Subriel Matías, un boxeador que prefiere caminar en la tierra antes que volar por los cielos

El pugilista puertorriqueño de 33 años defenderá su título superligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) este sábado ante el británico Dalton Smith
Subriel Matías, campeón del peso superligero por el CMB
Subriel Matías, campeón del peso superligero por el CMB / David Becker/Getty Images

Subriel Matías ha comprobado en carne propia que antes de volar y estar por los cielos, es preferible no despegarse de la tierra y caminar con pasos firmes. Ha sufrido dos intentos de asesinato, fue encarcelado y en 2019, un rival al que enfrentó perdió la vida luego de la pelea.

El puertorriqueño 33 años reconoce que el pugilismo profesional te mete a un mundo desconocido, en el que pocos amigos son verdaderos. El bullicio aumenta cuando te conviertes en campeón del mundo, él lo consiguió por primera vez en 2023, al conquistar el título vacante superligero de la Federación Internacional de Boxeo (FIB).

“Ganar el título fue un sueño cumplido, pero en algún momento me engrandecí. Ahora que vuelvo a ser monarca mundial, prefiero caminar en la tierra”, explicó a Sports Illustrated México el dueño del fajín superligero del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), que defenderá este sábado por primera vez ante el británico Dalton Smith, invicto en 18 combates, en el Barclays Center de Brooklyn, Estados Unidos.

Para Matías, Dios, sus hijas y el boxeo son quienes le han permitido retomar el camino en una vida que pudo acabarse pronto, varios años antes de que debutara como profesional a los 23 años.

Nació en Fajardo, Puerto Rico, en un “caserío”, como se le conoce a las zonas peligrosas, en las que viven personas de bajos recursos y abunda la violencia, armas y pandillas.

Su primer contacto con el boxeo fue a los 12 años, pero no lo tomó en serio hasta los 20, cuando se dio cuenta que podía ser su forma de vivir. En ese momento ya había pisado la cárcel por razones que nunca ha querido aclarar y había sufrido su primer intento de asesinato, aquella vez dos balas lo alcanzaron: una impactó en su glúteo y la otra en su muslo derecho.

“En Fajardo, Puerto Rico, solemos tomar decisiones que uno cree que son correctas, pero al final solo nos hacen daño. En mi caso, Dios me dio la fuerza mental, física y de voluntad para poder afrontar la vida y corregir el camino”, añadió el peleador con marca de 23 victorias, 22 por nocaut, y dos derrotas.

Tras las rejas dejó por un momento el boxeo, aunque no el ejercicio, se mantenía en forma con entrenamientos de cardio. Encerrado entendió que no a todas las personas se les pueden llamar amigos.

“Preso me encontré conmigo mismo y aprendía a valorar las amistades. Ahí dentro te das cuenta de quién sí es tu amigo y quién no”, comentó el apodado “Orgullo de Maternillo”.

La vida le puso una prueba más a meses de salir de la cárcel: otro atentado, en el que ahora una bala entró en el muslo izquierdo. Sin embargo luego de estos ataques, se acercó a quien cree salvó su vida, Dios, mediante el cristianismo.

Dios es el verdadero protagonista de mi historia, yo solo soy un pincel que la escribe todos los días con sus instrucciones. Cuando intentaron matarme, vi cómo su mano me sostuvo en la balacera y dije ‘Dios es real’, me permitió volver y me ayudó a encontrar el propósito en mi vida”.

Desde ese momento, se ha dedicado a predicar la palabra y a cumplir el que para él es su propósito de su vida: servir de ejemplo para los jóvenes puertorriqueños que, como él, vienen de un entorno complicado como un caserío, a los que les trata de demostrar que no se tiene que ser millonario para salir adelante.

“Mi propósito es ser un ejemplo de salvación y de perseverancia”, confesó.

Matías, un guerrero que admira a Manny Pacquiao y a “Tito” Trinidad

Subriel tiene dos referentes: Manny Pacquiao, único pugilista campeón en ocho divisiones, y su compatriota Félix “Tito” Trinidad, considerado para muchos el mejor boxeador en la historia de Puerto Rico.

Describe su estilo de pelear como uno que “siempre va adelante”. Es tribunero, le gusta complacer a los aficionados, a los que está seguro les gusta “ver sangre y nocauts”. De ahí que solo una de sus 23 victorias no se hayan resulto antes de tiempo.

Sus obsesión por dejar a sus contrincantes en el piso cada duelo, le ha traído consecuencias. En julio de 2019 enfrentó al ruso Maxim Dadashev, en el MGM National Harbor Oxon Hill de Maryland.

La pelea fue parada en el undécimo round por el entrenador de Dadashev, quien, aunque tarde, se dio cuenta que su pupilo ya no daba para más, luego de la paliza que le puso el puertorriqueño.

El ruso se desmayó cuando abandonaba el cuadrilátero, fue llevado al hospital y fue inducido a un coma. Días después falleció, ni una cirugía pudo salvarlo, el daño cerebral que sufrió fue grave. Matías no fue el culpable, él solo hacía su trabajo: subirse a boxear y darle espectáculo a los asistentes.

“Los únicos que pueden salvarle la vida a un boxeador en una pelea son el réferi y tu esquina. Uno como guerrero no quiere que le detengan la pelea. Como entrenador debes conocer a tus gladiadores, tener una conexión con ellos para saber cuándo parar. También el tercer hombre (el réferi) está para cuidar la vida de los pugilistas. Para mí, con Dadashev, ellos fueron los que fallaron.

El siguiente reto del puertorriqueño será este sábado, Dalton Smith, contra el que vislumbra una pelea “ardiente”, ante el que espera retomar su racha de nocauts, terminar con su récord perfecto y mantener su título del CMB.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.