Bernardo Cueva: el genio mexicano del Chelsea

Era verano de 2020 cuando un hombre de complexión media, talante discreto y mirada analítica comunicaba al club Guadalajara su decisión de abandonar la institución para buscarse la vida en otras latitudes. Quería probarse en un nuevo club, en otros aires, donde quizá se sintiera más valorado, como dejó entrever al hacer público su adiós. "La decisión es por motivos personales y laborales", desveló entonces Bernardo Cueva, el arquitecto futbolístico que México entonces no vio.
Cinco años después, Bernardo Cueva reapareció. Lo hizo con la bandera de México en sus manos mientras el mundo del futbol contemplaba boquiabierto la obra del club para el cual trabaja ahora, el Chelsea, que en Estados Unidos acababa de dar cátedra al París Saint-Germain. al cual goleó 3-0 en la Final del Mundial de Clubes.
Cueva es un especialista de lo invisible: ve códigos donde otros ven caos, transforma datos en goles y convierte áreas del futbol en una ciencia exacta. Pocos son los recuerdos de él en la liga de México, porque su trabajo en el Guadalajara, club donde recibió la oportunidad de iniciarse en el balompié, encontró poca constancia frente a los reiterados cambios de entrenadores tras la salida de Matías Almeyda en 2018.
Hoy es uno de los genios en el equipo de Stamford Bridge dirigido desde el banquillo por el italiano Enzo Maresca y en el campo por el brillante Cole Palmer, quien deshizo a la zaga del cuadro francés en la final jugada en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, Estados Unidos.
Bernardo Cueva 🏆🤩 pic.twitter.com/e540SeqLiW
— Chelsea Photos (@ChelseaInPhotos) July 14, 2025
Al interior del Guadalajara poco se habla de Cueva. De hecho la mayor parte de su estadía su trabajo se desarrolló tras bambalinas. Varios técnicos se cruzaron con él sin otorgarle protagonismo: después de Almeyda vio desfilar a José Cardozo, Tomás Boy, Luis Fernando Tena, hasta el momento de decidirse por dejar al club.
Cuando dejó Chivas en 2020, lo hizo sin estridencias. No hubo reproches, ni frases que apuntaran a una ruptura. Pero su siguiente destino —Brentford FC— revelaría lo que en México aún no se había entendido: que el futbol también se diseña desde el silencio de una laptop.
Hoy, desde las oficinas de Stamford Bridge, Bernardo Cueva contempla un panorama que en México parecía impensable. Nacido en Guadalajara el 14 de agosto de 1987, estudió matemáticas aplicadas y planificación estratégica. Su formación académica era perfecta para un futbol que se volvía cada vez más científico.
Por ello se decidió a prepararse a fondo en Europa: cursó primero la Licencia UEFA B y luego completó la exigente Licencia UEFA A, que lo avala como entrenador especializado en alto rendimiento y le permite formar parte de cuerpos técnicos en la élite del futbol europeo —aunque para ser entrenador principal en clubes de Primera División se requiere la Licencia UEFA Pro—.
Su crecimiento ha sido continuo, al punto de que desde 2021 fue convocado por la Federación de Futbol de Noruega como asesor táctico en balón parado. Aunque no formó parte del cuerpo técnico principal, colaboró de forma constante durante los clasificatorios europeos y partidos de Nations League, contribuyendo al diseño de jugadas que mejoraron la productividad ofensiva del equipo nórdico.
En el oeste de Londres, tres nombres le abrieron las puertas a una nueva vida. Phil Giles, director deportivo del Brentford, vio en él la pieza que faltaba en su modelo de inteligencia táctica. Luke Stopforth, jefe de análisis de rendimiento, lo integró como analista especializado en táctica, un puesto que en México suena a ciencia ficción. Thomas Frank, el entrenador danés, le dio carta blanca para revolucionar las jugadas a balón parado.
No fue casualidad. Brentford se había propuesto subir a la Premier League, y entendía que cada córner, cada tiro libre, cada saque de banda era una oportunidad desperdiciada por la mayoría de los equipos. Cueva llegó con un manual mental de 60 situaciones por partido. Donde otros veían rutina, él diseñaba victorias.
La temporada 2020-21 sería la prueba de fuego. Brentford se transformó en una máquina de anotar desde balones parados. El ascenso llegó con épica: 2-0 al Swansea en Wembley, en la final del playoff. Cueva había sido parte del cerebro que diseñó las jugadas que llevaron a las Abejas al paraíso de la Premier League.
Leaving Brentford fills me with gratitude. From promotion to the Premier League to four amazing seasons there, the journey has been incredible. The supporters have been extraordinary. While these years will always be special, I'm eager for the new challenges ahead. Thank you! pic.twitter.com/BbVA94dvzv
— Bernardo Cueva (@BerCuevaM) June 5, 2024
"Bernardo hizo un trabajo fantástico para nosotros durante las últimas cuatro temporadas", reconocería Phil Giles años después, cuando el mexicano dejó el club rumbo al Chelsea. No era simple cortesía inglesa. Era el reconocimiento de quien había ayudado a sostener al Brentford en cuatro temporadas consecutivas en la máxima categoría.
Las jugadas a balón parado se convirtieron en el sello distintivo del club. Un área de la cual, según Giles, "todos en el club pueden estar orgullosos". Cueva no solo había llegado a Europa; había llegado para quedarse.
Rahman Osman, periodista de la BBC, comenzó a documentar sus movimientos durante los partidos. El mexicano se había vuelto una figura de culto entre los analistas tácticos. Su trabajo trascendía las estadísticas: era sumar argumentos a la forma de jugar al futbol.
El salto al Chelsea era inevitable. Cuando se anunció su fichaje, Giles declaró que "se va con la bendición y los mejores deseos de todos en Brentford". No era una despedida común. Era el adiós a quien había elevado el estándar táctico del club.
En Chelsea encontró reconocimiento. Su trabajo en jugadas a balón parado y táctica fija lo ha convertido en una pieza clave del equipo dirigido por Maresca. La ironía es cruel. El hombre que contribuyó al título de Liga MX de 2017 y la Champions de Concacaf de 2018 tuvo que cruzar el océano para ser valorado. Nunca ha sido parte del cuerpo técnico de la Selección Nacional, aunque fue convocado a un consejo consultivo en 2023. Un gesto tardío para quien ya había conquistado otros reinos.
