Russell Westbrook se retira: el hombre que convirtió el triple-doble en una costumbre

El base anunció su retiro después de 18 temporadas, siete equipos y una trayectoria que lo llevó desde Oklahoma City hasta Sacramento.
Russell Westbrook dice adiós al basquetbol profesional al anunciar su retiro.
Russell Westbrook dice adiós al basquetbol profesional al anunciar su retiro. / Ezra Shaw/Getty Images

Russell Westbrook puso fin a una de las carreras más intensas, productivas y polarizantes en la historia de la NBA. El base anunció su retiro después de 18 temporadas, siete equipos y una trayectoria que lo llevó desde Oklahoma City hasta Sacramento. Se marcha sin el campeonato que persiguió durante casi dos décadas, pero con un lugar asegurado entre los mejores armadores de todos los tiempos y como el jugador que transformó el triple-doble de una rareza estadística en una posibilidad cotidiana.

Westbrook llegó a la NBA como la cuarta selección del Draft de 2008 después de dos temporadas en UCLA. Desde sus primeros años con el Thunder dejó claro que no sería un base convencional. Su velocidad, potencia y agresividad hacia el aro modificaron la forma de entender la posición. En Oklahoma City formó junto con Kevin Durant y James Harden uno de los núcleos jóvenes más talentosos que ha visto la liga. El equipo alcanzó las Finales de 2012 y disputó cuatro finales de la Conferencia Oeste durante su etapa con Westbrook, aunque nunca logró conquistar el título.

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La salida de Durant hacia Golden State en 2016 cambió su carrera. Westbrook respondió con una de las temporadas individuales más impresionantes de la historia: promedió 31.6 puntos, 10.7 rebotes y 10.4 asistencias en la campaña 2016-17. Se convirtió en el primer jugador desde Oscar Robertson, en 1961-62, que terminó un curso completo con un triple-doble de promedio y recibió el premio al Jugador Más Valioso. No fue un logro aislado. Repitió esa producción durante las dos temporadas siguientes y volvió a conseguirla con Washington en 2020-21. Ningún otro jugador ha promediado un triple-doble en cuatro campañas.

Su relación con esa estadística definió buena parte de su legado. Westbrook superó los 181 triples-dobles de Robertson en 2021 y terminó su carrera con 209, la mayor cantidad en la historia de la NBA. La cifra refleja mucho más que acumulación. Para alcanzarla, tuvo que disputar rebotes contra jugadores más altos, crear oportunidades para sus compañeros y sostener una producción anotadora de élite. Su energía convirtió cada posesión en una carrera y cada balón dividido en un desafío personal.

El currículum confirma su dimensión. Westbrook fue elegido nueve veces al Juego de Estrellas y nueve veces a uno de los equipos All-NBA. Ganó dos títulos de anotación, tres de asistencias y dos premios como Jugador Más Valioso del All-Star Game. También obtuvo la medalla de oro con Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Londres 2012 y recibió un lugar en el Equipo del 75 Aniversario de la NBA. Al final de su trayectoria acumuló 27,176 puntos, 10,351 asistencias y 9,025 rebotes en 1,301 partidos de temporada regular. Ocupa el quinto puesto histórico en asistencias y se convirtió en el primer guardia que superó los 9,000 rebotes. Solo LeBron James y él han alcanzado al menos 25,000 puntos y 10,000 asistencias.

Oklahoma City siempre será el centro de su historia. Westbrook permaneció en la franquicia después de la salida de Durant, firmó una extensión en un periodo de incertidumbre y asumió el papel de referente absoluto. Su lealtad fortaleció una relación especial con una ciudad que lo adoptó como uno de sus mayores símbolos deportivos. Allí vivió sus mejores temporadas, anotó 18,859 puntos y construyó una identidad basada en la misma intensidad con la que atacaba el aro.

El tramo final resultó mucho más inestable. Después de once temporadas con el Thunder pasó por Houston, Washington, los Lakers, los Clippers, Denver y Sacramento. Trató de adaptar su juego a papeles secundarios, aceptó salir desde la banca y redujo su protagonismo, aunque sus limitaciones en el tiro exterior, las pérdidas de balón y su necesidad de tener la pelota complicaron su encaje en varios equipos. Su etapa con los Lakers representó el momento más difícil: la combinación con LeBron James y Anthony Davis nunca funcionó y las expectativas de campeonato se transformaron en críticas constantes.

Westbrook, sin embargo, se negó a desaparecer. Recuperó parte de su valor con los Clippers y los Nuggets, y todavía produjo 15.2 puntos, 6.7 asistencias, 5.4 rebotes y 1.3 robos por partido durante su última temporada con Sacramento. Una lesión en el pie le impidió disputar los últimos once encuentros del curso. Después quedó como agente libre y este miércoles eligió cerrar su carrera sin una gira de despedida.

La ausencia de un anillo y sus problemas de eficiencia siempre formarán parte del análisis. Westbrook forzó tiros, cometió errores en momentos importantes y nunca encontró la adaptación perfecta después de abandonar Oklahoma City. Pero reducir su trayectoria a esas carencias ignoraría la magnitud de lo que consiguió. Durante su mejor etapa compitió con una energía que parecía inagotable, desafió los límites físicos de su posición y produjo números que durante décadas se consideraron imposibles.

Russell Westbrook no se retira como un jugador perfecto. Se retira como uno irrepetible. Su nombre permanecerá junto al récord de triples-dobles, pero su verdadero legado estará en la ferocidad con la que disputó cada noche. Nunca prometió control ni elegancia; ofreció velocidad, potencia y una voluntad que rara vez aceptó límites. La NBA pierde a uno de sus últimos grandes competidores viscerales y recibe a un futuro integrante del Salón de la Fama.


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Álvaro Piñeirua
ÁLVARO PIÑEIRUA

Redactor en Sports Illustrated México.