Mason Miller, el Cy Young y la falta de reconocimiento a los cerradores en MLB

El Cy Young históricamente favorece a los abridores, dejando a los relevistas en desventaja en las votaciones. El caso de Mason Miller reabre el debate sobre el valor del bullpen en MLB.
Mason Miller lanza con los San Diego Padres ante los Chicago Cubs en el Wrigley Field.
Mason Miller lanza con los San Diego Padres ante los Chicago Cubs en el Wrigley Field. / Michael Reaves/Getty Images

La historia del Premio Cy Young en las Grandes Ligas está marcada por una tendencia casi absoluta a favorecer a los abridores. Y ha dejado, históricamente, a los relevistas en una posición de clara desventaja.

El último cerrador en lograr esta hazaña fue Éric Gagné en el año 2003, quien con los Dodgers de Los Ángeles registró una temporada perfecta al convertir sus 55 oportunidades de salvamento con una efectividad de 1.20 y 137 ponches en 82.1 entradas.

Desde entonces, la brecha de reconocimiento se ha ampliado considerablemente, en gran medida debido a la evolución de las métricas avanzadas como el WAR, que penaliza el bajo volumen de trabajo de los cerradores frente a las 180 o 200 entradas que suele promediar un abridor de élite para ser considerado candidato al premio.

Mientras que un abridor de primer nivel puede acumular entre 5.0 y 8.0 de WAR, los relevistas más dominantes rara vez superan los 4.0, lo que ha convertido al Cy Young en un premio de facto para los abridores y ha relegado a los especialistas del bullpen a posiciones secundarias en las votaciones, como ocurrió con los casos de Zack Britton en 2016 y Emmanuel Clase en 2024.

Sin embargo, el brillante Mason Miller, cerrador de los Padres de San Diego, ha comenzado a desafiar este paradigma con un dominio estadístico que roza lo inconcebible.

Miller, cuya trayectoria dio un giro radical tras un diagnóstico de diabetes tipo 1, posee el brazo más potente de la MLB.

Tras su consolidación con los Padres de San Diego, Miller ha iniciado la temporada 2026 con números que desafían la lógica del juego, manteniendo una efectividad de 0.00 en sus primeras 12 apariciones, con 27 ponches en apenas 12.1 entradas de labor.

Lidera las Grandes Ligas con una tasa de ponches de 71.1% y por si fuera poco, proyecta romper con holgura el récord histórico de Aroldis Chapman del 52\%, estableciendo una frecuencia en la que es estadísticamente más probable que un bateador se ponche a que vea siquiera dos bolas en la cuenta durante su turno.

Este nivel de dominio se apoya en una recta que alcanza regularmente las 103.4 mph y un slider con una tasa de swings fallidos del 80%, un arsenal al que ha añadido un cambio de velocidad de 96 mph en 2026 para neutralizar aún más a los bateadores zurdos.

A pesar de este rendimiento histórico, Miller enfrenta el mismo obstáculo sistémico que ha detenido a otros relevistas de élite, la percepción de que una sola entrada de labor, por perfecta que sea, no puede igualar el valor acumulado de un abridor que enfrenta varias veces al mismo orden al bate.

Para intentar resolver este déficit de reconocimiento, la Asociación de Escritores de Beisbol de América (BBWAA) ha instaurado el premio oficial al Relevista del Año en ambas ligas desde 2014, una distinción que busca otorgar un peso histórico similar al del Cy Young o el MVP para los especialistas del bullpen.

Aunque el galardón ofrece un espacio dedicado para validar el impacto de lanzadores como Miller, también existe el riesgo de que actúe como una barrera definitiva que segregue a los relevistas de la discusión por el Cy Young. Y consolida, además, la idea de que la eficiencia extrema en periodos cortos es una categoría de valor distinta a la durabilidad tradicional del abridor.


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Alejandra González Centeno
ALEJANDRA GONZÁLEZ CENTENO

Reportera y creadora de contenido en Sports Illustrated México.