El primer Red Bull sin sus arquitectos: así se presenta la nueva era del equipo

Red Bull Racing presentará su nuevo livery en un momento que va mucho más allá del diseño: será la primera imagen pública de una escudería que entra en la mayor reconfiguración de su era moderna, tras la salida de las figuras que construyeron su hegemonía en la Fórmula 1.
El Red Bull de Max: una nueva era comienza sin Horner, Marko ni Newey
El Red Bull de Max: una nueva era comienza sin Horner, Marko ni Newey / Rudy Carezzevoli/Getty Images

Red Bull Racing mostrará los colores de su monoplaza en un contexto inédito. No se trata solo de una nueva pintura: es la primera puesta en escena de una escudería que inicia un ciclo completamente distinto al que la llevó a dominar la Fórmula 1 durante más de una década.

Será el primer año completo sin Christian Horner al frente del equipo y también el primero sin Helmut Marko dentro de la estructura. Dos nombres que moldearon el ADN competitivo de Red Bull y que fueron pilares de la etapa más exitosa de su historia. A esa doble ausencia se suma una tercera, quizá la más sensible desde el punto de vista técnico: Adrian Newey, el cerebro aerodinámico detrás de prácticamente todos los campeonatos del equipo, ya no forma parte del proyecto tras su salida a Aston Martin.

En ese nuevo paisaje emerge Laurent Mekies como jefe de equipo. Su llegada marca un cambio profundo en la toma de decisiones, la gestión deportiva y el equilibrio de poder dentro de Milton Keynes. Por primera vez en años, Red Bull deja de girar alrededor de las figuras que construyeron su hegemonía y entra en una fase de redefinición institucional.

En la pista, Max Verstappen es el principal hilo de continuidad. El campeón del mundo sigue siendo el eje alrededor del cual se sostiene el proyecto deportivo, aportando estabilidad en un momento en el que casi todo lo demás está cambiando. En un equipo que reordena sus estructuras, Verstappen es el ancla competitiva.

El contexto deportivo añade una capa extra de presión. En la temporada pasada, Red Bull ya no contó con el monoplaza claramente dominante que había caracterizado sus años de gloria. La superioridad técnica dejó de ser absoluta y la salida de Newey alimenta las dudas sobre la capacidad del equipo para mantenerse en la cima sin el arquitecto que marcó la pauta aerodinámica de la era moderna.

Por eso, el livery que se presenta funciona como una paradoja: una imagen de continuidad para un proyecto que vive una transformación profunda. Red Bull mantiene una identidad visual reconocible mientras, por debajo de la carrocería, redefine sus responsabilidades técnicas, su liderazgo y su modelo de funcionamiento.

La temporada que comienza no es solo una defensa de títulos. Es una prueba estructural. Con Verstappen al frente y el joven Isack Hadjar como complemento, Red Bull pone a examen no solo el coche que se revelará ante las cámaras, sino la capacidad de una organización que, por primera vez en años, debe demostrar que puede seguir ganando sin quienes construyeron su imperio.


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Álvaro Piñeirua
ÁLVARO PIÑEIRUA

Redactor en Sports Illustrated México.