El CMB quiere reactivar la Regla Prichard Colón una década después de crearla

Prichard Colón avisó desde el primer round. Cuando intentaba salir de un amarre, Terrel Williams conectó un golpe de conejo de derecha y el puertorriqueño señaló con el guante la parte posterior de su cabeza para reclamar al réferi Joe Cooper. Los golpes continuaron y la pelea también.
Once años después, Colón está muerto, nadie fue sancionado por aquella noche y el organismo que creó una regla con su nombre pide ahora que empiece a aplicarse en serio. Mauricio Sulaimán, presidente del CMB, reclamó "una nueva activación global" de la Regla Prichard Colón, con cero tolerancia, capacitación continua y una evaluación rigurosa de los réferis.
"Prichard Colón es un boxeador que sufrió un accidente en una pelea. Se salió de control las acciones, recibió muchos golpes atrás, el famoso golpe de conejo, el rabbit punch", dijo a Sports Illustrated México.
Colón llegó al combate del 17 de octubre de 2015 con récord de 16 victorias, 13 por nocaut. En el quinto asalto fue penalizado con dos puntos por un golpe bajo, y cuando Williams se recuperó miró a su rival y deslizó el guante sobre su garganta, un gesto que obligó a Cooper a mandarlo a una esquina neutral y advertirle que no tomara represalias.
En el séptimo llegó la secuencia decisiva. Williams conectó otro golpe de conejo de derecha, Colón cayó de rodillas sujetándose la nuca y terminó en el piso, apoyado sobre manos y rodillas. El médico de ring, Richard Ashby, lo revisó y determinó que podía continuar; Cooper descontó un punto a Williams por el golpe ilegal y la pelea siguió.
Colón volvió a caer dos veces en el noveno. Al terminar el round, su esquina comenzó a quitarle los guantes porque creyó que el combate había acabado, aunque faltaba uno, y la confusión terminó en descalificación. Ya en el vestidor sufrió mareos y vómitos antes de ser trasladado al hospital, donde fue sometido a una cirugía de emergencia por una hemorragia cerebral. Permaneció 211 días en coma, según la cifra publicada por el CMB, y murió el 13 de agosto a los 33 años.
Nadie fue sancionado
El Departamento de Regulación Profesional y Ocupacional de Virginia investigó durante meses lo ocurrido y no encontró una violación de sus regulaciones que justificara sanciones contra Cooper, Ashby o Williams, pero el propio expediente dejó espacio para cuestionar cómo se condujo la pelea: David Holland, entonces responsable del programa de boxeo del estado, consideró que Cooper debió ser más agresivo al separar a los peleadores y que una mayor intervención pudo cambiar el tono del combate.
Cooper tampoco recibió una sanción. Mientras se investigaba lo ocurrido, el estado dejó de contemplarlo para nuevas funciones, pero volvió a arbitrar boxeo profesional el 27 de febrero de 2016, poco más de cuatro meses después de la pelea de Colón, en el Ty Barnett-Daniel Attah en Washington. El 1 de abril dirigió también el Patrick Harris-Dedrick Bell.
Williams estuvo dos años sin pelear, aunque tampoco recibió una sanción deportiva por el caso. Regresó en noviembre de 2017 ante Rosemberg Gomez y compitió hasta su retiro en septiembre de 2019, cuando perdió por decisión con Thomas Dulorme.
Lo que la regla sí cambió
El CMB creó en 2016 la Regla Prichard Colón, pero no fue la que convirtió esos impactos en ilegales: ya estaban prohibidos.
La normativa de Virginia que regía aquella pelea incluía expresamente el rabbit punch entre las faltas y obligaba al réferi a impedir prácticas capaces de causar lesiones, lo que buscó el organismo fue reforzar la manera de actuar frente a esas acciones, desde las instrucciones previas al combate.
"Al subir al vestidor a dar las instrucciones, ahí se les da la primera amonestación. Está prohibido golpear en la parte de atrás del cuellito. Ya va un golpe en trayectoria y si el otro boxeador se voltea ya no es un foul, pero aquí es un tema estrictamente para los referees, que deben de ser muy estrictos”, señaló Sulaimán.
