De no saber qué era un pistón a soñar con la Fórmula 1: el camino de dos jóvenes mecánicos mexicanos

Hace dos años, Diego no sabía qué era un pistón: terminó la preparatoria sin que nadie en su familia se dedicara a reparar autos y su primer intento por estudiar mecánica fue en una escuela con instalaciones y clases que consideró deficientes. Esta semana, a los 22 años, entrará al garaje de Aston Martin durante el Gran Premio de México de Fórmula 1.
“Cuando apenas había entrado a esa primera escuela, la verdad es que no tenía conocimiento de nada. No sabía ni qué era un pistón, no sabía nada”, recordó en entrevista con Sports Illustrated México.
Lejos de abandonar su sueño, buscó otro lugar para aprender. Hoy estudia mecánica automotriz a distancia en la Escuela Mexicana de Electricidad (EME) y mantiene, según cuenta, un promedio superior a 9.5, lo que le valió ser uno de los ocho alumnos becados por Mecánicos del Mañana, un programa de Valvoline y Aston Martin que los llevará al garaje del equipo durante el Gran Premio, que se correrá del 30 de octubre al 1 de noviembre.
Originario de Tlalmanalco, Estado de México, Diego empezó a interesarse por la mecánica al ver cómo se reparaban los autos en su comunidad, donde algunos trabajadores aprendían de otros sin formación especializada y eso a veces terminaba en malos arreglos.
“Quise aprender para que no me vieran la cara y para poder realizar mejores trabajos en mi municipio”, explicó.
Entre los becados también está Juan Guadalupe González Luna, de 25 años, otro estudiante mexiquense que sueña con trabajar en la Fórmula 1, aunque llegó a la mecánica por otro camino.
Juan creció viendo la película de Cars y las carreras de Lewis Hamilton con McLaren por televisión abierta. La llegada de su compatriota Sergio Pérez a la máxima categoría aumentó su interés por el automovilismo. Antes de acercarse a un monoplaza, sin embargo, tuvo que trabajar.
A los 18 años entró a una empresa que fabricaba remolques, en donde aprendió mecánica diésel y, durante los años siguientes, se familiarizó con las suspensiones y otros componentes de vehículos pesados, hasta que decidió pasar a los motores de gasolina.
“En algún momento soñé con ser piloto de Fórmula 1, pero poco a poco me empezó a gustar más la mecánica. Estar cerca de esos monoplazas es algo que me entusiasma”, contó a Sports Illustrated México.
Juan, originario de Tultitlán, todavía no sabe cómo entrar a una escudería. Ha pensado en empezar por categorías inferiores, como la Fórmula 4 o la Fórmula 3, aunque reconoce que aún no ha buscado una oportunidad.
“Mi mayor sueño es llegar a ser mecánico de Fórmula 1”, afirmó.
¿Hay mecánicos latinoamericanos que lo lograron?
El camino que imaginan no es imposible. Joaquín “Jo” Ramírez es el antecedente mexicano más reconocido: dejó la universidad en la Ciudad de México para seguir a su amigo Ricardo Rodríguez a Europa y empezó como aprendiz de mecánico en Ferrari en 1962.
Después pasó por distintas escuderías hasta llegar a McLaren, donde fue coordinador del equipo de 1984 a 2001, en las etapas de pilotos históricos como Ayrton Senna, Alain Prost y Mika Häkkinen.
Décadas más tarde, el argentino Nicolás Bianco siguió otra ruta. Aprendió el oficio en el taller de su abuelo, en Córdoba, trabajó en la Fórmula Renault y el Súper TC2000, pasó por el turismo europeo y en 2017 llegó a Toro Rosso, que lo eligió por LinkedIn entre unos 2,000 candidatos. Años después dejó la categoría para fundar su propio equipo, que debuta en la Fórmula 4 italiana este 2026.
En Williams, la mayoría de los mecánicos llega con estudios técnicos en ingeniería automotriz o de automovilismo, aunque la escudería aclara que la experiencia práctica cuenta igual. Muchos la consiguen en la Fórmula 2, la Fórmula 3 o los turismos.
Esa experiencia es la que todavía les falta a Diego y Juan.
“Lo primero para llegar a la F1 es vincularse al automovilismo local con Fórmula Kart o Turismo, GT, porque eso te permite meterte en el ambiente y aprender de otros mecánicos”, señaló Gustavo Schmidt, vicepresidente y director general de Valvoline para América Latina, a Sports Illustrated México.
¿Qué les deja la visita a Aston Martin?
Mecánicos del Mañana arrancó en México en 2025 como una alianza entre Valvoline, Aston Martin y la Escuela Mexicana de Electricidad (EME).
