Benín, el inesperado último rival de Messi: por qué fue elegido para su despedida con Argentina

Lionel Messi, considerado por muchos el mejor futbolista de la historia, podría haberse despedido de Argentina contra casi cualquier selección top del mundo. Durante años, su presencia convirtió los amistosos de la tres veces campeona del mundo en un producto que viajaba por Asia, Medio Oriente, Estados Unidos o África y cobraba millones de dólares por hacerlo.
Sin embargo, la última noche del astro, este martes 6 de octubre, será distinta. Argentina no viajará ni necesitará que otra federación pague por recibirla, el Monumental se llenará para despedir a Messi y del otro lado estará Benín, un rival inesperado que nunca ha jugado un Mundial.
En Argentina la elección desató una pregunta: cómo terminó Benín en un lugar que cualquier potencia habría querido. La explicación está en el negocio que la Asociación del Futbol Argentino (AFA) construyó alrededor de su selección.
¿Por qué Argentina volvió a elegir un rival africano?
Cuatro de los últimos cinco rivales que Argentina recibió en su país fueron africanos: Mauritania (27 de marzo), Zambia (31 de marzo), Burkina Faso (3 de octubre) y ahora Benín; Bolivia es la única excepción.
Los tres partidos de esta ventana los organizó EuroData Sport, empresa de la familia colombiana Pachón dedicada a montar amistosos internacionales.
Según fuentes africanas consultadas por el periódico argentino La Nación, la fórmula ofrecida a algunas federaciones cubre viajes, alojamiento, alimentación y otros gastos, pero no incluye necesariamente una prima importante por jugar.
Para Argentina, eso permite conseguir rivales con un costo menor que lo que le pagaría a países que dominan el ranking de la FIFA.
Para estas selecciones no top también existe un beneficio: enfrentar a la tres veces campeona del mundo, jugar en un estadio mítico como el Monumental lleno y dar a sus futbolistas un escaparate difícil de conseguir de otra manera.
Aunque el ahorro no responde a una falta de ingresos. La AFA, una de las federaciones que más facturan en el mundo, pasó de tener seis patrocinadores en 2017 a una cartera que en 2026 supera el centenar de marcas globales, regionales y nacionales.
En 2025, la AFA proyectaba una facturación de alrededor de 100 millones de dólares vinculada solamente con el equipo absoluto, 25 por ciento más que el pico de 80 millones alcanzado después de ganar Qatar 2022, guiado por Messi.
Fuera de casa, Argentina es la que cobra. En noviembre de 2025, Angola pagó alrededor de 12 millones de dólares para que la campeona del mundo disputara el amistoso en Luanda, según Reuters. Otros proyectos para llevarla a Asia también se negociaron por varios millones de billetes verdes.
Además, la AFA ha defendido que modificó contratos antiguos, con los que recibía alrededor de un millón de dólares fijo por partido, para quedarse con una proporción mucho mayor de esos ingresos.
Cuando juega en casa, el negocio funciona de otra manera. Las entradas para el Monumental costaron entre 90,000 y 480,000 pesos argentinos (aproximadamente entre 60 y 315 dólares) y se agotaron.
La AFA tiene el control del estadio, explota comercialmente el encuentro y cuenta con una demanda prácticamente asegurada antes de definir al adversario, que deja de ser la razón para comprar una entrada y pasa a ser un costo más de la organización.
¿Qué piensa Scaloni de estos rivales?
Burkina Faso expuso el problema deportivo el sábado 3 de octubre. La selección africana tuvo complicaciones para completar su viaje y se presentó en Buenos Aires en condiciones distintas a las previstas. Argentina ganó 7-0.
El partido alimentó las críticas de la prensa local. La Nación definió estos amistosos como "partidos chatarra" al analizar la estrategia de contratar rivales de menor costo y otros medios cuestionaron que la carrera internacional de Messi se cerrara ante Benín.
