Cristiano metió doblete, hizo historia en seis Mundiales y se volvió el goleador histórico de Portugal

Cristiano Ronaldo respondió de la única manera que sabe: con goles e historia. El capitán de 41 años firmó un doblete en la goleada 5-0 de Portugal sobre Uzbekistán, se llevó el premio al jugador del partido y, de paso, escribió varias páginas nuevas en los libros de récords del futbol mundial.
Con su primer tanto, marcado al minuto 6 con asistencia de João Cancelo, se convirtió en el primer jugador en la historia en anotar en seis Mundiales distintos. Con el segundo, dejó atrás a una leyenda y se subió a lo más alto de la historia mundialista de su país.
El doblete de hoy llevó a Cristiano a diez goles en Copas del Mundo y lo convirtió en el máximo goleador histórico de Portugal en el torneo, por delante de Eusébio, la leyenda que había marcado nueve en el Mundial de Inglaterra 1966. Con su primer gol igualó al mítico delantero y con el segundo lo superó para quedarse solo en la cima de su país. El doblete también cortó la sequía de cinco partidos sin marcar que arrastraba en Mundiales desde Qatar 2022.
El primer récord es el más histórico de todos. Ningún futbolista, en los 96 años de la Copa del Mundo, había anotado en seis ediciones diferentes. Cristiano marcó su primer gol mundialista el 17 de junio de 2006, de penal ante Irán en Alemania, y desde entonces no faltó a la cita: Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018 con un hat-trick inolvidable ante España, Qatar 2022 y ahora 2026. Veinte años de distancia entre su primer y su más reciente gol en la cita más grande del futbol, un lapso que habla de una longevidad sin precedentes.
Lionel Messi no alcanza esa gesta porque aun cuando su primer Mundial también fue el de 2006 y desde ahí no ha faltado a ninguno, el argentino no anotó gol en el Mundial del 2010.
Y hay un récord más que cayó esta tarde. Con su doblete, Cristiano se convirtió en el segundo goleador más veterano en la historia de los Mundiales, marca que estableció con 41 años y 138 días, por delante de su compatriota Pepe. La cima de esa lista la conserva el camerunés Roger Milla, quien marcó ante Rusia en 1994 con 42 años y 39 días, el récord más longevo del futbol mundialista.
El partido fue justo lo que Portugal necesitaba. El equipo llegó a enfrentar a Uzbekistán con presión en el ambiente más que en la tabla. El empate 1-1 ante República Democrática del Congo había dejado dudas sobre el funcionamiento del equipo de Roberto Martínez, además del eterno debate sobre la titularidad de Cristiano y el peso que todavía podía tener en una selección llena de talento joven. La respuesta llegó rápido. Portugal se plantó en campo rival desde el arranque y encontró el primer golpe a través de su capitán, que apareció dentro del área como tantas veces en su carrera para abrir el marcador.
El segundo golpe llegó poco después con Nuno Mendes. En un tiro libre al borde del área donde todo el estadio esperaba el disparo de Cristiano, el lateral del PSG se paró sobre el balón y lo mandó curvado al ángulo para el 2-0, mientras el capitán hacía de señuelo. Uzbekistán intentó reaccionar, incluso llegó a ilusionarse con un gol que fue anulado por una falta previa sobre João Cancelo, pero nunca logró sostener ese momento. Portugal cerró el primer tiempo con autoridad: Bruno Fernandes apareció entre líneas, partió en dos a la defensa uzbeka con un pase filtrado y Cristiano volvió a castigar antes del descanso para firmar su doblete y dejar el 3-0 que prácticamente sentenció el partido.
En el complemento, Uzbekistán buscó adelantar líneas, pero Portugal ya tenía el partido donde quería. Sin necesidad de acelerar, administró la ventaja y aprovechó los errores del rival. Un autogol al minuto 60 aumentó la diferencia y terminó de apagar cualquier intento de reacción uzbeka. La goleada se completó cerca del final con Rafael Leão, quien entró desde el banco para firmar el quinto gol al minuto 87 y darle un cierre redondo a una tarde que Portugal necesitaba con urgencia.
Más allá del resultado, Portugal dejó una imagen mucho más convincente. Fue un equipo serio, agresivo cuando tenía que serlo y paciente cuando el partido ya estaba controlado. Cristiano se llevó los reflectores por sus récords, sus goles y el premio al jugador del partido, pero Nuno Mendes, Bruno Fernandes y Rafael Leão también le dieron argumentos a una selección que necesitaba algo más que ganar: necesitaba volver a sentirse candidata. Victoria amplia, portería en cero, confianza recuperada y un capitán que, a los 41 años, sigue rompiendo récords que nadie más tiene.