La escuela tiene 800 estudiantes, la mitad presenciales y la otra mitad en línea. Ocho de ellos recibieron becas para completar su capacitación técnica, que dura un año, y participar en actividades relacionadas con el automovilismo.
La iniciativa forma parte de un compromiso global de Valvoline de invertir un millón de dólares en cinco años para apoyar la formación de más de 10 mil futuros técnicos.
Estudiar mecánica, sin embargo, no es lo mismo que prepararse para la Fórmula 1. Alex Sepúlveda, director de la EME, reconoció que la escuela enseña sobre autos convencionales y que el acercamiento con Aston Martin busca mostrar cómo funciona un equipo de competición, sin una especialización en monoplazas.
“A nivel mecánica, no te quisiera decir que aprenden mucho, porque no, la realidad es que no les abren el motor, no les enseñan nada de eso, pero sí entienden cómo funciona un equipo de Fórmula 1”, admitió.
Schmidt confirmó que, por ahora, tampoco hay cursos regulares de mecánicos de Aston Martin para los becarios.
“Normalmente lo que aprovechamos es estas instancias para tener la cercanía al equipo, pero no hay ese tipo de programas”, detalló.
El programa empieza a extenderse fuera de la Fórmula 1. Tres estudiantes participaron en actividades de mecánica durante el Speed Fest y la escuela recibió un kart de la piloto mexicana Ivanna Richards para ampliar las prácticas.
Sepúlveda trabaja con Valvoline en la posibilidad de sumar contenidos de carreras en 2027, aunque todavía no hay un programa especializado en automovilismo confirmado. Schmidt aseguró que el proyecto busca quedarse en México a largo plazo, incluso si el país dejara de recibir un Gran Premio.
“La Fórmula 1 es como una excusa para que ellos se motiven más, se enganchen y sueñen”, reconoció.
¿Qué esperan del garaje?
Juan quiere aprovechar la visita para conocer al piloto español Fernando Alonso y preguntarle cómo ha conseguido mantenerse tantos años en el automovilismo. También espera hablar con los mecánicos sobre los motores y los retos de trabajar en distintos circuitos.
“Me gusta mucho la tecnología y poder desarrollar un coche para mejorarlo o hacer que el coche sea un poco más rápido”.
Diego no tiene un piloto o mecánico favorito al que busque conocer, más bien le interesa ver el trabajo de todo el equipo y descubrir qué tendría que aprender para acercarse a ese nivel.
Por ahora, sus estudios se concentran en motores de combustión interna y otros componentes de autos convencionales, y lo que sabe de la Fórmula 1 lo ha investigado por su cuenta. Su prioridad es conseguir empleo como mecánico, pero empieza a contemplar una posibilidad que hace dos años ni siquiera estaba en sus planes.
“Espero trabajar en alguna empresa y, aunque quizá sea una meta muy ambiciosa, algún día llegar a la Fórmula 1”, dijo.
Todavía no sabe si podrá tocar alguno de los autos o solo observará a los mecánicos, sin embargo el joven que hace dos años no sabía qué era un pistón verá de cerca, por unas horas, cómo trabaja un equipo de Fórmula 1.
Jóvenes mexicanos viven experiencia
Valvoline, patrocinador de Aston Martin, organizó una experiencia para acercar a jóvenes mexicanos interesados en la mecánica y el automovilismo al funcionamiento de un equipo de Fórmula Uno. La actividad comenzó con un recorrido por el pasillo de acceso a los boxes, donde los participantes conocieron el entorno de trabajo de la escudería antes de ingresar al área destinada a los invitados dentro del garaje.
En ese espacio, Pedro de la Rosa explicó cómo funciona un monoplaza de Fórmula Uno y por qué competir en el Autódromo Hermanos Rodríguez representa un desafío especial. El embajador de Aston Martin habló sobre los efectos de la altura en la carga aerodinámica, la refrigeración y el desempeño del auto, además de detallar las dificultades que han generado las nuevas regulaciones y el funcionamiento de la unidad de potencia. Después mostró un volante y describió la función de sus botones, controles y diferentes configuraciones.
La experiencia concluyó con el acceso al pit lane, donde los asistentes pudieron observar de cerca el monoplaza de Aston Martin y tomarse fotografías frente al garaje. La actividad permitió que los jóvenes conocieran aspectos técnicos que normalmente permanecen fuera del alcance del público y escucharan directamente a Pedro de la Rosa explicar la preparación necesaria para competir en la máxima categoría del automovilismo.

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.
Follow rodrigocorona