Los peores fichajes de la agencia libre de la NBA en 2026

La agencia libre de la NBA ya no es el acontecimiento monumental que solía ser en el calendario de la liga. Las mayores estrellas del baloncesto ya no llegan al mercado abierto con la misma frecuencia que antes y el equilibrio de poder suele cambiar más a través de los traspasos que durante el periodo de contrataciones. En términos generales, los equipos también se han vuelto mucho más inteligentes a la hora de decidir en qué jugadores invertir grandes cantidades de dinero. Esta temporada baja demostró además que las franquicias son más conscientes que nunca de cuánto tiempo están dispuestas a comprometer esos recursos, con numerosos agentes libres firmando contratos garantizados únicamente durante el primer año o poco más.
En pocas palabras, quedaron atrás los tiempos en los que los gerentes generales repartían dinero sin medida para construir sus plantillas en la agencia libre. Ya no vemos contratos de 50 millones de dólares para jugadores como Tyler Johnson, ni acuerdos de 75 millones para Allen Crabbe. Las oficinas de los equipos son hoy mucho más cautelosas y menos propensas a apostar grandes sumas por el potencial de un agente libre.
Eso no significa que todos los fichajes sean un éxito. Aunque hubo varios acuerdos muy acertados durante la agencia libre de 2026, también hubo otros que destacaron por lo cuestionables que resultaron, ya fuera por el valor del contrato, por el encaje del jugador en su nuevo equipo o por una combinación de ambos factores. Es probable que estos acuerdos no envejezcan tan mal como algunos de épocas anteriores debido al nuevo contexto de la agencia libre, pero existe una posibilidad real de que, con el tiempo, sean recordados como errores.
Con la agencia libre prácticamente concluida (salvo por la decisión pendiente de LeBron James), repasemos los peores fichajes del verano de 2026 hasta el momento.
Gary Trent Jr., Milwaukee Bucks
Contrato: Cuatro años y 64 millones de dólares
El contrato de Gary Trent Jr. llegó en la recta final de la agencia libre y fue, por mucho, el movimiento más desconcertante de este mercado. Los Bucks parecen encaminados a atravesar algunos años complicados mientras intentan reconstruirse tras el final de la era de Giannis Antetokounmpo, por lo que otorgarle un mal contrato a Trent no representa necesariamente un problema grave. Incluso podría aportar una voz de liderazgo en el vestidor que la organización quiso conservar durante esta etapa de transición. Hay varias formas de justificar por qué Milwaukee decidió mantenerlo en el equipo. Pero no por ese precio. Es una decisión difícil de entender desde cualquier ángulo.
Durante la temporada 2025-26, el escolta de 27 años firmó su peor campaña desde que se convirtió en un jugador habitual de la rotación en la NBA. Promedió 8.1 puntos por partido, lanzó por debajo del 40% de efectividad de campo y capturó exactamente un rebote por encuentro, pese a disputar más de 20 minutos por noche. ¿Saben lo difícil que es pasar tanto tiempo en la cancha y terminar con un solo rebote? Hay jugadores profesionales que prácticamente tropiezan con más rebotes que eso. Defensivamente también tuvo un año muy por debajo del nivel esperado. Entre los 159 jugadores que promediaron al menos 20 minutos y disputaron 60 partidos la temporada pasada, Trent ocupó el lugar 149 en win shares defensivos. Lo único que hizo a un nivel aceptable en la NBA fue lanzar triples, con un 36% de acierto en 5.3 intentos por partido.
Con esos números, no resulta exagerado decir que los Bucks volvieron a firmar a uno de los peores jugadores de rol de la NBA. Lo cual, nuevamente, no habría sido un gran problema si el salario hubiera sido reducido. Sin embargo, Milwaukee decidió pagarle un promedio anual comparable al de jugadores como Mitchell Robinson, Tobias Harris o Max Strus: elementos con defectos, sí, pero con habilidades claramente definidas y que han contribuido a equipos ganadores. El contrato de Trent fue tan extraño que incluso provocó que algunos analistas de la NBA se preguntaran públicamente si la liga debería investigar la naturaleza de ese acuerdo. Normalmente, eso no es una buena señal.
Una desconcertante decisión en la agencia libre que será recordada como una de las más inexplicables de esta era.
Marcus Smart, Houston Rockets
Contrato: Dos años y 13 millones de dólares
Smart encaja perfectamente en la filosofía defensiva de Ime Udoka. No hay discusión al respecto. Pero la pregunta es: ¿realmente los Rockets necesitaban otro guardia con mentalidad defensiva y un manejo de balón inconsistente?
Por supuesto que no. Houston perdió ante Smart y los Lakers en la primera ronda porque su plantilla prácticamente no tenía tiro exterior ni suficientes jugadores capaces de generar ofensiva alrededor de Kevin Durant. La defensa no era el problema; anotar sí lo era. Smart aporta numerosas cualidades dentro y fuera de la cancha, pero el ataque no es precisamente una de ellas. La temporada pasada promedió 9.3 puntos, lanzó 33.1% en triples (39.5% de campo) con los Lakers, pese a compartir la cancha con tres talentos ofensivos de élite. Parece poco probable que esos números mejoren teniendo únicamente a Durant para atraer la atención de las defensas rivales.
