de definir una era podría ser un francés de 2.24 metros llamado Victor Wembanyama.

La NBA cambió, y Danilo Gallinari estuvo ahí para se uno de los que la transformó desde adentro.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.