Aston Martin en Australia: correr lo mínimo y retirarse

El equipo que más expectativas generó para la temporada 2026 de la Fórmula 1 llega al Gran Premio de Australia en una situación que nadie anticipó. Aston Martin, el proyecto que Lawrence Stroll construyó a golpe de inversiones millonarias, con una fábrica de vanguardia en Silverstone, con Adrian Newey como director técnico y con Fernando Alonso al volante, no tiene previsto terminar la primera carrera del año. Ni siquiera tiene previsto intentarlo.
Los rumores que circulan en el paddock apuntan a un plan tan simple como doloroso: clasificar dentro del límite del 107% —es decir, marcar un tiempo en la qualy que no sea más de un 7% más lento que la vuelta más rápida de la sesión, requisito mínimo para poder tomar la salida en la carrera—, dar unas pocas vueltas y retirar los dos coches. No más.
La razón es la escasez de repuestos del motor Honda RA626H, la unidad de potencia que resultó ser un problema grave desde el primer día de pruebas. Con tan pocos componentes disponibles, el equipo no puede arriesgar una avería catastrófica en la primera carrera de la temporada.
La opción de no viajar a Australia estuvo sobre la mesa. Internamente, el equipo llegó a estudiar la posibilidad de alegar causas de fuerza mayor y no presentarse en Melbourne. Pero el Acuerdo de la Concordia, el contrato que vincula a los equipos con la Fórmula 1, impone sanciones económicas importantes a quien no compita. Ante esa situación, la solución fue la que circula en el paddock: aparecer, cumplir con los patrocinadores y salvar los motores para las carreras siguientes.
El origen de todo es el motor. La vibración excesiva del componente de combustión del RA626H causó daños repetidos a la batería del sistema híbrido desde las primeras pruebas. En la primera salida a pista en Barcelona, Aston Martin llegó tarde y tuvo menos días de trabajo que el resto de los equipos.
En los test de Baréin, el AMR26 pasó más tiempo en el garaje que en pista y acumuló el menor número de vueltas de toda la parrilla. Honda reconoció públicamente que los problemas son reales y que el desafío es enorme, pero las soluciones de fiabilidad que lleva a Australia aún no tienen garantía de funcionar.
Todo esto resulta especialmente difícil de digerir por el contexto. El AMR26 fue el primer coche diseñado de cero por Newey desde su llegada al equipo, con todas las herramientas a su disposición. Honda, por su parte, llega a este proyecto con el respaldo de haber ayudado a Max Verstappen a ganar cuatro campeonatos con Red Bull. Las expectativas eran enormes. La realidad de Australia es otra.
Para Fernando Alonso, la situación tiene un sabor amargo conocido. El asturiano regresó a Aston Martin convencido de que el nuevo reglamento técnico de 2026 era la oportunidad para pelear por el campeonato. A finales del año pasado declaró que si el coche era malo aguantaría un año más, seguro de que el equipo estaría en la cima en 2027 o 2028. Ahora, antes de la primera vuelta de la temporada, ya sabe que ese año de paciencia comenzó antes de lo esperado.
El propio equipo intentó bajar la intensidad del momento con un comunicado en su sitio web: "Sea cual sea el fin de semana inaugural, ésta no será una temporada en la que las carreras iniciales marquen la pauta para el resto del año." Una frase que, en las circunstancias actuales, suena más a consuelo que a convicción.