El seleccionador Lionel Scaloni matizó la importancia de esos encuentros y recordó que Argentina ya se ha preparado para grandes torneos sin medirse constantemente con las principales selecciones del mundo.
Antes, al terminar la goleada, el estratega reconoció: "Me gustaría enfrentarnos con rivales más potentes".
¿Hay algo más detrás de Benín?
La elección ocurre en un momento de fuerte escrutinio sobre los negocios internacionales de la AFA. Investigaciones periodísticas en Argentina han documentado contratos, agentes comerciales y sociedades usadas para gestionar ingresos de patrocinadores, derechos y partidos en el extranjero.
Algunas de esas operaciones derivaron en disputas judiciales y cuestionamientos sobre el manejo del dinero de la asociación, pero no hay evidencia que permita afirmar que Benín fue elegido en una operación corrupta ni que esas investigaciones expliquen su contratación.
Guillermo Tofoni, antiguo organizador de amistosos de Argentina y hoy enfrentado judicialmente con la dirigencia de la AFA presidida por Claudio Tapia, fue uno de los críticos más duros de la elección de los rivales y aun así marcó ese límite.
"Esto no sería un tema de corrupción, sino de profesionalismo", señaló en una entrevista.
Su cuestionamiento apunta a la planificación: una selección con el atractivo comercial de Argentina podría cerrar con mayor anticipación partidos contra rivales más fuertes. Tofoni incluso defendió la trayectoria profesional de Jairo Pachón, relacionado con EuroData Sport.
Lo documentado es una política que abarata el costo del adversario y que ha encontrado en selecciones africanas una vía recurrente para completar el calendario de Argentina como local.
¿Quién es Benín?
Benín es un país de África occidental que hasta 1975 se llamó Dahomey, nombre con el que su selección compitió durante años.
Durante décadas sus futbolistas fueron conocidos como Les Écureuils (Las Ardillas). En 2022, la federación abandonó el apodo porque consideraba que transmitía una imagen débil y adoptó uno más intimidante: Les Guépards (Los Guepardos).
Su mejor posición en el ranking FIFA fue el lugar 59 y llegó a caer hasta el 165.
Su futbolista histórico más reconocible es Stéphane Sessègnon, quien pasó por el PSG, Sunderland y West Bromwich, y por años fue la principal referencia internacional de una selección con pocos jugadores en las grandes ligas europeas.
Debutó en la Copa Africana en 2004, regresó en 2008 y 2010, pero después desapareció durante nueve años.
En 2019 empató sus tres partidos de la fase de grupos, igualó 1-1 con Marruecos en octavos de final y lo eliminó por penales. Llegó a cuartos de final sin haber ganado ninguno de sus cuatro partidos dentro de los 90 minutos, hasta que Senegal lo venció 1-0 y le impidió alcanzar las semifinales.
El 27 de diciembre de 2025 derrotó 1-0 a Botsuana y consiguió su primera victoria en la historia de la Copa Africana dentro del tiempo reglamentario. Después avanzó nuevamente a octavos y llevó a Egipto hasta el tiempo extra antes de caer 3-1.
El alemán Gernot Rohr, quien llevó a Nigeria al Mundial de Rusia 2018, es el seleccionador y logró buena parte de ese crecimiento alrededor de una defensa compacta y transiciones rápidas.
Con el germano, Benín se quedó a un suspiro del Mundial 2026. Llegó a la última jornada de las eliminatorias como líder de su grupo, con dos puntos sobre Sudáfrica y tres sobre Nigeria, pero Victor Osimhen le marcó un triplete, Nigeria ganó 4-0 y los Guepardos cayeron en una noche del primer al tercer lugar y se acabó su sueño de debutar en una Copa del Mundo.
Hace un año, Benín estuvo a 90 minutos del primer Mundial de su historia. Este martes entrará en los libros por otra vía: será el último rival de Lionel Messi con Argentina.

Reportero en Sports Illustrated México. Apasionado por contar historias del mundo deportivo.
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