Del calor al podio: Gustavo Cadena, el mexicano que convirtió la incomodidad en oro olímpico

El mexicano Gustavo Cadena nunca imaginó que su lucha personal contra el calor lo llevaría a inventar una banda enfriadora que acabaría siendo utilizada por medallistas olímpicos como Eliud Kipchoge y Sifan Hassan, revolucionando disciplinas como el maratón.
“Me acaloraba en todos los lugares, cuando iba a restaurantes siempre quería asegurar de estar cerca del clima porque hacia mucho calor viviendo en Veracruz y Monterrey. Entonces ya tenía un problema personal con el calor. Estudié física en el Tec de Monterrey y un día que estaba en la biblioteca encontré un libro ahí en una mesa y me dio mucha curiosidad porque analizaba la cuestión térmica de los humanos con números”, cuenta Gustavo en entrevista.
De la misma forma en la que veía problemas en la clase de física descubrió que cuando caminas produces tantos watts de calor, si estás barriendo, si estás trabajando en la computadora, si estás bailando…con eso hacia cálculos tomando en cuenta el tipo de ropa y a eso le asignaba una resistencia térmica.
Entonces, comenzó a investigar como un hobby y a construir prototipos sin saber realmente lo que estaba haciendo. “Y así empezó en el 2013, yo quería hacer un tipo chaleco que te mantuviera siempre a la temperatura ideal, que te enfriara o que te calentara según lo que necesitaras”. Tratando de hacer ese chaleco se dio cuenta que necesitaba una batería gigante, pero iba a durar muy poco tiempo, sería pesado, necesitaría estar expuesto al ambiente con ventiladores, algo que no era práctico en el día a día.
“Entonces fui experimentando con muchas cosas, luego estuve diseñando una chamarra que tenía robótica suave, integrada en la tela, que abría y cerraba ciertas ventilas. Era más enfocada en esquiadores, luego la tecnología no estaba lista y necesitaba mucha inversión en parte de desarrollo para llevar un producto al mercado y los inversionistas no querían darnos los fondos para nosotros crear esa tecnología porque había mucho riesgo”, recuerda Gustavo.
El camino a la banda enfriadora
Fue migrando a otras tecnologías, hasta que en 2017 comenzó a trabajar con el material con el que actualmente desarrolla las bandas enfriadoras para los atletas. “Fue un camino bastante largo”.
Los retos de pasar de esta idea a que se convirtiera en un producto funcional fueron varios como encontrar la tecnología que pudiera funcionar porque hay muchas tecnologías enfriadoras, pero no existían, entonces tuvo que inventarla. Después encontrar a la gente que colaborara en el proyecto. “Hay muchas veces que tienes que trabajar solo y con muy pocos recursos”.
Durante su estancia en París, buscó costureros que lo ayudaran a fabricar la primera versión del chaleco, terminó aprendiendo a coser a mano. Después de varios intentos, tuvo que volver a empezar con una nueva tecnología.
En 2018, el extriatleta mexicano Francisco Serrano los conectó con un triatleta profesional austriaco, quien accedió a probar la tecnología durante un Campeonato Mundial de Ironman. “Entonces ya estuvimos mejorándola con él y ya luego en el 2019 empezaron a utilizarlo más y más atletas, pero sobre todo en triatlón”.
Luego en 2020 con la pandemia tuvieron que colaborar con una empresa alemana de aires para utilizar la misma tecnología pero aplicada en otros conceptos. Y regresaron con mayor fuerza en el 2022 en los Campeonatos Mundiales de Ironman. “Para los Juegos Olímpicos ya teníamos un antecedente porque los mejores profesionales del triatlón ya lo utilizaban”.
Se dieron cuenta que el maratón es un mercado diferente. Pero, fueron los managers de Eliud Kipchoge o de Sifan Hassan, quienes contactaron al mexicano. “Nos dijeron; ’nos interesa probarla, nos pueden mandar prototipos’. Y dijimos, ‘sí’”. Les mandamos como 10 y los probaron justo antes de los Juegos Olímpicos. No sabíamos si los iban a utilizar porque no teníamos, no teníamos todavía acuerdo ni un contrato”.
“Ya fue muy diferente en París 2024, donde creo que aproximadamente 50 atletas usaron la tecnología y hubo seis medallas dos de oro dos de plata y dos de bronce en maratón, en caminata y en triatlón fueron donde hubieron las medallas y ahí fue donde la usó también Kipchoge, tuvimos un gran boom que tuvimos”.
Ver a los medallistas olímpicos cruzando la meta con su banda enfriadora fue una validación absoluta. “Una gran recompensa por todo el esfuerzo de esos años, que empezó en el 2013 y fue hasta el 2024 el ya ver a un atleta olímpico usarla”.
Gustavo quiere seguir desarrollando más tecnología que no solamente impacte a los mejores atletas —algo que ha sido inspirador— sino también impactar en la gente y piensa en ayudar a personas que no tienen acceso a aires acondicionados o que tienen que trabajar en el campo, en una fábrica, en esas condiciones o están caminando por su ciudad y están expuestas a esas olas de calor.
