McLaren aún cree en la remontada, pero ya no tiene margen para equivocarse

McLaren comenzó 2026 como el equipo que todos querían derrotar. La escudería británica había conquistado tres de los cuatro campeonatos disputados entre 2024 y 2025, incluido el doblete de pilotos y constructores de la temporada pasada. Lando Norris estrenó el número uno después de obtener su primer título mundial y Oscar Piastri permaneció como uno de los pilotos con mayor proyección de la parrilla. La expectativa lógica era que ambos volvieran a luchar por los campeonatos.
El propio equipo, sin embargo, trató de controlar esas expectativas antes de la primera carrera. Andrea Stella reconoció después de las pruebas de pretemporada que McLaren tendría que disputar el comienzo del campeonato “a la defensiva” y aprovechar cualquier oportunidad. Norris también aseguró que el objetivo final era ganar, aunque advirtió que el nuevo reglamento podía cambiar el orden competitivo y que la paciencia sería fundamental.
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McLaren sabía que la revolución técnica de 2026 podía borrar gran parte de la ventaja que construyó durante los años anteriores. El nuevo reglamento modificó la aerodinámica, redujo el peso de los autos y otorgó mayor importancia a la energía eléctrica. Además, Mercedes y Ferrari contaban con la ventaja de desarrollar al mismo tiempo su chasis y su unidad de potencia, mientras que McLaren continuó como cliente de Mercedes.
La defensa de los campeonatos de 2025 también tuvo un costo. McLaren concentró recursos en aquella pelea hasta la última carrera, mientras que algunos rivales iniciaron antes sus proyectos para 2026. El MCL40 nació como una base útil para el desarrollo, pero no apareció como el auto más rápido. El equipo también tuvo que reducir peso, comprender la nueva unidad de potencia y solucionar fallas de confiabilidad que frenaron su aprendizaje durante las primeras fechas.
El inicio confirmó aquellas preocupaciones. Norris terminó quinto en Australia y Piastri ni siquiera pudo tomar la salida después de un accidente previo a la carrera. En China, ninguno de los dos McLaren participó en el Gran Premio. Piastri consiguió el primer podio del año con un segundo lugar en Japón, pero Mercedes ya había aprovechado las dificultades de sus rivales para construir una ventaja importante.
La recuperación comenzó con el primer paquete de actualizaciones en Miami. Norris ganó la carrera sprint y terminó segundo en el Gran Premio, mientras que Piastri completó el podio. El avance no fue inmediato ni constante, pero McLaren encontró rendimiento en el piso, los alerones, la carrocería y la gestión de los neumáticos. También mejoró la forma de recuperar y utilizar la energía de la unidad de potencia.
El segundo gran paso llegó en Hungría. Norris consiguió la pole y la primera victoria de McLaren en un Gran Premio durante la nueva era técnica. Después del receso, el británico repitió el resultado en Países Bajos, donde volvió a salir desde la pole y derrotó a Kimi Antonelli. Dos triunfos consecutivos modificaron el panorama de una temporada que, unas semanas antes, parecía controlada por Mercedes.
Norris ocupa ahora el cuarto lugar del campeonato con 159 puntos. Antonelli conserva el liderato con 242, por lo que la diferencia entre ambos es de 83 unidades. El margen todavía permite una remontada, pero las matemáticas también muestran la dificultad del desafío. Restan once Grandes Premios y una sola carrera sprint, programada para Singapur. McLaren ya no puede conformarse con subir al podio: necesita ganar con frecuencia y aprovechar cada resultado en el que Antonelli termine lejos de los primeros lugares.
El británico tampoco persigue únicamente al líder. George Russell y Lewis Hamilton comparten el segundo puesto con 183 puntos, 24 más que Norris, mientras que Charles Leclerc aparece cuatro unidades detrás del piloto de McLaren. Antes de convertir el cierre del año en un duelo directo contra Antonelli, Norris tendrá que superar a tres rivales que también poseen autos capaces de ganar carreras.
La situación de Piastri es distinta. El australiano ocupa el séptimo lugar con 104 puntos y se encuentra a 138 de Antonelli. Todavía conserva posibilidades matemáticas, pero su aspiración al título requiere una combinación extraordinaria de victorias propias y malos resultados del líder. Su objetivo más realista será recuperar posiciones, regresar con regularidad al podio y ayudar a McLaren en el campeonato de constructores.
Su papel también podría resultar decisivo para Norris. McLaren ha defendido la libertad de competencia entre sus pilotos y no ha anunciado una jerarquía interna. Sin embargo, si el británico reduce la distancia durante las próximas carreras, el equipo deberá evaluar si mantiene esa igualdad o concentra su estrategia en el campeón vigente. Piastri puede quitarle puntos a Antonelli, Russell y los Ferrari, incluso sin una orden directa desde el muro.
La situación de McLaren en el campeonato de constructores es más complicada. Mercedes lidera con 425 puntos, Ferrari ocupa el segundo lugar con 338 y McLaren aparece tercero con 263. La diferencia con la escudería alemana es de 162 unidades, mientras que Ferrari se encuentra 75 puntos por delante. Defender el título todavía es posible, pero exigiría resultados importantes de ambos autos y varios tropiezos de Mercedes. Alcanzar el segundo puesto parece una meta mucho más realista.
El desarrollo del MCL40 marcará hasta dónde puede llegar la remontada. McLaren preparó mejoras menores para las primeras carreras posteriores al verano y contempla un paquete más importante para Azerbaiyán. Después de Baku, el equipo deberá decidir si todavía existe suficiente rendimiento por encontrar en el auto actual o si conviene trasladar más recursos al proyecto de 2027.
Uno de los principales problemas continúa en la velocidad al final de las rectas. McLaren todavía estudia cuánto depende de la resistencia aerodinámica y cuánto procede del uso de la energía eléctrica. Esa debilidad puede resultar especialmente costosa en Monza y Baku, dos circuitos que exigen eficiencia y velocidad máxima. La escudería también necesita mejorar la facilidad de conducción del MCL40 para que Norris y Piastri extraigan su potencial durante la clasificación.
La confiabilidad será igual de importante. Los abandonos y las carreras perdidas durante la primera mitad del campeonato explican una parte considerable de la diferencia actual. En una remontada de esta magnitud, un solo problema mecánico puede terminar con las posibilidades de Norris y alejar definitivamente a McLaren del título de constructores.
Las expectativas para el resto de 2026 deben dividirse en dos niveles. El primero consiste en confirmar que las victorias de Hungría y Países Bajos representan una tendencia y no dos resultados aislados. McLaren necesita terminar el año como una referencia técnica de la nueva generación de autos, sumar más triunfos y recuperar al menos el segundo lugar entre los equipos.
El segundo nivel pertenece al campeonato de pilotos. Norris todavía tiene una oportunidad real, pero ya no controla por completo su destino. Incluso una serie de victorias puede resultar insuficiente si Antonelli mantiene su regularidad. El campeón necesita ejecutar fines de semana perfectos y esperar que Mercedes deje puntos en el camino.
McLaren comenzó la temporada con la expectativa de defender sus dos coronas, pasó varios meses como perseguidor y ahora volvió a ganar. El MCL40 llegó tarde a la pelea, pero aún tiene once carreras para demostrar cuánto cambió. La remontada existe; lo que desapareció es el margen para cometer otro error.

