Entrevista: Gaby López y la mentalidad de campeona

Gaby López creció en el Club de Golf México. Este ambiente fue fundamental para su desarrollo, ya que le permitió practicar múltiples deportes como natación, taekwondo, tenis, golf y baile, fomentando su amor por el deporte y una sana competitividad desde pequeña, especialmente al competir con sus hermanos.
Con los ojos cerrados conoce el campo, que cuenta con 18 hoyos largos y 18 hoyos cortos, estos últimos ideales para que la niñez comience a jugar golf. Los hoyos cortos son perfectos para que los principiantes interactúen con el deporte, a diferencia de los campos largos que pueden ser desalentadores para un niño o niña de 8 años. Este entorno familiar y formativo, junto con la conexión con otras personas a través del golf, fue crucial en su vida.
La trayectoria de Gaby comenzó a los 5 años mientras practicaba otros deportes. A los 12 años, a pesar de ser "muy mala" y quedar en último lugar en giras infantiles, decidió enfocarse exclusivamente en el golf por sugerencia de su padre. Esta dedicación la llevó a mejorar rápidamente, ganar campeonatos nacionales y mundiales, transformando el golf de un juego en una pasión y luego en una profesión.
La razón principal por la que escogió el golf fue la sensación de reto personal y la adrenalina de superarse a sí misma, sin necesidad de competir contra otros. “Podía solita agarrar mi bolsa de golf, unas pelotas, ir al campo de golf y y retarme a mí misma y ganarme a mí misma", cuenta en entrevista a Sports Illustrated México.
Su instinto competitivo surgió de una sana rivalidad interna con sus hermanos, fomentada por su padre a través de juegos. Esta competencia le inculcó una mentalidad de "guerrera" y una lucha interna por superarse. Su padre ha sido el “impulso detrás” y “el apapacho”. Es por eso que priorizaba su diversión en el golf por encima de los resultados. Su papá le preguntaba “¿Te divertiste?".
Esta actitud, junto con el carácter fuerte de su madre, creó un ambiente familiar de apoyo incondicional que fue el "alimento perfecto" para que Gaby continuara con el golf, disfrutándolo como una actividad familiar compartida. Sus padres nunca le exigieron, sino que siempre la apoyaron y se enfocaron en su amor por el deporte, a diferencia de otros padres que ejercían presión negativa. “Mi papá nunca nos exigió. Mi papá siempre nos apoyó, mi papá siempre me decía ‘No te preocupes, ¿qué necesitamos para mejorar?’”.
Esta actitud generó un vínculo amoroso con el deporte, libre de presiones o consecuencias negativas. Su padre siempre ha estado incluso en los días más difíciles. Gaby recuerda los días difíciles en la Universidad de Arkansas como un ejemplo concreto de un desafío significativo en su carrera, donde el apoyo de su padre fue crucial.
En sus primeras semanas en la Universidad de Arkansas se sintió abrumada por la exigencia de estudiar en inglés y mantener su nivel en el golf de alto rendimiento simultáneamente. En ese momento de duda, llamó a su padre para expresarle que no creía poder con ambas cosas. La reacción de su padre, que la emociona profundamente al recordarla, fue de apoyo incondicional.
Él la animó a confiar y creer en sí misma, negándose a permitirle abandonar un sueño por el que tanto había luchado. El rol constante de su padre a lo largo de su vida siempre fue su impulso. Su padre nunca la presionó, sino que siempre buscó soluciones y le brindó un amor incondicional, convirtiéndose en la primera persona a la que Gaby recurre en los días complicados. “‘Sí vas a poder tienes que confiar en ti, tienes que creer en ti. No voy a dejar que abandones la toalla por un sueño que tanto has peleado’”.
Gaby narra una de sus experiencias más duras como golfista profesional: en su segundo año, durante el US Open, pasó del cuarto al trigésimo lugar en el último día, lo que fue "emocionalmente muy duro" al ver el trabajo de años "desplomarse tan rápido”. A diferencia de otros padres que "se meten un poquito de más" y pueden "perjudicar mucho la carrera de una persona", los suyos respetaron su rol, enfocándose en Gaby como persona y confiando en profesionales para su desarrollo deportivo.
Como parte de su evolución ha aprendido a quererse más a sí misma dentro del campo de golf, superando una etapa de "mucha exigencia, mucho perfeccionismo”. Eso le ha permitido asimilar las derrotas de una manera más madura y tranquila. “He aprendido a desapegarme un poquito más del resultado. Creo que antes me exigía demasiado. Era mucha exigencia, era mucho perfeccionismo, era un trabajo inalcanzable”.
Esta transformación fue posible gracias a su familia, a quienes considera su "lugar más neutro", donde es valorada como "Gaby, la mujer" y no solo como "Gaby la golfista". Este cambio de perspectiva, que implicó reenfocar el juicio y la perfección, le costó "mucha frustración" y "cansancio de decir, 'Ya me cansé de emocionalmente estar en el mismo círculo vicioso'", lo que la llevó a buscar ayuda profesional de un psicólogo para “poder ver lo bonito en lo imperfecto”.
Entendió que no todo tiene que ser perfecto. Esta evolución personal se refleja en su trato más humano y respetuoso hacia los demás, como se evidencia en su agradecimiento al personal de mantenimiento del campo de golf. Esta práctica de reconocer el esfuerzo detrás de escena fue inspirada por Lorena Ochoa, a quien Gaby observó y de quien aprendió la importancia de impactar a más gente, no solo a través de su golf, sino también apreciando a quienes hacen un trabajo fundamental pero poco visible.
Gaby López recuerda sus inicios como una niña que no ganaba torneos a pesar de sus esfuerzos, lo que la llevó a comprometerse consigo misma y con su sueño. Este compromiso es el objetivo principal del torneo que lleva su nombre y que realizó recientemente en la búsqueda jóvenes participantes que aprendan a comprometerse con sus acciones.
Los recuerdos del Club de Golf México llegan a Gaby con velocidad. El día que hizo un Hoyo en Uno, durante el torneo profesional Lorena Invitational. Fue significativo porque sus abuelos, quienes iniciaron la tradición del golf en su familia, estaban presentes en el green. Ella explica que un hoyo en uno es un tiro muy especial que combina habilidad y suerte, especialmente cuando hay público en un torneo profesional. Además, menciona que el hoyo 18 de este mismo club es emblemático para ella, ya que allí levantó muchos trofeos y compartió momentos jugando con sus padres.
La conversación cambia y describe esta temporada como "muy sólida" y de "mucha consistencia" con varios top 10, aunque también "complicada" por el alto nivel de competencia. Aún le quedan ocho torneos, incluyendo eventos en Estados Unidos (Cincinnati, Arkansas), Asia y Florida, culminando con el Tour Championship, el torneo más grande y con el que finaliza su temporada en noviembre.
Aunque, ha pensado en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, su enfoque principal es vivir el presente, dando lo mejor de sí cada día sin precipitarse ni angustiarse por el futuro. Esta filosofía es un aprendizaje clave de su carrera en el golf, donde ha aprendido a planificar a largo plazo de manera eficiente (varios meses en una semana) para luego poder vivir el día a día sin la preocupación de "qué va a pasar". La anticipación y la expectativa son perjudiciales en el golf, y vivir en el presente es crucial para un mejor desempeño y bienestar.
Gaby responde con orgullo sobre qué se diría cuando tenía cinco años —edad a la que comenzó—. Afirma que "todo valió la pena" – cada sacrificio, esfuerzo y hora de práctica. Le aconsejaría seguir adelante, mantener esa "niña interna" y la ilusión de "conquistar su propia cima" cada día.
