Eliézer Alfonso, el dolor del terremoto en Venezuela y la agridulce alegría de su debut en Grandes Ligas

En los registros, quedará escrito que Alfonzo se fue de 2-0 y que los Dodgers cayeron 5-2. Sin embargo, esos números son intrascendentes. La verdadera historia fue otra.
Eliezer hizo su debut tras enterarse que su familia había fallecido en los terremotos de Venezuela.
Eliezer hizo su debut tras enterarse que su familia había fallecido en los terremotos de Venezuela. / IMAGN IMAGES via Reuters Connect

A veces el deporte hace que la gloria y la tragedia colisionen de una forma incomprensible. El 5 de julio de 2026, en el Dodger Stadium de Los Ángeles, el receptor venezolano Eliézer Alfonzo Jr. cumplió el sueño de debutar en el mejor beisbol del mundo, pero lo hizo el mismo día en que tuvo que asimilar la confirmación de la muerte de su madrastra y de su hermana menor a causa de los devastadores terremotos en su país natal.

El camino hacia al big show no fue un ascenso fácil ni rápido para Alfonzo Jr. Tras firmar originalmente con los Detroit Tigers a los 16 años y pasar nueve arduas temporadas en el exigente sistema de las Ligas Menores, la tan esperada llamada llegó por parte de la gerencia angelina. 

Los Dodgers necesitaban profundidad en la receptoría debido a la lesión del titular Will Smith y al bajo rendimiento de los suplentes. El joven de 26 años, que bateaba para .313 en la sucursal Triple-A, recibía la noticia que todo pelotero imagina desde niño. Sin embargo, el pico de su carrera coincidió con la peor catástrofe humanitaria.

Diez días antes, el 24 de junio de 2026, un doblete sísmico de magnitudes 7.2 y 7.5 había fracturado la región centro norte de Venezuela, dejando miles de fallecidos, decenas de miles de heridos y una estela de destrucción sin precedentes. 

En el municipio costero de Macuto, estado La Guaira, el Hotel Eduard's Suite colapsó por completo. Allí se hospedaban Patricia Alfonzo, la madrastra de Eliézer Jr y esposa de su padre, el exgrandeliga y mánager Eliézer "El Matatán" Alfonzo y su hermana menor, Eliana, de 16 años

Durante más de una semana de angustia, El Matatán lideró y financió personalmente las labores de búsqueda entre toneladas de concreto, aferrándose a la posibilidad de un milagro.

Ese milagro no llegó. Horas antes de que se cantara la voz de play ball entre los Dodgers y los San Diego Padres, los equipos de rescate hallaron los cuerpos sin vida de Patricia y Eliana. A miles de kilómetros, Alfonzo Jr recibió el impacto de la noticia. 

El instinto humano apuntaba al retiro y al duelo inmediato, pero tras conversar largamente con su padre devastado, su hermano Omar —también beisbolista profesional— y su novia, el receptor tomó la estoica decisión de uniformarse.

La fuerza para salir al campo provino de una promesa espiritual compartida con su hermana. "Hace tres semanas me dijo que había tenido un sueño hermoso, pero que no me lo iba a contar hasta que se hiciera realidad", confesó Alfonzo Jr a los medios, visiblemente emocionado. "Estoy casi seguro de que el sueño tenía algo que ver con esto. Ojalá estuviera viva para verme jugar en Grandes Ligas, pero sé que ahora está al lado de Dios, me va a proteger y va a disfrutar cada momento".

La cultura del beisbol latino y la fraternidad de la liga se volcaron para sostenerlo. El veterano campocorto venezolano Miguel Rojas fungió como un pilar en el dugout, recibiendo al novato con un abrazo silencioso y prolongado que sirvió como un tributo colectivo de una nación herida. 

Como símbolo de luto, Rojas escribió con tinta plateada en su gorra Fuerza Alfonzo y Fuerza Matatán, mientras que Alfonzo Jr inscribió justo por encima de la visera las letras "E y P" (por Eliana y Patricia), el acrónimo "RIP" y "VZ" por Venezuela.

Incluso el mánager Dave Roberts admitió la dificultad de encontrar palabras para su jugador, elogiando su increíble capacidad para compartimentalizar el duelo y dirigir a los lanzadores. 

Cuando Alfonzo Jr caminó hacia la caja de bateo para su primer turno oficial en la tercera entrada, los más de cuarenta mil espectadores en el Dodger Stadium se levantaron para brindarle una monumental ovación. En un gesto de profundo respeto, la estrella de los Padres, Fernando Tatis Jr, se acercó al plato para compartir unas sentidas palabras de apoyo.

En los registros, quedará escrito que Alfonzo se fue de 2-0 y que los Dodgers cayeron 5-2. Sin embargo, esos números son intrascendentes. La verdadera historia de esa tarde dominical reside en un joven que, con el corazón destrozado por un desastre natural, transformó un campo de beisbol en un altar de memoria para materializar el sueño de su hermana.


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Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.