Andy Cruz: el boxeo como una partida de ajedrez

El campeón olímpico cubano explica por qué su inteligencia es su mayor arma en el ring, mientras ajusta su estilo tras caer por primera vez como profesional y reafirma su ambición rumbo al título mundial.
Andy Cruz, boxeador cubano
Andy Cruz, boxeador cubano / Adam Hunger/Getty Images

Andy Cruz no solo pelea, piensa. En su cabeza, cada round se mueve como una partida calculada de ajedrez. “Siempre digo que boxear es jugar ajedrez en el ring”, explicó el cubano a Sports Illustrated México.

El campeón olímpico en Tokio 2020, una de las máximas expresiones de la llamada escuela cubana, no entiende el pugilismo como un intercambio salvaje de golpes. Lo ve como un ejercicio de inteligencia. Esa lógica viene de su largo pasado en el pugilismo amateur, en donde estuvo más de una década.

“Muchas personas ven a dos peleadores simplemente tirando golpes, pero no es así. Para mí, la fuerza más importante encima del ring es la inteligencia. No saber golpear, sino saber en qué momento golpear”, añadió.

Ese concepto se ve en su manera de combatir. La defensa no es un recurso secundario, sino parte central de su planteamiento. “Es algo realmente esencial”. Para él, evitar el impacto también es una forma de atacar. Es su ajedrez particular. Cada movimiento tiene una consecuencia y cada error se paga caro.

Cruz prefiere estudiar y anticipar: “Cada peleador sale con una táctica, tiene la oportunidad de estudiar a su rival y mediante eso hace una estrategia encima del ring. El que primero sea capaz de llevar al otro peleador a su terreno tiene toda la ventaja. Tratar de anticipar, es como jugar ajedrez”.

Esa manera de entender el boxeo no nació en el profesionalismo, ni siquiera en la élite. Se forjó desde niño, en Cuba, donde el ring se encuentra en cada calle y cada esquina.

“Imagínate desde los 10 años encima del ring. Empecé a disfrutarlo, a cogerle amor al boxeo y de ahí partió mi inteligencia también”, recordó.

El resultado fue convertirse en uno de los amateurs más dominantes de su generación: triple campeón mundial, doble monarca panamericano y medallista de oro olímpico, con un impresionante récord de 140 victorias y apenas nueve derrotas.

Un boxeador que construyó su reputación a partir del control, la precisión y la lectura del rival. Sin embargo, el salto al profesionalismo le obligó a reconfigurar ese ajedrez.

“Sigue siendo boxeo, pero el enfoque cambia mucho. El amateur es más de marcar puntos y el profesional se enfoca en hacer más daño. Además, hay más desgaste físico, pasé de pelear combates de tres rounds a 10 o 12”, explica.

La transición no ha sido sencilla. Más rounds, más desgaste, más exigencia física y mental. Pero también una evolución en su estilo. En Filadelfia, bajo la guía de “Bozy” Ennis, Cruz ha trabajado en volverse más agresivo sin perder su esencia.

“Me ha sabido inculcar lo que es el boxeo profesional. Debo enfocarme en ser más agresivo, más eficaz en el ring. Centrarme más en el momento exacto de golpear”, contó.

Ese proceso de ajuste también ha tenido un golpe de realidad. Cruz acaba de sufrir, en enero,  su primera derrota como profesional ante Raymond Muratalla, al que buscaba arrebatarle el título ligero de la FIB, en una decisión mayoritaria que dejó dudas pero también le expuso las diferencias entre dominar en el amateur y sostener ese control en el boxeo de paga.

Hoy, se reconoce como un peleador más completo, más peligroso, pero todavía en construcción, con apenas siete peleas en su mochila profesional: seis victorias y una derrota, en una carrera profesional que comenzó en julio de 2023, tras huir de Cuba.

“Cada entrenamiento es una mejora, cada pelea me hace más experimentado, pero reconozco que puedo mejorar en casi todo. Debo convertirme en un peleador más agresivo”, reiteró.

Esa mezcla de seguridad y aprendizaje constante llega en un momento clave. Cruz está en las negociaciones finales de tener otra oportunidad grande en la división ligera, con una eliminatoria ante Albert Bell, que podría acercarlo de nuevo a una pelea por título mundial. Un escenario que parece natural para alguien que, incluso antes de consolidarse como profesional, ya piensa como campeón.

Porque si algo ha dejado claro es que su mayor arma no está en los puños. Está en la cabeza: “Confío más en mí, en mis habilidades, en mi preparación. Eso me hace un peleador mucho más peligroso”. En su tablero, la partida apenas comienza.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.