La Fórmula 1 entra en pausa: cancelan Baréin y Arabia Saudita, abril queda sin GP

La Fórmula 1 enfrenta uno de los meses más atípicos de su historia reciente. La cancelación de los Grandes Premios de Baréin y Arabia Saudita deja abril completamente vacío en el calendario, algo que el campeonato no había vivido desde los tiempos de la pandemia. Después del Gran Premio de Japón del 27 al 29 de marzo, la Fórmula 1 no regresa hasta Miami el 1 de mayo.
La decisión llegó como consecuencia directa del conflicto bélico en Medio Oriente. Irán atacó con drones y misiles a varios países del Golfo Pérsico en represalia por los bombardeos de Estados Unidos e Israel. Bahréin fue uno de los más afectados, con impactos en edificios, una refinería y una base militar. Arabia Saudita también recibió ataques contra infraestructuras clave. En ese contexto, la FIA y la Fórmula 1 decidieron que la seguridad de pilotos, equipos y personal era lo primero.
Stefano Domenicali, presidente de la Fórmula 1, fue directo: "Si bien fue una decisión difícil, lamentablemente es la correcta en este momento." La organización evaluó alternativas como mover las carreras a circuitos europeos como Imola o Portimao, o celebrar una doble fecha en Japón, pero ninguna opción era viable con tan poco tiempo de preparación. Organizar un Gran Premio de Fórmula 1 requiere casi un año de planificación. No habrá carreras de reemplazo en abril.
El golpe económico es enorme. Baréin y Arabia Saudita pagan juntos más de 100 millones de euros en derechos de organización. Ese dinero no se recupera, y los equipos también reciben menos del reparto económico de la temporada. La Fórmula 1 pierde dos de sus carreras más lucrativas del año en un solo comunicado.
La historia de la Fórmula 1 tiene varios precedentes de carreras canceladas por razones ajenas al deporte. El más parecido a lo que ocurre hoy fue en 1956, cuando la crisis del Canal de Suez encareció el precio del combustible y generó tal agitación económica en Europa que los organizadores de España, Países Bajos y Bélgica no pudieron garantizar los premios pactados con los equipos. Los equipos se negaron a correr por menos dinero y las tres carreras desaparecieron del calendario. Setenta años después, otro conflicto en la misma región vuelve a parar al campeonato.
A ese caso se suman otros a lo largo de las décadas. En 1955, un accidente en las 24 Horas de Le Mans mató a más de 80 personas en el público y llevó a que Francia, Alemania, Suiza y España cancelaran sus Grandes Premios ese mismo año. En 2011, la Primavera Árabe obligó a cancelar el Gran Premio de Baréin por las protestas y el clima de inseguridad en la región. En 2022, la invasión rusa de Ucrania eliminó a Rusia del calendario de forma permanente. Y en 2023, las inundaciones en el norte de Italia cancelaron el Gran Premio de Emilia-Romaña apenas unos días antes de su celebración.
El caso más extremo en la era moderna fue la pandemia de 2020, cuando la temporada entera se paralizó por meses antes de reinventarse con un calendario comprimido de 17 carreras, todas en Europa y Medio Oriente, sin público en las gradas. Aquella vez la Fórmula 1 encontró la forma de seguir adelante. Esta vez el motivo es diferente, pero la sensación es la misma: el deporte queda en pausa mientras el mundo resuelve algo mucho más grande.
La pregunta que nadie quiere hacer en voz alta es qué pasa si el conflicto no termina. Qatar y Abu Dabi cierran el calendario en noviembre y diciembre, y ambos están en la misma región. Si la situación en Medio Oriente no mejora, la Fórmula 1 podría enfrentar antes de fin de año una decisión todavía más difícil que la de este abril.
La temporada 2026 pasa de 24 carreras a 22. El paréntesis de abril no es solo un hueco en el calendario, es un recordatorio de que la Fórmula 1, por más global que sea, no puede ignorar lo que ocurre en el mundo.
