Bélgica vuelve a tropezar: empata ante Irán y llega a la última fecha bajo presión

Bélgica sigue viva, pero ya no camina con comodidad. El empate ante Irán deja una advertencia clara: el Mundial no espera a nadie, ni siquiera a los favoritos.
El resultado no la deja fuera, pero sí le cambia por completo el panorama: ahora llega a la última jornada con la obligación de vencer a Nueva Zelanda para evitar un cierre lleno de dudas.
El resultado no la deja fuera, pero sí le cambia por completo el panorama: ahora llega a la última jornada con la obligación de vencer a Nueva Zelanda para evitar un cierre lleno de dudas. / Getty Images

Bélgica llegó al Mundial 2026 como la gran favorita del Grupo G, pero después de dos partidos todavía no logra despegar. La selección europea empató 0-0 ante Irán en Los Ángeles y sumó su segunda igualdad consecutiva, luego del 1-1 contra Egipto en su debut mundialista. El resultado no la deja fuera, pero sí le cambia por completo el panorama: ahora llega a la última jornada con la obligación de vencer a Nueva Zelanda para evitar un cierre lleno de dudas.

El partido ante Irán reflejó el momento de Bélgica en este Mundial. Tuvo la pelota, intentó mandar desde el inicio y buscó encontrar a Kevin De Bruyne entre líneas, pero nunca logró transformar su dominio en una ventaja real. El equipo belga tuvo posesión y nombres importantes, aunque le faltó claridad en el último tercio, precisión en el área y contundencia ofensiva para romper a una defensa iraní que compitió con mucho orden.

Irán, por su parte, entendió muy bien el partido. No necesitó tener la pelota durante largos tramos para incomodar a Bélgica. Cerró espacios, defendió con paciencia y esperó sus oportunidades para atacar. Incluso tuvo la jugada que pudo cambiar la historia del encuentro, cuando Mehdi Taremi mandó el balón a la red en el primer tiempo, aunque el gol quedó anulado por fuera de lugar.

Bélgica trató de acelerar en la segunda parte, pero volvió a chocar con sus propios problemas. Cada ataque terminaba sin la precisión necesaria y cada intento iraní aumentaba la tensión. Alireza Beiranvand apareció como una de las figuras del partido con atajadas importantes, especialmente cuando Bélgica parecía más cerca del gol. El portero sostuvo a Irán en los momentos más difíciles y convirtió la frustración belga en una parte central del partido.

El golpe más fuerte para Bélgica llegó al minuto 68. Nathan Ngoy perdió una pelota en una zona comprometida y cometió falta sobre Taremi cuando el delantero iraní se perfilaba hacia el arco. El árbitro le mostró la tarjeta roja y Bélgica quedó con diez hombres en el tramo más delicado del encuentro. A partir de ahí, el equipo europeo ya no solo tuvo que pensar en ganar, sino también en no perder.

Irán intentó aprovechar la superioridad numérica, adelantó metros y buscó el gol que le diera un triunfo enorme en el grupo. Sin embargo, tampoco encontró la jugada final. Bélgica resistió con sufrimiento, protegió el empate y evitó una derrota que habría complicado todavía más su camino. El 0-0 terminó como un resultado incómodo para ambos, pero mucho más pesado para los belgas.

El problema para Bélgica no es solo el marcador ante Irán, sino la tendencia. Dos partidos, dos empates y ninguna actuación dominante para una selección que partía como candidata natural a liderar el grupo. Contra Egipto ya había dejado dudas; ante Irán las confirmó. El equipo tiene talento, experiencia y figuras de sobra, pero todavía no encuentra una versión convincente.

Ahora todo se reduce al último partido de la fase de grupos. Bélgica enfrentará a Nueva Zelanda con la presión de ganar y de demostrar que puede responder cuando el margen de error se achica. Ya no basta con el peso del nombre ni con la etiqueta de favorita. Después de dos empates, Bélgica necesita goles, personalidad y una actuación mucho más firme para no convertir una fase de grupos accesible en un problema mayor.

Irán, en cambio, sale fortalecido desde lo anímico. Compitió ante uno de los rivales más fuertes del grupo, sostuvo el empate y llega con vida a su último partido contra Egipto. El equipo iraní no se llevó la victoria, pero sí un punto que puede valer mucho.

Bélgica sigue viva, pero ya no camina con comodidad. El empate ante Irán deja una advertencia clara: el Mundial no espera a nadie, ni siquiera a los favoritos.


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Álvaro Piñeirua
ÁLVARO PIÑEIRUA

Redactor en Sports Illustrated México.