Andrés Guardado cambia de playera, pero sigue entre los jugadores del Tri

En el primer entrenamiento abierto de Rafael Márquez como seleccionador, la playera era lo único que distinguía a Andrés Guardado. Los jugadores vestían de verde claro; él, de negro, como el resto del cuerpo técnico, pero cuando empezó el ejercicio de toque, se metió a la cancha como uno más: recibía, soltaba y volvía a buscar la pelota con la naturalidad de quien pasó casi 20 años haciendo exactamente eso.
Su último partido profesional fue con el León, el 11 de mayo de 2025, ante el Cruz Azul, y en agosto de ese año confirmó su retiro. En la cancha del Centro de Alto Rendimiento no se le notaba que llevaba más de un año fuera del campo.
Dejó la selección con 182 partidos, más que ningún otro mexicano, y en Europa jugó 542, también un récord para un futbolista del país. Ahora vuelve al Tri como un auxiliar de Rafa Márquez.
Cuando la sesión se redujo a un cuarto de cancha, con porterías pequeñas y dos equipos, Guardado se puso un chaleco naranja y jugó con los rojos. Siguió tocando entre los convocados como si todavía fuera el capitán del vestidor.
Su trabajo irá más allá de los entrenamientos. Márquez lo eligió como auxiliar y enlace con los jugadores porque muchos de ellos fueron sus compañeros en la selección. También pasará temporadas en Europa, cerca de los seleccionados que juegan allá, mientras sigue su formación como entrenador: la misma tarea que Márquez cumplió con Javier Aguirre.
Su estreno en el banquillo será el 26 de septiembre ante Colombia, en Baltimore, el primero de cuatro partidos en Estados Unidos que seguirán con Perú, Estados Unidos y Chile.
Al terminar la práctica, Guardado se quedó en el centro del campo con seis jugadores, entre ellos Roberto Alvarado, Hirving Lozano y Erik Lira. La pelota ya no circulaba, pero la plática y las bromas seguían. De todos los del grupo, era el único de negro.

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.
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