Bélgica y el proyecto que lo sacó del fracaso para convertirlo en potencia del futbol

Las crisis traen consigo oportunidades para cambiar y uno de los mejores ejemplos ha sido Bélgica que, tras ser eliminada en la primera ronda de su propia Eurocopa, desarrolló un proyecto que dos décadas después lo coloca como potencia.
Este país fue uno de las siete fundadores de la FIFA en 1904, pero su historia jamás se caracterizó por ser la de una selección dominante. Cuando se pasaba a la comparativa directa con escuadras como Francia, Italia, Alemania, España e Inglaterra, los belgas solían quedar en segundo plano.
Aunque ganaron el oro en los Olímpicos de 1920, de ahí en fuera su selección no había logrado otro éxito internacional. Hasta antes del siglo XXI, su mejor participación mundialista había sido el cuarto lugar en México 1986, mientras que en la Eurocopa sus máximas glorias eran un tercer puesto en casa en 1972 y un subcampeonato en 1980.
Sin embargo, en la última década los Red Devils comenzaron a dar miedo, sobre todo desde el 2014 en que comenzaron a formar parte del Top 10.
Michel Sablon, el genio detrás de la revolución belga
Todo comenzó cuando en Francia 1998, Bélgica no superó la fase de grupos. Dos años más tarde cayeron en la primera ronda de la Eurocopa 2000, cuando fueron anfitriones junto a Países Bajos.
La humillación fue tal que obligó a la Real Asociación Belga de Futbol a buscar un verdadero cambio. Fue ahí cuando apareció la figura de Michel Sablon, quien había formado parte de los cuerpos técnicos de la selección absoluta en los mundiales de 1986, 1990 y 1994.
En 2001, Sablon fue nombrado director deportivo para planificar y gestionar un nuevo proyecto.
Todos juntos bajo la misma filosofía
Lo primero que hizo Sablon fue un diagnóstico con el que descubrió que los belgas tradicionalmente utilizaban un 4-4-2 defensivo, por lo que propuso migrar a un ofensivo 4-3-3, mucho más asociativo. Este nuevo dibujo táctico debía implementarse obligatoriamente desde las fuerzas básicas de los clubes hasta el combinado nacional.
Así, cuando los juveniles dieran el salto al profesionalismo, ya tendrían las bases conceptuales que se buscaban en la selección mayor.
Escuelas y universidades, espacios para pulir talento
Otra idea rque propuso fue experimentar con nuevos métodos de aprendizaje infantil. Ajustó los reglamentos de las categorías formativas para que los entrenamientos y partidos se llevaran a cabo en formatos 5 vs. 5 y 7 vs. 7.
Aseguraba que, de esta manera, los niños se veían obligados a encontrarse constantemente en duelos de 1 contra 1, poniendo a prueba sus habilidades en el regate y la defensa, además de que fomentaba la creatividad.
Del mismo modo, pidió a los clubes que subieran de categoría a todos aquellos jugadores que consideraran más avanzados. Para analizar los avances de su plan realizó un convenio con la Universidad de Lovaina para que la institución grabara más de 1,500 partidos de categorías inferiores.
Puertas abiertas a locales y extranjeros
Algo que también entendió Sablon fue la migración. Lo que para algunos era un tema social y político, para él era la posibilidad de reclutar talento futbolístico al que no se le ponía atención.
Por esta razón, invitó a las academias y clubes a aceptar a cualquier jugador que se acercara, sin importar su origen o ascendencia. Esto expandió el mapa para encontrar a las próximas figuras internacionales.
Tiempo y proceso antes que resultados inmediatos
En un inicio los resultados de la selección mayor no acompañaron al proyecto, lo que generó dudas. Bélgica no clasificó a los Mundiales de 2006 y 2010, como tampoco a las Eurocopas de 2004, 2008 y 2012.
Sin embargo, la verdadera revolución estaba en los jóvenes que venían empujando desde atrás, creciendo bajo su esquema, por lo que mientras el público veía los tropiezos del primer equipo, la federación observaba cómo su plan daba frutos en las inferiores, con jóvenes saliendo al extranjero antes de debutar, como Eden Hazard, Thomas Vermaelen y Jan Vertonghen.
A la par, figuras de la talla de Thibaut Courtois, Romelu Lukaku o Kevin De Bruyne seguían creciendo en los clubes belgas, ya bajo el radar de los gigantes de Europa.
El tiempo les dio la razón
En 2012, Michel Sablon dejó su cargo, pero la semilla que sembró ya había florecido. Así fue que con una "Generación Dorada",Bélgica regresó a un Mundial en Brasil 2014, alcanzando los Cuartos de final.
Con esa base de futbolistas acudió a Rusia 2018, donde dieron el salto de calidad. En aquella copa vencieron a Brasil en Cuartos de final y, aunque cayeron ante Francia en Semifinales, se impusieron sobre Inglaterra en la batalla por el tercer lugar, firmando así su mejor participación de su historia, si bien en Qatar 2022 fueron eliminados en Fase de grupos.
Ahora en el Mundial 2026, con el mismo proyecto y figuras nuevas como Joaquin Seys, Jérémy Doku y Amadou Onana, Bélgica ha vuelto a los primeros planos, nuevamente entre los ocho mejores y como rival de España en los Cuartos de final este viernes.
