Benfica tumba al favorito Bayern y rompe el sueño de Boca Juniors, que queda eliminado

Los portugueses se quedaron con el primer lugar y los argentinos quedaron eliminados tras empatar ante un combativo Auckland City.
Boca Juniors se quedó en la orilla al sumar únicamente dos puntos.
Boca Juniors se quedó en la orilla al sumar únicamente dos puntos. / Alex Grimm/Getty Images

Con un triunfo 1-0 ante el Bayern Múnich, el Benfica se quedó este martes con el primer lugar del Grupo C del Mundial de Clubes y confirmó la eliminación de Boca Juniors, que empató 1-1 ante el Auckland City tras una larga interrupción por el clima.

A la escuadra argentina ya no le servía ni siquiera un triunfo ante los neozalendeses en Nashville (Tennessee) para avanzar a los octavos.

El cuadro xeneize necesitaba que el Bayern le echara una mano y derrotara por el mayor número de goles posible al Benfica.

Pero el equipo portugués tenía otros planes y le asestó la primera derrota al gigante alemán con un gol de Andreas Schjelderup a los 13 minutos de juego en Charlotte (Carolina del Norte).

Llegando desde la segunda línea, el centrocampista noruego culminó un fulminante contragolpe luso y descabalgó al Bayern del primer lugar de la llave.

La escuadra bávara trató de recuperarlo pero todos sus intentos fueron infructuosos, incluido un gol anulado a Joshua Kimmich y un cabezazo franco de Harry Kane en el descuento.

De esta forma el Benfica terminó como inesperado líder del Grupo C con siete puntos, uno más que el Bayern, y se medirá en octavos de final con el segundo clasificado de la llave D, que se definía también el martes.

El equipo alemán ya conoce a su rival, el Flamengo brasileño, que tiene asegurado el primer lugar del Grupo D.

Boca Juniors, fuera

Con un empate sufrido 1-1 ante el Auckland City, un equipo semiamateur de Nueva Zelanda, Boca Juniors de Argentina se despidió del Mundial de Clubes en una tarde en Nashville tan gris como la actuación de la popular escuadra de Buenos Aires.

Una suspensión de cincuenta minutos debido a una alerta de "tormenta severa" provocó que los hombres de Miguel Ángel Russo disputaran buena parte del segundo tiempo sabiendo que no tenían la menor chance de continuar en el renovado torneo de la FIFA.

A su regreso al campo del Geodis Park, uno de los pocos recintos del Mundial construidos específicamente para partidos de futbol, el Benfica de Portugal ya se había asegurado la única plaza disponible del Grupo C para la siguiente ronda.

Las Águilas de Ángel Di María y Nicolás Otamendi vencieron 1-0 al Bayern de Múnich, ya clasificado, y se quedaron con la punta de la zona en un juego que comenzó en simultáneo en Charlotte.

Los rostros de los boquenses, terceros con dos unidades, y primer club sudamericano en bajarse del barco mundialista, no pudieron disimular el abatimiento causado por la noticia llegada desde la urbe más poblada de Carolina del Norte.

Y todavía menos por sufrir lo inesperado ante el colista (1) y previamente eliminado cuadro oceánico, cuyos jugadores son estudiantes, profesores o agentes inmobiliarios.

Pocos dientes

El Auckland City aterrizó en Nashville, la ciudad del country, habiendo encajado 16 goles en sus dolorosas derrotas ante el Bayern (10-0) y el Benfica (6-0).

Sin haber marcado en suelo estadounidense, los neozelandeses dieron una muestra de coraje y amor propio contra un equipo de muchos más quilates, pero cuyo ataque fue prácticamente estéril a pesar de contar con el regreso de Edinson Cavani.

El Matador uruguayo, ausente por lesión en los juegos contra portugueses (2-2) y alemanes (derrota 2-1), sin embargo pasó desapercibido en un Boca que no tuvo una capacidad ofensiva acorde con el reto casi imposible de clasificar.

Para avanzar a la fase de los 16 mejores, los azul y oro precisaban golear y que el Bayern detuviera, también por un marcador abultado, al Benfica. Pero no ocurrió ni lo uno ni lo otro.

La eliminación supone el primer gran golpe de Russo, de 69 años, en su regreso a la Mitad Más Uno, que ha tenido un primer semestre para el olvido.

En los juegos previos, Boca dejó una imagen combativa, coloreada por las múltiples fiestas que organizaron sus hinchas en suelo estadounidense. Pero en Nashville hubo muy poco de combate y brillantez.

Festejo como victoria

Fue tan así, que los boquenses se fueron en ventaja con un autogol del portero de Auckland, Nathan Garrow (26), luego de que un cabezazo de Lautaro Di Lollo se estrellara con el poste y golpeara su cuerpo.

Sus esperanzas, ya muy amilanadas, se vinieron abajo cuando el central Christian Gray empató en el 52 con un cabezazo en un córner, tras ganarle el duelo aéreo a Rodrigo Battaglia.

Dos minutos después de la caída del baldado de agua gélida, el referí sueco Glenn Nyberg paralizó el partido por alerta de "tormenta severa" ante la llegada de nubarrones oscuros al Geodis Park.

¿Algo cambió al regreso, cincuenta minutos después? Caras amargas en Boca, concentración en Auckland, equipaje de regreso a casa para ambos.

Los de Russo, con pocas ideas en el mediocampo, abusaron de los centros y las pelotas cruzadas, pero los neozelandeses, aplicados en una doble línea de cuatro, se defendieron con uñas y dientes.

¿Y al pitazo final? Festejo, como si hubieran clasificado, de los estudiantes, profesores o agentes inmobiliarios del combativo Auckland City.

AFP


Published |Modified