86 vs 2026: del año de concentración al mes decisivo del Tri de Aguirre

No es lo mismo concentrar un año que 36 días. La selección de México del 86 se construyó con una preparación inédita de casi 12 meses, mientras que el Tri que jugará el Mundial de 2026 tendrá poco más de cinco semanas. Ambas ideas buscaron el mismo objetivo: que el inusual tiempo de preparación lleve a un resultado histórico en copas del mundo
Previo al torneo del 86, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) hizo algo sin precedentes: rediseñó el calendario del torneo local, adelantó la cesión de jugadores y convirtió a la selección en un equipo de convivencia diaria.
Hubo giras por Europa, concentraciones largas en Ciudad de México y dinámicas que borraron la línea entre un club y el combinado nacional. El resultado fue el mejor de la historia en un Mundial con fase final que empieza en la ronda de los 16 mejores: cuartos de final.
Desde dentro, esa diferencia la explica Manuel Negrete, símbolo de aquel equipo y autor del gol más icónico en la historia de los mundiales.
“El resultado tuvo que ver con que estábamos muy contentos, éramos como una familia, con jugadores que tenían liderazgo en sus equipos y que logramos conformar un grupo muy parejo, muy sólido atrás, con gente que sabía recuperar el balón, y en medio teníamos la capacidad de generar juego para delanteros que eran muy certeros. Era un muy buen equipo”, señaló a Sports Illustrated México.
Para Negrete, jugar la Copa del Mundo en casa también fue otro factor que influyó para que México alcanzara la ronda de los ocho mejores, pero no fue lo único determinante.
“Claro que ayuda jugar en casa, sentir el apoyo de la gente, pero eso no sustituye lo que haces dentro de la cancha, el trabajo que tienes como grupo”.
Esa misma lógica la reforzó Miguel España, quien debutó en un Mundial con 22 años y se convirtió en una de sus revelaciones. Para el exjugador de los Pumas, la preparación permitió que todos supieran exactamente a qué jugaban.
“Fue muy importante porque se trabajó con mucha antelación, todos sabíamos perfectamente a lo que jugábamos, cuál era nuestro rol dentro del equipo y teníamos una comunicación muy clara para resolver los partidos. Eso hizo que el grupo fuera muy familiar, muy unido dentro y fuera de la cancha”.
Esa preparación no se limitó al campo. La FMF realizó una concentración larga en la capital mexicana y tuvo varios partidos, al mando del entonces seleccionador Bora Milutinović.
“Tuvimos muchas giras antes del cierre, algunos jugadores se vinieron a vivir a la Ciudad de México y entrenábamos prácticamente como si fuéramos un equipo de club, con trabajo constante. Eso te da una ventaja porque te conoces mejor, te ayudas más y eso termina reflejándose en cómo juegas”, añadió España.
Aunque para esta Copa del Mundo, la FMF también apostó por una concentración extendida, que arranca el 6 de mayo y se prolongará por 36 días, e incluso ajustó la fase final para que la Liguilla se dispute sin la base de 12 seleccionados de Liga MX, para España el escenario es distinto: los futbolistas que militan en Europa no podrán integrarse hasta junio, lo que rompe cualquier intento de replicar aquella preparación continua.
“Los tiempos cambian, la calendarización es distinta y los jugadores que están en Europa no pueden estar tanto tiempo. Sería ideal, porque es en la recta final donde se van puliendo muchas cosas, pero hoy el proceso ha sido diferente”.
Desde otro ángulo, Fernando Quirarte, uno de los líderes del Tri en el 86, pone el foco en lo emocional. Uno de los capitanes de aquella selección, recuerda una preparación “larga, extensa”, pero sobre todo formativa.
“Fue una preparación muy larga, muy extensa, pero que nos ayudó muchísimo porque nos unió como grupo. Fue algo inédito en su momento y en lo personal lo disfruté mucho, porque convivías todos los días con jugadores de gran nivel, de distintos equipos, en una ciudad como México, y eso generaba una convivencia muy sana, muy fuerte”.
Para Quirarte, el convivir tanto tiempo con elementos de otros equipos, fue positivo para todos.
“El intercambio con compañeros de América, Pumas, Tigres, de todos lados, te enriquecía mucho. No solo en lo futbolístico, también en lo personal. Eso es lo que termina formando un grupo sólido”.
Pero coincide con España, los 36 días de ahora, la mayoría de los cuales se llevarán a cabo solo con jugadores de Liga MX, es muy diferente.
“No es lo mismo, definitivamente no es lo mismo, porque allá fue prácticamente un año y aquí será un mes. Aunque siempre será positivo que estén juntos, que se conozcan mejor y que puedan consolidar sus objetivos como equipo”, confesó España.
El Tri actual iniciará concentración el miércoles en el CAR, con un calendario diseñado para reforzar el trabajo colectivo: partidos de preparación y una Liguilla sin seleccionados para liberar semanas clave. No es la concentración del 1986, pero sí un intento por acercarse a esa continuidad.
En ese punto converge la figura del entrenador Javier Aguirre, quien conoce ambos lados del proceso, ya que fue parte de los seleccionados del 86. Para Negrete, es un técnico sin fórmulas mágicas:
“Javier es un técnico que quiere ganar, por supuesto. Tiene un cuerpo técnico joven, diferente, pero aquí no hay magia. Lo que hay es trabajo, y ojalá que les vaya bien, porque si le va bien a la selección, nos va bien a todos”.
Quirarte, en cambio, subraya el liderazgo y experiencia del 'Vasco': “Es un entrenador con más experiencia, con más colmillo, con mucho conocimiento y con muchas ganas de triunfar. Como jugador tuvo mucha garra y eso es lo que trata de inculcar. Además de jugar bien, busca que el equipo compita al máximo nivel. El que no esté al cien por ciento no va a estar, y eso eleva la competencia interna”.
Entre el año del 86 y los 36 días del 2026, hay una distancia imposible de recortar, pero la lección permanece intacta: los Mundiales en casa no se improvisan, se planean y así es como este México tratará de sacar ventaja.