Smart todavía es capaz de organizar la ofensiva en esta etapa de su carrera, pero cada posesión que maneje será una oportunidad menos para Amen Thompson y Reed Sheppard. A menos, claro, que Udoka decida dar prioridad absoluta al desarrollo de los jóvenes. Sin embargo, su historial administrando el fondo de la rotación hace pensar que ocurrirá lo contrario.
Si los Rockets quieren competir, necesitaban incorporar más poder ofensivo. Y, si eso no era posible, debían dar espacio a sus jóvenes para crecer mediante experiencia y minutos. El fichaje de Smart no cumple ninguno de esos objetivos y podría resultar más perjudicial para ese segundo propósito de lo que su relativamente bajo salario sugiere.
Kevin Huerter, Detroit Pistons
Contrato: Tres años y 27 millones de dólares
La percepción sobre Kevin Huerter está por encima de su rendimiento real. Durante años ha sido visto como el prototipo de jugador "3-and-D": alguien competente tanto en el tiro exterior como en la defensa, aunque sin destacar especialmente en ninguna de las dos facetas. Esa imagen hizo que su llegada a los Pistons antes del cierre del mercado fuera bien recibida y que pareciera lógico renovarlo tras los problemas de tiro que sufrió Detroit en los playoffs.
Pero Huerter realmente ya no lanza tan bien de tres. Registró un 36% desde el perímetro en la temporada 2023-24, pero desde entonces su rendimiento ha ido en descenso hasta caer al 30.8% el año pasado. Además, no solo disminuyó su porcentaje de acierto, sino también el volumen de intentos. Lleva cuatro temporadas sin parecer un tirador letal y aporta muy poco como reboteador, pasador o defensor. Aun así, los Pistons, que ganaron 60 partidos en temporada regular pero demostraron estar lejos de ser contendientes debido a sus problemas ofensivos, decidieron pagarle 9 millones de dólares por año, convirtiéndolo en el suplente mejor pagado del equipo.
Tenerlo en la plantilla no es una mala decisión en sí. Huerter sigue siendo un jugador funcional en ambos lados de la cancha la mayoría de las noches y, en algún momento de su carrera, demostró ser una auténtica amenaza desde el perímetro. Todo equipo necesita veteranos confiables desde la banca que no perjudiquen las aspiraciones de ganar. Lo difícil de entender es contra quién competía Detroit para ofrecerle este contrato. Huerter parece hoy un jugador con salario mínimo cobrando tres veces más, sin una razón evidente.
Norman Powell, Chicago Bulls
Contrato: Dos años y 45 millones de dólares
Al igual que los Bucks, los Bulls están enfocados en el futuro, pero tenían dinero disponible este verano y decidieron ofrecerle a Norman Powell un contrato importante. No fue una contratación destinada a convertir inmediatamente a Chicago en contendiente. Aun así, es mucho dinero para un jugador que apenas ronda el nivel de All-Star y cuya tendencia a buscar primero su propio tiro no parece beneficiar al joven núcleo del equipo.
Analizando únicamente al jugador, Powell sí se ha ganado un salario anual de 22.5 millones de dólares gracias a lo hecho en las últimas temporadas. Se ha consolidado como uno de los anotadores más confiables entre los escoltas y la temporada pasada promedió 21.7 puntos por partido con buena eficiencia para el Heat. Más allá de eso, aporta poco en otras facetas del juego y terminó saliendo de la alineación titular de Erik Spoelstra al final del año, pero sigue siendo un jugador muy talentoso cuando se trata del principal objetivo del baloncesto: anotar.
Lo extraño es que Chicago sea el destino elegido. Los Bulls están apostando plenamente por su nueva generación encabezada por Josh Giddey, Matas Buzelis y Caleb Wilson. Giddey ya monopoliza el balón como un gran pasador con limitaciones en el tiro, mientras que Buzelis y Wilson necesitan la mayor cantidad posible de posesiones para desarrollar su potencial. Powell les dará algo más de espacio gracias a su capacidad anotadora, pero ese objetivo podía conseguirse de muchas otras formas y con un costo menor. Además, no destaca como pasador ni como un defensor veterano capaz de transmitir su experiencia a los más jóvenes.
Este movimiento da la impresión de haber sido realizado simplemente para atraer aficionados al estadio. Eso puede entenderse, considerando que ese dinero probablemente habría quedado sin utilizar. Sin embargo, queda la duda de si vale la pena sacrificar posesiones que podrían destinarse al desarrollo de Caleb Wilson, la principal apuesta de futuro de la franquicia, y comprometer 45 millones de dólares hasta 2028. No lo parece.
Publicado originalmente en www.sportsillustrated.com el 13/07/2026, traducido al español para SI México.
