“Zurdo” Ramírez ve en Benavidez el trampolín hacia el liderazgo del boxeo mexicano

Gilberto Ramírez asume, ante David Benavidez, un momento clave de su carrera: una pelea que no solo enfrenta a dos campeones, sino que puede marcar el relevo en el pugilismo mexicano
Gilberto "Zurdo" Ramírez le conecta un derechazo a Arthur Abraham
Gilberto "Zurdo" Ramírez le conecta un derechazo a Arthur Abraham / Christian Petersen/Getty Images

El boxeo mexicano atraviesa una etapa de transición en busca de un nuevo rostro que asuma el protagonismo. En ese contexto, el 2 de mayo, Gilberto “Zurdo” Ramírez no solo expondrá sus títulos crucero de la AMB y la OMB ante David Benavidez, sino que ve en ese combate una oportunidad clave: una victoria sobre el “Monstruo mexicano” podría consolidar su candidatura para ocupar el lugar que poco a poco deja vacante Saúl “Canelo” Álvarez como líder del pugilismo nacional.

“Encabezar la pelea principal de las celebraciones del 5 de mayo es una responsabilidad grande y que creo que si gano haré méritos para convertirme en la nueva cara del boxeo mexicano. Para mí el ser mexicano y representar a mi país en esta fecha es un orgullo”, señaló en entrevista para Sports Illustrated México.

La pelea no solo enfrenta a dos campeones mundiales y a dos de los mexicanos con mejor presente. También sugiere un relevo con un “Canelo”, quien está en la recta final de su carrera. El “Zurdo” entiende el momento y lo asume sin rodeos: “El que gane tendrá méritos para ser la nueva cara del boxeo mexicano”.

En el último lustro, la fecha del 5 de mayo, que conmemora la Batalla de Puebla, estuvo asociada a un solo nombre: “Canelo”. Sin embargo, el tapatío atraviesa la etapa final de su carrera a los 35 años y ha lidiado con diversas lesiones que lo han apartado de la élite.

El “Zurdo” llega como campeón unificado crucero, con 48 victorias, 30 por nocaut y una sola derrota, la que sufrió ante Dmitry Bivol en 2022. Desde entonces, reconstruyó su camino en el peso crucero, donde primero conquistó el cinturón de la AMB ante Arsen Goulamirian y luego unificó con la OMB tras vencer a Chris Billam-Smith. Hoy, en su tercera defensa, aparece una prueba distinta y más peligrosa.

Del otro lado está Benavidez, invicto en 31 peleas, con 25 nocauts, quien durante años buscó sin éxito al “Canelo” y ahora sube al crucero para enfrentarse a un rival que conoce desde hace más de una década, cuando fueron sparrings en el inicio de sus carreras.

Ramírez no ignora el reto. Sabe el tipo de pelea que propone su rival, una de muchos golpes y que busca enfrentamientos constantes cara a cara. Su preparación, dijo, ha estado enfocada en entender el escenario.

“He estado entrenando bastante para esa pelea. Creo que va a ser una pelea muy entretenida y el público va a salir ganando ya que es el tipo de combates que esperan, de muchos golpes”, añadió el oriundo de Mazatlán.

Porque si algo define al “Zurdo” es su disposición al intercambio. No es noqueador, pero sí un peleador que no rehúye al riesgo, que acepta y sabe responder los golpes.

Pueden esperar una guerra, una pelea muy entretenida por parte de los dos y sé que va a ser una pelea muy buena. Estilo boxeo mexicano. No se la pueden perder”.

En ese sentido, el combate también se inserta en un momento que él mismo considera clave para el país. No solo por el escenario o la fecha, sino por lo que representa en términos de identidad: “Esta pelea me llega en el mejor momento. Va a haber una nueva cara del boxeo”.

Su camino ha sido distinto. Ramírez es un boxeador poco habitual dentro del molde mexicano: mide 1.89 metros, ha recorrido divisiones desde los supermedianos hasta el crucero y no descarta subir aún más. Su físico le ha permitido romper con ciertas inercias históricas del pugilismo de su país.

“Mi estatura me ayuda bastante porque mis familiares son altos y tengo la bendición de ser un peleador alto que puede llegar hasta los pesos completos y es la idea también de en algún momento subir a peso completo”.

Ese recorrido también ha estado marcado por la falta de reflectores. Durante años, su carrera avanzó lejos del foco principal, opacada por la era del “Canelo” y por la falta de rivales que lo empujaran definitivamente al escaparate global. Aun así, nunca dejó de tomar riesgos ni de enfrentar lo que había disponible.

Hoy, el escenario es distinto. La pelea ante Benavidez es, en muchos sentidos, lo que el boxeo moderno pocas veces entrega: dos de los mejores enfrentándose en su punto. Ramírez lo entiende incluso desde la lógica del negocio.

“El boxeo también es negocio, por eso algunos peleadores no siempre se enfrentan en su mejor momento o ante el mejor rival disponible. Ven si les conviene y si no, no aceptan”.

La pelea ante Bendavidez no solo definirá campeonatos. Ramírez no necesita decirlo de otra forma: esta no es solo una defensa, es una oportunidad para ocupar un lugar que ya empieza a quedar libre.


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Rodrigo Corona
RODRIGO CORONA

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.