Cómo Inglaterra y España fortalecieron sus segundas divisiones

Ni Inglaterra ni España cerraron la brecha entre sus dos primeras categorías. Mantuvieron el ascenso y hoy tienen las dos segundas divisiones mejor ubicadas por Opta: la Championship es décima del mundo y la Segunda española, la 23.
La distancia con la Primera División nunca desapareció en ninguno de los dos casos. Lo que ambos países construyeron fueron mecanismos para que esa diferencia dejara de funcionar como argumento para cancelar el ascenso y el descenso.
La televisión fue clave, pero cada país la aprovechó de forma distinta. España centralizó desde 2015 la venta de los derechos de Primera y Segunda y estableció por ley cómo repartir los ingresos. Inglaterra mantuvo negocios separados: la Championship vende sus derechos colectivamente a través de la EFL y recibe, además, recursos de la Premier League.
México pretende ahora seguir una ruta parecida, pero con una condición previa. Francisco Iturbide, presidente de la Liga MX, colocó la centralización de los derechos como una de las herramientas para reducir la brecha con la Liga de Expansión y como uno de los requisitos para volver a discutir el ascenso y descenso, un proceso que tiene a 2028 como horizonte.
¿Qué obligó a España a repartir?
Hasta 2015, cada club español negociaba sus derechos audiovisuales por su cuenta. El Real Decreto-ley 5/2015 terminó con ese esquema: impuso la comercialización conjunta y estableció cuánto corresponde a cada categoría.
El reparto es de 90 por ciento de los recursos para Primera y 10 por ciento para la Segunda, es decir, nueve euros arriba por cada uno que baja. Dentro de la categoría de plata, al menos 70 por ciento de esa bolsa debe repartirse en partes iguales y el resto se asigna según resultados deportivos y el peso social de cada club.
La reforma creó también un fondo para amortiguar el descenso de los clubes que pierden la categoría. Por ello, la venta centralizada no sólo distribuye ingresos entre las dos divisiones: también reserva recursos para abaratar el trayecto entre ellas.
Tampoco llegó sola. LaLiga aplicaba controles económicos desde 2013, de modo que el modelo combina tres piezas: más capacidad de generar ingresos, reglas de reparto y límites al gasto.
Una década después, la Hypermotion tiene un producto audiovisual con valor propio en esa estructura. Sus derechos domésticos para el ciclo 2027-28 a 2031-32 se adjudicaron en unos 175 millones de euros frente a los 125 del periodo anterior, un aumento de 40 por ciento que deja alrededor de 35 millones por temporada para toda la categoría.
España no igualó a sus dos divisiones: Redujo el salto entre ellas mientras los clubes seguían subiendo y bajando.
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¿Cómo se volvió negocio la Championship?
Inglaterra siguió un modelo distinto. La Premier League se separó comercialmente de la Football League en 1992 y desde entonces ambas venden sus derechos por separado. La Championship quedó dentro de la EFL, que comercializa colectivamente los derechos de sus competiciones.
El contrato doméstico que arrancó en 2024-25 vale 935 millones de libras por cinco temporadas, 50 por ciento más que el acuerdo anterior: unos 187 millones por campaña. Contempla 1,059 transmisiones al año entre todas las competiciones de la EFL, de las cuales al menos 328 corresponden a la Championship, casi seis de cada diez partidos que se juegan en la categoría.
Sin embargo, la conexión económica con Primera no se cortó. La Premier transfiere más de 140 millones de libras por temporada a la EFL mediante pagos de solidaridad y desarrollo juvenil, tres cuartas partes de lo que la propia EFL obtiene de su contrato doméstico. Tampoco se cortó la movilidad deportiva: tres clubes bajan cada temporada y tres suben desde la Championship.
La brecha, aun así, es enorme. Un documento del gobierno británico calculó que en 2020-21 un club promedio de Premier ingresaba 243 millones de libras frente a 25 millones de uno de Championship, casi ocho veces menos.
De hecho, el instrumento inglés para amortiguar esa caída tiene su propio costo. Los parachute payments sostienen al descendido, pero una revisión independiente concluyó que los clubes que los reciben tienen aproximadamente el doble de posibilidades de volver a ascender, una ventaja que distorsiona la competencia dentro de la propia Championship.
El punto para México no es que el mecanismo sea perfecto, es que Inglaterra no esperó a cerrar la brecha para permitir el ascenso: construyó herramientas para administrar sus consecuencias.
